Una Fea Empedernida *serie La Hermandad De Las Feas 02*

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CAPITULO 2

 

Tus ojos azules, brillantes, vivaces, eternos. 

 

Fealdad que oculta un mar de belleza.

 

Miradas, silencio, que me mantienen paralizado, prisionero, subyugado.  

 

Te escondes, huyes, mas persistes a cada instante, 

 

en mi mente, en mi pecho, en mis recuerdos.

 

  Extracto del diario: Memorias del poeta atormentado.

 

 


Los ojos de Colín estaban fijos en el escote de la rubia que tenía prácticamente sentada en su regazo.
Llevaban un buen rato allí, filtreando descaradamente, y si todo continuaba por estos lares, terminarían el día enredados en alguna  habitación.

 —Soy yo, o esta haciendo mucho calor, belleza — susurró Colín a la mujer, que soltó una risita y se abanico mas rápido.

A su alrededor estaban su hermano, el conde de Luxe Maxwell Grayson amigo y anfitrión del tentempié donde se encontraban y el Duque de Fisherton Alexander Mcfire, todos igualmente acompañados por exquisitas féminas.

Aaaa....esto era vida...

Lady Price comenzó a acariciar su muslo con descaro y él la miró con una sonrisa pícara y se inclinó para murmurarle la idea que tenía en mente.

Entonces unos chillidos estridentes resonaron por el prado de la propiedad de Luxe, quien ya se había puesto en pie alarmado.

 —¿Que fue eso?— pregunto haciendo lo mismo.

Nadie respondió, pero su hermano quitó a la joven de su regazo de manera nada delicada y salió corriendo en dirección al lago. Alex, el escocés, lo siguió con grandes zancadas y Max también.
Colín miró los rostros molestos de las damas y esbozando una sonrisa de disculpa, salio tras sus amigos.

Al llegar a la orilla del lago, sus ojos se abrieron incrédulos. El duque salia del mismo, llevando en brazos a una joven pelirroja que temblaba profusamente y por detrás salía Grayson cargando una mujer morena que se veía muy nerviosa y pálida, ambas estaban empapadas.

Alex depositó a la joven en el césped con cuidado y levantó su rostro para examinarlo.
Entonces él se tenso.
Reconocía a la dama, era la joven con quien había visto que se marchaba Lady Thompson en el baile donde, la muy cínica le derramo una copa encima.
Lo que quería decir, que ella podía estar en el agua.

Antes de darse cuenta, ya se había adentrado en el lago y localizado a Marcus. Parecía estar desesperado y aferraba a una mujer que gritaba y lloraba intensamente.

¿Quien era?

Nado hasta ellos que estaban junto a un bote dado vuelta y cuando estuvo cerca, su corazón se detuvo.
Era ella...pero...se veía distinta.

Sin pensarlo se colocó a su lado y la aferró del brazo, para sacarla del agua.

— ¡¡¿ Qué hace?!! ¡¡Suelteme!! — gritó ella intentando zafarse de su agarre. Sus labios comenzaban a poner morados y su rostro estaba sin color.

Decidido a ponerla a salvo, Colín la envolvió en sus brazos y la pegó a su cuerpo dejando sus brazos aprisionados para que dejara de debatirse.

— ¡¡ Suelteme!! ¡Bruto, sapo rastrero, bellaco! — vociferaba ella revolviendose mientras el ya haciendo pie, caminaba hacia la orilla — ¡Que me suelte! Mi hermana no sabe nadar, se esta ahogando — sollozo ella fuera de sí.

Colín la bajo ni bien pisó  tierra, pero no la liberó, para impedir que se lanzará de nuevo al agua.

— ¡Basta! — la reprendió apretando la piel de sus brazos implacable, ella dejo de sacudirse levantó la vista hacia el.

Su respiración se cortó al encontrarse sus miradas.
Sus ojos, que estaban anegados en lágrimas, eran hermosos.
Tan azules como el mar, grandes y brillantes.
Y era la primera vez que los veía,sin la barrera de esos enormes lentes.
Ella lo miraba tan fijamente como el, y él no podía mover un músculo. Era como si esos ojos le mantuvieran paralizado, prisionero, subyugado.

En ese momento las voces de sus amigos cercanas, se colaron en sus oídos y la joven bajo la cabeza y se separó de un tirón.
Su cabello se terminó de soltar, de lo que sea que lo había mantenido sujeto y se derramó sobre sus hombros, tapando lo poco que quedaba a la vista de su rostro, en el que no había reparado por estar perdido en su mirada.

— No se preocupe, mi hermano es un experto nadador, él sacara a su hermana — dijo incómodo, sin dejar de observarla.

Ella solo asintió y se abrazo temblorosa.
Su pelo, empezaba a secarse y Colín se percató de que era de color rubio, muy claro y bonito. Lo llevaba largo, y a diferencia de su hermana no era lacio, sino que tenía muchas ondas naturales. Parecía un manto dorado y encandilaba.

Una vez mas se encontró actuando por impulso.

— ¿ Por que lo esconde, tras esas espantosas cofias? — preguntó tomando uno de los bucles y deleitándose en su textura y suavidad.



EvaBenavidez

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En el texto hay: caballeros, baile, amor de epoca

Editado: 01.09.2018

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