Una bruja cautivadora ©

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Capítulo Nueve: Magnífica y Majestuosa.

 

Después de muchas horas de vuelo, llegaron a Turquía, Dagger no habló en el trayecto, Alexa entendía que estuviese enojado por su rechazo, sabía que no estuvo bien de su parte dejarle pensar que entre los dos podía existir algo más allá de una amistad. Cuando reflexionó en ello, ya era tarde, él estaba desaparecido luchando contra quién sabe quién.

Para ella, evitar más confusiones era muy importante, por las razones que le comentó y otras que no quiso expresar, por ejemplo: Vanessa. Sabía que no podía luchar en contra de su recuerdo, si él estuvo a punto de matarla a ella para vengar a Vanessa, los sentimientos que tenían debían ser inmensos... No competiría con una muerta. Además, en este momento no era bueno para ella, tener una pareja.

Interrumpiendo sus cavilaciones, Dagger habló por fin. —Nos está esperando un auto para llevarnos a nuestro destino. —Miró a Gabrielle. — No se separen de mi, por favor.

Así lo hicieron, cumpliendo con los requerimientos del aeropuerto, salieron detrás de él que miraba alrededor muy serio, se dirigió a un auto negro. Un chofer los estaba esperando. Dagger habló con él en un idioma que ellas no entendían, el hombre les indicó con la cabeza para que subieran al auto.

Alexa estaba tan agotada por los últimos acontecimientos que ni siquiera miró el paisaje, en la parte de atrás del auto con su madre, se durmió profundamente, no supo cuánto tiempo pasó hasta que la levantaron en brazos. Su olor era inconfundible. — ¿Por qué mamá no me transportó, Dagger? — Preguntó con somnolencia.

—Está dormida también.

Alexa lo abrazó y le susurró. —No me odies, por favor, eres mi héroe y...

—Tu único amigo, ya lo sé. —Respiró hondo. —No estoy molesto, Alexa. Acepto lo que me dijiste, olvídalo.

Ella sonrió como una niña traviesa. —Sigues molesto, lo sé porque usas mi nombre cuando estás enojado. —Y todavía con los ojos cerrados, volviéndose a dormir habló muy bajito. —Amo que me digas brujita, no entiendo la razón, pero es así.

Dagger no pudo evitar sonreír.

***

Para no estar molesto sabía disimularlo muy bien. Ya que el entrenamiento de los días siguientes fue extremadamente agotador, Dagger no le dió ni tregua ni descanso. En ocasiones batallaban en un bosque, practicaban con flechas incendiadas, ejercitaba, hacía circuitos con diversos niveles de intensidad, luchaba contra él, imitaba los poderes de Dagger y su madre con mayor facilidad, aunque había días en que se agotaba.

Pero ese día se encontraban en la parte de atrás de la casa en la que ahora vivían, una enorme piscina descubierta con hermoso panorama, claro que con ese nivel de cansancio ella no apreciaba vista alguna.

—En nombre de todo lo bueno, ¿puedo descansar?

Dagger la miraba con burla, y un jugo en la mano, estaba sentado en una de las sillas tomando el sol divinamente. Alexa hacía rato que había visto su sexy torso al descubierto bronceándose, pero no quería pensar en eso.

—Debes entrenar, aléjate un poco, me estorbas el grandioso panorama.

Alexa lo perdió, todo el día él le había lanzado ese tipo de comentarios y ella trató de ignorarlos, pero el control escapó de ella. De un solo movimiento le hizo caer encima la sombrilla que tenía detrás, la sorpresa le hizo a él ponerse de pie de golpe, y su deliciosa bebida cayó.

—Ahora sí, esta me las vas a pagar. —Se lanzó hacía ella con fuerza. Alexa gritó y rió. Ambos cayeron de impacto en la piscina, mojando la ropa deportiva de ella y el bañador de Dagger, el agua cristalina los recibió, ella que sabía nadar muy bien intentó hundirlo a modo de juego, él logró zafarse de ella, se alejó un poco. Jugaron y nadaron largo rato, relajándose. Dagger se acercó a ella sonriendo.

—Muéstralo, brujita.

— ¿El qué? —Le preguntó confusa.

—Cada vez que te enfureces, desarrollas un nuevo poder, ya sabes cual es y no lo utilizaste en mi contra, ¿qué es?

— ¿Cómo sabes?

—No sabes mentir, ni disimular, a mi no se me escapa nada cariño.

Alexa giró los ojos, pero no quiso discutir más, se concentró, en un segundo estaba en la piscina... en el siguiente, se encontraba afuera sentada tranquilamente en la tumbona naranja en la que antes estuvo Dagger.

— ¿Transportación? —Preguntó él asombrado.



Carolina_Silva212

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En el texto hay: amor, magia, lucha

Editado: 02.12.2019

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