Un viaje

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A la mañana siguiente desayunaron en la habitación y prepararon sus maletas, el viaje por el rio Támesis no duraría más de una hora pero después de ahí se irían a Bibury, para no llegar muy noche, pues les llevaría aproximadamente cuatro horas llegar al centro del pueblo y otra media hora llegar hasta la casa de Nicolás.

Según había dicho Nic, vivía en España pero la realidad era que tenía más de medio año viviendo en Londres, en su casa de campo, Beca estaba emocionada pues nunca había visitado otra parte de Londres que no fuera el centro, también estaba un poco asustada pues la idea de pasar lo que quedaba del verano en compañía de alguien a quien en realidad no conocía la estaba comenzando a preocupar, pero por otro lado le encantaba la idea de pasar más tiempo con alguien que la hacía sentir libre, hermosa y sobre todo amada.

El viaje en barco fue relajante y a Rebeca le dio oportunidad de tomar muy buenas fotografías del paisaje y de algunos lugares durante el trayecto, todo era maravilloso, como en cuento de hadas, el sol brillaba el viento soplaba, las personas sonreían y ella se sentía plena y feliz en compañía de alguien que no la reprimía al hablar u opinar, alguien que tenia en su rostro siempre una sonrisa, o eso era lo que pasaba hasta que sonó su celular y Nic puso mala cara antes de alejarse un poco para contestar.

- Te dije que no quería saber nada de ti, no estoy en España y no te diré en donde estoy, supongo que si no te he hablado en seis meses es por algo no lo crees.

Colgó la llamada y se presionó el puente de la nariz, para después suspirar y regresar al lado de Rebeca.

-¿Está todo bien?

-Si, no te preocupes solo es alguien que no deja de molestar por algo que paso hace casi un año

-¿Estás seguro? No quiero que por mi culpa dejes de lado tus asuntos

-De verdad Beca no pasa nada, tu solo disfruta del viaje que ya casi llegamos a Greenwich

Se abrazaron y cambiaron de tema, la siguiente media hora la pasaron hablando sobre la arquitectura del lugar y los paisajes a la orilla del rio mientras el celular de Nic vibraba impaciente en su bolsillo.

Al bajar del barco ambos con sus maletas entraron al primer restaurante que encontraron para comer algo, la comida fue amena y en todo ese tiempo Rebeca no dejaba de pensar en la llamada que el había recibido y en lo poco que había alcanzado a escuchar, intentando olvidarlo cada vez que el tomaba su mano y besaba sus nudillos o le acomodaba el cabello detrás de la oreja para después besarla tiernamente.

El camino a Bibury fue en taxi, las cuatro horas que duró el viaje Rebeca se fue dormida recargada en el hombro de Nicolás mientras él enviaba mensajes de texto a l apersona que le había llamado.

>>Te dije que no me llames más por favor

<<Pero quiero que me dejes hablar, darte una explicación

>>No tienes nada que explicarme yo sé lo que escuche

<<Por favor dime en donde estas para hablar contigo, ¿estás en Bibury?

>>No, estoy en Grecia, deja de llamar si no quieres problemas

<<Te amo y no me cansare de buscarte

Ante el último mensaje Nicolás frustrado apago el teléfono y cerró los ojos recordando lo que había pasado meses antes en España.

< Se encontraba junto a su prometida, en una reunión en su casa, la casa a la que acababan de mudarse apenas hacia unos días, nadie más que ellos dos sabían que se iban a casar, hasta ese momento.

-Niqui, amor ya tenemos que decirles que me propusiste matrimonio

-Lo se Sofía pero quiero esperar a que llegue Roberto, sabes que es como mi hermano

-Roberto, bien, mira ya está llegando, diles ahora anda y de una vez fijemos una fecha para la boda, me gustaría que fuera en tu cumpleaños

Rieron bobamente y el acepto esa fecha, sabía que faltaba muy poco pero lo único que quería era hacer feliz a Sofía, todos sus invitados los felicitaron  al saber que estaban comprometidos, noto un poco raro a Roberto pero aun así acepto con ilusión sus buenos deseos, ya entrada la noche mientras el salía a despedir a sus últimos invitados noto que Roberto seguía muy de cerca a Sofía así que con cuidado decidió seguirlos sin que lo notaran hasta la cocina en donde detrás de la puerta escucho lo que termino con su relación y con una amistad de más de quince años.

-No, aquí no, puede entras Nicolás y todo se iría al caño

-Vamos amor es solo un beso

-Lo sé, pero el problema es que yo quiero más que un beso, toda la tarde he tenido ganas de estar contigo en lugar de con el soso de Nicolás



Haqua

Editado: 11.12.2019

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