Una miserable vida...

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Capítulo 2

Llegué a la oficina del jefe, y toqué la puerta.

—Hola, buenas tardes ¿puedo pasar?— pregunté amablemente.

—Buenas tardes, claro, pase— respondió él.

—Gracias. Vengo para ver lo del trabajo que tienen libre— dije.

—Ya veo ¿tienes alguna solicitud de empleo?— preguntó.

—Claro— respondí mientras sacaba la hoja de mi mochila.

—¿Así eres de seria?— preguntó él algo sorprendido.

<<¿Seria? ¿Yo? Bueno, ciertamente sí, desde lo que pasó comencé a ser así, supongo que por eso ya no tengo amigos>> pensé.

—Sí, supongo— respondí mientras le daba la solicitud.

—Bien, comenzarás mañana ¿te parece?— preguntó él—. Asegúrate de ser amable con los clientes y sonreírles siempre, haz el intento ¿vale?

—Supongo que lo intentaré, hasta luego y gracias— dije y me retiré de ahí.

Salí, para poder dirigirme al siguiente lugar, y mientras caminaba noté que se estaba nublando, el clima tan agradable que había se esfumaba, entonces recordé algo que quizá hubiera sido mejor no recordar.

Flashback

Eran las 3:00 pm cuando yo me encontraba fuera de casa, un 23 de enero, estaba en una cafetería con mi hermoso novio, cuando recibí una llamada, era mi tío.

Llamada entrante

Hola hija, debo decirte algo pero quiero que te tranquilices ¿entiendes?— dijo mi tío. Noté que sonaba algo preocupado.

—¿Qué pasó?— pregunté alterada, sabía que había algo mal.

—Natalia, necesito que te tranquilices— dijo él con una voz quebrada.

—¡No me pidas que me tranquilice! Sé que algo anda mal, así que dime ¿Qué rayos pasó?— pregunté casi llorando, estaba segura que no iban a ser buenas noticias.

—Tu abuela, tu mamá y tu hermana...— dijo y comenzó a llorar.

¿Qué pasó con ellas? ¡Dime!— pregunté gritando.

—Tuvieron un accidente y lamentablemente, no pudieron salvarlas— respondió llorando.

Quedé en shock, colgué sin responder nada más, mi corazón se rompió en mil pedazos, y entonces; ese clima tan agradable que había, desapareció.

Fin del flashback.

Hubiera preferido no recordarlo. Pronto comenzaría a llover así que me dirigí rápido al siguiente lugar, era un restaurante bastante lujoso así que supuse que me pagarían bien.

—Hola buenas tardes, disculpa ¿estará tu jefe?— pregunté a una de las meseras.

—Hola bienvenida, el jefe si está, iré a hablarle espera aquí— respondió amablemente y se dirigió hacia su jefe.

—Buenas tardes señor— saludé.

—¿Señor? ¿Tan viejo me veo ya?— preguntó algo molesto.

—Oh, disculpe ¿cómo debería llamarlo entonces?— pregunté apenada y el rió.

—Oye tranquila, era broma ¿vienes por el trabajo verdad? Me gustas— dijo riéndose.

—¿Disculpe?— pregunté algo molesta y él se rió aún más fuerte.

—Me refiero a que me gustas para que trabajes aquí— dijo él—. Comienzas mañana.

—Gracias— dije y me retiré.

Vaya, creí que sería más difícil, lo único malo es que comienzo mañana en todos los trabajos, tendré que organizar mis horarios. 

En el transcurso del camino, llegué a un super mercado a comprar algunas cosas para la semana, se hicieron las 7:00 pm y tenía que volver ya.

—Por fin llegué— dije mientras bajaba todas las cosas que había comprado, y entré.

Mi casa era bonita, tenía 3 habitaciones pero una de ellas estaba vacía, así que decidí poner cosas ahí que probablemente ya no eran necesarias para mí, pero seguían siendo importantes, tenía un lindo baño, una sala grande y una cocina muy espaciosa, eso me encantaba. Aunque me sentía muy sola.

Preparé mi cena, y mientras disfrutaba de ésta me decidí, de 8:00 am a 10:30 am estaría trabajando en la biblioteca, de 11:00 am a media hora antes de mis clases estaría en la tienda, y saliendo de la universidad a tal hora de la noche, estaría en el restaurante, sabía que sería duro.

 



Sofía Escaiz

Editado: 25.07.2019

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