Una bruja cautivadora ©

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Capítulo Once: Más mentiras.

 

 

Dagger no perdía detalle del rostro de Alexa, estaba sorprendida en demasía, para él, su amor era muy obvio y notorio. Si no estuviese esperando respuesta con sus sentimientos flotando en el aire, le parecería gracioso.

Cuando la pelinegra por fin se dispuso a hablar, el teléfono de él sonó cortando el momento. Vio el identificador de llamadas, no podía dejar de contestar, solo con ver ese nombre ya sabía que era importante.

—Hola, ¿qué pasó? —Los ojos grises que tanto le gustaban lo observaban sin disimulo. En cuanto le respondieron del otro lado de la línea se tensó, Alexa se sorprendió de lo mucho que el rostro de él se endureció. —Voy para allá.—Al colgar la miró directamente. —Debo irme, no sé cuando volveré.

—Disculpa, ¿cómo que no sabes?

—Es importante, tengo que irme.

Alexa lo miró con preocupación porque notaba que no le iba a decir nada. —Cuidate, Dagger. —Y lo abrazó muy fuerte. —Promete que me vas a contactar para saber que estás bien.

—Te lo prometo. —Él también le abrazó. — ¿Cuándo vuelva, me vas a dar una respuesta?

—Sí.

Al parecer Garret Dagger era muy aficionado a las mentiras porque los siguientes ocho meses que transcurrieron Alexa no supo nada de él. Al principio estuvo preocupada, después nerviosa, luego pasó a la rabia y finalmente a la indiferencia. Se había enterado por los ancianos que él se encontraba en Alemania, eso fue el mes séptimo. Alexa estaba tan profundamente decepcionada que se dijo a sí misma que todo lo que él le había prometido y dicho no era más que viles mentiras, absolutamente todo.

***

Gabrielle y Alexa acababan de aterrizar en Las Vegas, finalmente y gracias a los ancianos pudo recuperar acceso a sus cuentas sin temer que Raymond la localizara, había entrado en una especie de limbo, todo parecía tan pausado y tranquilo en su vida que realmente le generaba escalofrío. Era muy extraño.

Pero sacándose finalmente de su cabeza la tristeza y desolación por la partida de amigo, corrección, del ahora llamado mentiroso. Decidió tomar en cuenta las recomendaciones de él, la importante, ubicar a Raymond. Ella ya paró de esconderse y buscarlo sería el factor sorpresa.

Las Vegas era sin dudas, un lugar maravilloso. Aventura, acción y pecado rodeaba el ambiente, justo lo que Alexa buscaba. Las Winters se registraron en el Caesars Palace; un hermoso hotel temático romano con dormitorios refinados, un animado casino, restaurante de lujo y entretenimiento.

Madre e hija estaban impactadas por el lujo y opulencia, las habitaciones en la que estaban eran un auténtico escenario de representaciones romanas que robaban el aliento, por lo hermosas y espaciosas, la de Alexa era dedicada Diana eso le hizo soltar una risa irónica ya que esa era la diosa virgen de la caza, protectora de la naturaleza y la Luna.

Así estaba Alexa en estos momentos: de cacería (metafóricamente hablando), virgen y protegiendo a la naturaleza lo más que podía para resguardar la vida de sus animales amados, los leopardos de las nieves. Varias veces los había ido a visitar en ese tiempo y todo estaba bien, a veces, sentía que alguien más los visitaba, pero se negó a pensar que era Dagger ya que ese imbécil no daba signos de vida y Poseidón un día tuvo unas heridas no curadas de un ataque de otro animal, ella se encargó de curarlo, ya que el pobre no tenía la culpa de pertenecer a un idiota.

Cerró los ojos en la tina llena de espuma para poder disfrutar de su baño, intentaba fuertemente no pensar en los primeros dos meses de la partida del idiota, por todos los medios intentó contactarlo pero se le hizo imposible, Martha, la anciana, le corroboró lo que tuvo días pensando, el bloqueó su conexión telepática como se podía bloquear a un contacto en WhatsApp. Eso la avergonzó mucho.

Abrió los ojos tratando de serenar sus emociones, para esa noche quería frialdad, contactaría a uno de los hombres de Raymond para que le soltará algo de información, no podía dejarse perturbar por tonterías.

Saliendo del cuarto de baño, tomó crema aplicándola por todo su cuerpo, luego el perfume, secó su cabellera, procedió a vestirse con el vestido negro más impresionante y halagador que encontró. Contaba con hermoso escote de corazón, y era corto que le llegaba por los muslos, muy ajustado, atrás tenía unas tiras que ajustaban el corsé con apliques dorados, su espalda se podía entrever, el look lo completó con un bello y discreto collar dorado, tacones altos e impactantes y sus labios rojos oscuros como la sangre.



Carolina_Silva212

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En el texto hay: amor, magia, lucha

Editado: 02.12.2019

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