Una conductista radical

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Capitulo III Parte II

Capitulo III Parte II

Pasado el tiempo correspondiente, dieron inicio a la travesía, ciertamente podía glorificarse de ser la Benjamín del grupo, sin embargo, era un arma de doble filo también, de tal modo se vio relegada a la línea de asientos traseros del vehículo, como era común hacerlo con los niños, no era extraño que dos de los tres hombres del grupo se ubicasen en los asientos delanteros, el otro sujeto tomó el lugar junto a la ventana derecha, y la última acompañante se ubicó en la ventana a su izquierda, dejándole el tan odiado asiento del medio, ella no tenía ninguna objeción por su comportamiento “común”, estaba acostumbrada a ese tipo de situaciones, en los viajes en equipo los hombres, reducidas veces mujeres se apresuraban a tomar los asientos delanteros, mostrando con eso las ansias de acaparar los primeros lugares, así mismo los que tomaban los lugares cercanos a las ventanas, orillaban a los demás a subir primero para poder obtener su lugar  o viceversa se apresuraban a hacerlo primero apropiándose de ese lugar y demostrar de alguna manera que tenían superioridad, en las minoridades de la vida podría verse reflejada la actitud de las personas por tan pequeñas que sean;  quedando demostrado de esa manera que de entre los cinco ya se sabía cuál era la de menor valía.

No era la primera vez que ella se desplazaría por una prisión, sin embargo, si la vez que tendría que quedarse casi toda una jornada, las visitas que había hecho con anterioridad no representaban más de veinticinco minutos de su tiempo, más que todo para conversar con el cliente, informar avances, aclarar alguno que otro punto, ofrecer algún trato o brindarle unas indicaciones sobre su actitud al momento del juicio y simplezas de todo tipo, había tomado un ansiolítico unos minutos antes de abordar, estaba bien o lo estaría dentro de unos minutos, mientras la dosis empezará a surtir efecto, se colocó unos audífonos, no iba a escuchar música, no obstante era lo suficiente para dar a entender que no quería que la molestasen mientras se concentraba a leer el archivo que poseía en sus manos.

Unos minutos bastaron para que una de las personas que se ubicaron al frente  tomará la iniciativa de platicar, al estar a mando del vehículo le hizo pensar que  también debía dominar el rumbo de la conversación, con eso él podía imponer los temas que debía hablarse, hasta donde iba a hacerlo, retomar el tema cuando se desviará, y de ser posible cortar la participar de alguno que no le pareciera relevante, empezó con unas preguntas y puntos de vista, al azar de temas realmente irrelevantes, el clima, los deportes, la política y sucesos del acontecer diario, poco a poco al verse ganado la confianza de los otros tres empezó con cuestionamientos personales, el tema se centraba más que todo en los hijos, fanfarroneaban fuertemente de sus logros y los engrandecían tal vez más deberían.

Verdaderamente ella no podía concentrarse en el caso, con esas personas riendo a su lado, a la próxima tendría que considerar gastar algo de dinero para descargar algunas canciones antes de gastar su vida oyendo tales banalidades, o consideraría por los menos comprar datos de navegación, o una aplicación sería mejor, todavía no estaba segura del todo.

-Es igual a lo que paso con la esposa de Gerardo-comentó la única fémina después de ella, el susodicho era uno de que los trabajaban en el área administrativa del edificio, Adrián lo conocían era un tipo bastante amable, eficiente en su trabajo, además que era el único de todos que poseía un peluquín, que, a pesar de ser una cabellera falsa no se notaba a primera vista, había perdido la pista de la conversación.

-Tienes razón, Lidia me comentó que también tuvo un proceso de divorcio difícil, su esposa lo dejo literalmente en la calle, su esposa se hizo de la casa, el auto e inclusive de la custodia de los niños, solo tiene permitido verlos los fines de semana- argumentó el autoproclamado “líder”, ese nombre siempre iba acompañado con cada habladuría que rondaba por el ministerio, no era novedad.

-Tal parece que le era infiel con su secretaria- le contestó la castaña mujer para añadir -En las oficinas del ministerio, verdaderamente puede haber grandes situaciones polémicas ¿verdad? - acompaño su comentario con un gesto, torcía su boca hacia la dirección de la menor.

El conductor vio de reojo el espejo retrovisor, y los demás volvieron por unos minutos a ella, lastimosamente para los cuatro, ella no estaba escuchando música, hace mucho tiempo que leía superficialmente el documento y poseía un excelente campo visual temporal.

¿Acaso eran idiotas? ¿Quién en su sano juicio hablaba mal de una persona enfrente de la misma? Y peor aun de tu propio jefe, nada bueno podía esperar de personas que se relacionaban con Lidia de Riquelme. Tenía planeado, hacer el trabajo en conjunto con el equipo, pensándolo bien era mejor repartir el local y hacerlo por separado, sería más rápido, ya que poseen la mala costumbre de perder el tiempo hablando, estaba bien para ellos, pero no harían que ella lo perdiera también.



AiKarim

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Editado: 06.05.2018

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