Una Fea Esplendorosa *serie La Hermandad De Las Feas 03*

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CAPITULO 6

Recato, sobriedad, y beatitud;
son las virtudes más preciadas
a las que sólo una
dama perfecta puede aspirar..

 

Extracto de: Requisitos de una
dama perfecta.


Dos semanas prácticamente transcurrieron desde la última vez que Briana había visto al duque de Fisherton. Y si se lo están preguntando, sí, la protagonista de esta extraña pero simpática historia de amor, estaba huyendo del príncipe del cuento. Pero no hay que ser tan duros con ella, después de todo el príncipe más que un caballero parece un dragón, uno enorme y salvaje que puede quemarla de pies a cabeza con una sola de sus miradas de fuego.
Y Briana estaba más que asustada, tanto como por el interés que el duque había manifestado hacia ella, como por sus propias reacciones cuando tenía cerca a ese hombre, y también de sus propios pensamientos cuando no lo tenía en frente. Estos eran los más peligrosos para ella, pues de un tiempo hacia aquí, había empezado a imaginar y pensar en cosas que eran del todo imposibles. Algo que le aterrorizaba, pues si había algo que le había salvado siempre de la amargura, el rencor y demás emociones negativas; era su sentido de la realidad, y la practicidad. Lo que no era para ti, no lo era y ya. Debía quedar relegado a la nada, y no perder n un segundo en desear lo que nunca estaría a tu alcance. Hacerlo solo generaba frustración y tristeza.
Sin embargo...su mente parecía no recordar nada de esto cuando aparecía cierto duque en escena. Y por esto, es que lo había estado evitando como a la peste.
Ella no quería sufrir. Y sabía que intentar ver más allá de los descarados coqueteos de Fisherton, quien era un seductor nato y simplemente su trato hacia ella era parte de su naturaleza, sería terminar abocada al fracaso y a la decepción.
Ese hombre coqueteaba, tantas veces como respiraba, y no se fijaria en ella para nada más que ese juego de galanteo superficial. Ella no era una dama que cumpliese ninguno de los requisitos necesarios, para convertirse en una candidata si quiera aceptable como duquesa. Y además no es que el hombre hubiese manifestado estar en buscar de sentar cabeza, ni tampoco había hecho declaraciones de amor, eso sólo sucedía en los libros. Y en ellos no había protagonistas floreros, feas, pelirrojas y desastrosas como lo era ella.
Afortunadamente los días en que no tuvo que toparse con el escocés, le sirvieron para volver a centrarse en si misma, y regresar al eje, calma y realismo que siempre la habían caracterizado.
Hasta la noche en que decidieron reunirse para despedir la soltería de su amiga Clara Thompson. Allí perdió mucho más que la practicidad, y sus anhelos y fantasías ocultas quedaron al desnudo.

Dos días antes de la boda de Clara, se hallaban en la alcoba de esta las cuatro integrantes de la hermandad.

- ¿No creen que es imprudente esto? - dijo titubeante Briana señalando el vaso aún vació que sostenía entre sus manos.

- Bah...no lo es. Nunca he comprendido la razón por la que se les reserva a los hombres, el derecho de beber alcohol - bufo Abby terminado de servir el líquido transparente y pasándoselo a ella.

- Eso es cierto. No es cómo si no supiésemos como es. Desde jóvenes se nos permite tomar vino en las comidas - apoyó Mary Anne acercando su nariz a su vaso y arrugando un poco su nariz.

- Pero no es lo mismo Mary. Esto es whisky escocés, y del fuerte. No creo que nuestros estómagos resistan - alegó preocupada Briana. No es que quisiese aguarles la diversión, pero ella a menudo cuando se desvelaba y era incapaz de conciliar el sueño, asaltaba la licorera de su padre y se tomaba un dedo de aquella bebida. Por lo tanto sabía de su efecto y de que ninguna de sus amigas llevarían bien beber tanta cantidad y menos por primera vez.

- Solo será un vaso, lo necesito - pidió Clara suspirando. Inicialmente se había opuesto a la descabellada idea de Abby, quien había robado la botella del aparador del marques. Pero cuando hizo la sugerencia de que Clara debía relajarse y tratar de dormir pues no lo hacia bien hace una semana, la mayor terminó claudicando.

- Listo. Ahora, brindo por mi hermana mayor. Porque sea feliz y no se contagie de la estupidez de su futura familia política - anunció Abby cerrando la botella después de servirse y levantando su vaso con fingida pomposidad.

Las cuatro hicieron chocar sus vasos y se quedaron mirándose con duda.

- ¡Aah! Y porque mis sobrinos no hereden la ineptitud de los Benett - terminó con sorna la rubia.

El resto exclamó:
- ¡Viva! - riendo por sus ocurrencias y después de contar hasta tres, llevaron los vasos a sus bocas y vaciaron el contenido.

Media hora después, habían bebido casi toda la botella y comenzado a reír sin sentido y por cualquier cosa.

- Quied lo diría, ¡Lady ratón ponto s conerá un rico quesho! - graznó con dificultad Abby, y ella y Mary prorrumpieron en carcajadas.

- ¿Estas preparada para tu noce de boda? - le interrogó Briana intentado enfocar a Clara y fracasando, pues estaba mirando hacia uno de los postes de la cama.

- No. Y ni siqueda sé qué debo hacer - negó Clara viendo extrañada, dos cabezas igualitas a la de su amiga pelirroja asentir comprensiva.



EvaBenavidez

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En el texto hay: caballeros, bailes, amor de epoca

Editado: 02.09.2018

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