Una aventura de toda la vida

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Capitulo 2

Cuando crees que lo malo jamás se ira

Luego de pasar toda la tarde conversando, Basandere y Blair se dedicaron a caminar por los alrededores del bosque, le explicaba la historia del bosque y el cómo se relacionan Basandere y Baxajaun, las montañas que protegen el bosque y las montañas que se ubican justo detrás del bosque. Al comienzo, Blair, no entendía muy bien lo que le decía Basandere, pero con paciencia y tiempo, Blair, comenzó a entender todo.

Basandere y Baxajaun, eran o más bien, son hermanos. Nacidos de la madre Eia, una antigua deidad que los humanos veneraban; con la tarea que les otorgó. Basandere, siendo conocida como La Reina Hada, La Señora Del Bosque, La Reina Verde y entre otros nombres, más que nada era la diosa de la luz y la vida, y protectora de la misma. Baxajaun, conocido como El Señor de la Noche, El Rey Oscuro o El Jinete Negro, era nada más que el guardián de la noche y dios de la muerte. Baxajaun y Basandere, son el equilibrio que el mundo necesita, sin necesidad de otros dioses.

El bosque donde se ubicaba Blair, se trataba de un bosque llamado “El Ojo de Eia”. Desde arriba, se veía como un ojo, para ser exactos, los humanos le pusieron ese nombre, creyendo que se trataba de una prueba de la existencia de la deidad. El iris venía siendo de un color verde gracias al bosque; la pupila azul, gracias al lago y la esclerótica de color gris debido a las montañas; por lo que sería un ojo formado por colores que no combinan.

Basandere, explicaba que las montañas eran de los lugares más peligrosos catalogados por los humanos. Tenían un apodo muy conocido que podría erizaba la piel de cualquier aventurero, en especial por los relatos que viajaban de boca en boca, “Las Montañas de las Paronirías”, ese era el nombre por el que eran conocidas. Si uno buscaba llegar al Ojo de Eia, se veía obligado a cruzar por aquellas montañas que mantenía aterrados a los humanos; y eran muy pocos lo que se atrevían a aventurarse en los montes y era una minoría la que podía atravesarlos. No eran criaturas las que resguardaban la entrada, no eran monstruos o algún golem; sino, que se trataba de los mismos temores de los humanos los que mantenían alejados a los curiosos, y no eran muchos los que se atreven a enfrentar sus miedos.

—Este bosque, mi niña—murmuró Basandere—, no sólo es un edén de fantasía como lo parece, este bosque, también nos muestra nuestros miedos, nuestros pecados y culpas que cargamos desde que tenemos el uso de la razón. También, nos enseña lo que buscamos, nos demuestra que podemos conseguir lo que tanto anhelamos si tan sólo ponemos el mínimo esfuerzo, puede mostrarte recuerdos vividos, ya sean felices o tristes; este bosque, representa nuestra psique.

— ¿Qué es la psique?

—La psique, es nuestra alma…

Blair no le quitaba la mirada de encima al bosque, era un lugar en que le gustaría estar durante toda su vida. El tiempo pasó demasiado rápido, caminaron por el bosque, por los ríos y lagos; de esa manera, el tiempo fluyo tan deprisa que la niña ni siquiera lo notó. El anochecer se hacía presente conforme pasaban los minutos, y Basandere, comenzaba a tornarse de un color transparente.

—Mi niña—dijo Basandere—, llegó mi hora, te volveré a ver cuando salga el sol. Baxajaun quiere hablar contigo.

Blair, abrazó con fuerza a la reina del bosque.

—No, no, no—suplicaba Blair—. Por favor no me dejes, no quiero estar sola, menos durante la noche, que tal si me hace daño.

—Mi niña, él no te hará daño, me lo prometió—Basandere correspondió a su abrazo—. Incluso si lo fuera hacer, yo no lo permitiría, tan sólo será por esta noche, y después, me temo que tendrás que irte de este lugar.

— ¡Que!—gritó Blair a punto de llorar.

Luego esas palabras, Basandere, desapareció en cuanto el sol terminó de ponerse y la oscuridad reino sobre el bosque. El ambiente cambio de golpe, se podía sentir la tensión, el dolor, y la tristeza junto un dolor en el pecho. Aullidos, gritos y risas eran la orquesta del bosque; si se ponía atención, los arboles daban una sensación de ser cadáveres que una vez intentaron salir.

Blair, escucho una respiración detrás de ella, eran las mismas criaturas que vio la noche anterior. Teniéndola acorralada en el acantilado de la montaña, no se acercaban, solamente esperaban, y eso ponía mucho más tensa a la niña. De entre las criaturas, una nube negra salió haciendo presencia y de inmediato las criaturas se retiraron. Un trono de huesos salió a la luz, con Baxajaun sentado, analizando a la pequeña Blair.

Blair, no dijo ninguna palabra. La tristeza estaba impregnada en su rostro mientras en el rostro de Baxajaun solamente mostraba seriedad, hasta que el hombre que vestía de negro hablo:

—Ya has de saber mi nombre, niña—dijo—, pero yo no sé el tuyo.

—Bl…bl…Blair—tartamudeo la niña, con la mirada agachada.

—Tal vez, este lugar no sea como lo es durante el turno de mi hermana, pero eso no significa que sea mejor—Blair le observaba sin dejar de sentir miedo— ¿Sabes porque le temen a la oscuridad? Es porque en la oscuridad, reside lo desconocido, y lo desconocido siempre da miedo porque nadie sabe lo que uno puede encontrar, nuestros miedos, pesadillas, monstruos o cualquier otra cosa. Mira el bosque.



Roham

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En el texto hay: magia fantasia, criaturas magicas fantasia y poderes

Editado: 24.07.2019

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