Una miserable vida...

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Capítulo 5

Al siguiente día...

4:30 am

Bueno, a repetir la rutina, recoger, bañarme, arreglarme, desayuno, horario y vámonos. Al llegar a la biblioteca me encontré con un chico, parece que también acaba de entrar a trabajar.

—Buenos días, mi nombre es Dilan mucho gusto, estaré trabajando contigo desde hoy, espero que nos llevemos bien— dijo el chico y sonrió. 

—Ah si, hola, un gusto— respondí. 

Mientras hacíamos nuestro trabajo Dilan intentó comenzar una conversación conmigo.

—¿Sabes? Creo que te he visto en algún lado— me dijo.

—¿A mí? Pues yo no recuerdo haberte visto alguna vez, además, se podría decir que soy nueva por aquí— respondí.

—¿Eres extranjera?— preguntó confundido.

—No me refiero a eso, antes vivía en una Colonia que está bastante lejos de aquí— respondí.

—Ya veo. ¿Estudias?— me preguntó confiadamente.

—Sí— respondí seriamente.

—Creo que no quieres hablar conmigo, lo siento— dijo algo decepcionado. No entiendo por qué decía eso, no he dicho nada malo.

—¿Por qué lo dices?— pregunté confundida.

—Oye no lo sé, tal vez sea porque me hablas de una manera tan fría— respondió de manera sarcástica.

—Así es como hablo— dije y reí.

Terminé mi trabajo y me dirigí hacia la tienda, corriendo de nuevo. En la entrada me estaba esperando Damián.

—Naty, te estaba esperando— dijo sonriendo e intentó saludarme con un beso en la mejilla. Lo detuve.

—Oyéme no, no me saludes así, mejor choquemos puñitos— dije y fue lo que hicimos.

—En verdad eres rara— dijo y rió.

—Oigan, dejen de coquetear y pónganse a trabajar— nos gritó el jefe y Damián se ruborizó. Eso fue realmente raro.

Terminamos de trabajar y fuimos juntos a la universidad, adivinen quién estaba en mi clase, Dilan, resultó ser uno de los tres mosqueteros, así les llamaban las demás chicas a sus dos amigos y él, se volvieron populares muy pronto y eran según, los más guapos de la uni. ¿Pueden creerlo? Yo no.

<<Oh no, se está acercando>> pensé. Traté de huír pero no funcionó.

—¡Hey! Sabía que te había visto en algún lado— dijo Dilan.

—¿Lo conoces?— me preguntó Damián.

—Sí, somos compañeros de trabajo— respondió Dilan muy contento.

—Mujer ¿cuántos trabajos tienes?— preguntó Damián sorprendido.

—Por cierto, no me dijiste tu nombre— dijo Dilan—. ¿Cómo te llamas?

—¡Hey Dilan! ¿Qué demonios haces?— gritó uno de sus amigos. Que exageradas son las personas, no estaban tan guapos.

—Oh lo siento, estoy saludando a una amiga— respondió Dilan.

<<¿Amiga?>> pensé.

—¿Dilan tiene una amiga?— preguntó otro de sus amigos—. Vaya, que interesante también quiero conocerla.

Los 3 mosqueteros estaban justo frente a mí, lo que menos quería era llamar la atención y éstos 3 chicos me hablan, todas las chicas se me quedan viendo, sin embargo, me relajaba que Damián estuviera conmigo en este momento.

—Mi nombre es Roger— dijo un de los chicos.

—Yo soy Leonardo— dijo el otro chico.

—Ah si, mucho gusto ¿podrían no hablarme? Por favor, estoy llamando mucho la atención— dije y al parecer se molestaron un poco. Dilan comenzó a reírse.

—Chica, parece que tus padres no te supieron educar bien ¿o es que no tienes modales?— dijo Dilan y yo me molesté.

—Eso a tí no te incumbe imbécil— respondí enojada. Demonios, estaba comenzando a hablar de más.

—Basta, déjala— dijo Roger.

—Deberías presentarte de perdido, nosotros los tres chicos más populares le estamos hablando a una tipa como tú, deberías sentirte halagada— dijo egocéntricamente Leonardo.

—Creo que ya te estás pasando— respondió Damián enojado. Esto no podía ser peor.

—Me llamo Natalia y no me interesa relacionarme con personas como ustedes, no puedo creer que traten de darme sermones por mis modales, y para tu información querido Dilan, mis papás me educaron muy bien— dije furiosa, pero trataba de mantener la calma.

—Pues no lo parece— dijo Dilan y se fue a su lugar junto con Leonardo.

<<No entiendo qué pasa con este tipo, antes fue muy amable conmigo, de verdad las apariencias engañan bastante>> pensé.

—Disculpa a mis amigos ¿crees que pueda tener tu número?— preguntó Roger.

—Ya les dije que no me quiero relacionar con ustedes— respondí.

—Vamos, yo no te dije nada ¿sabes? Eres muy interesante. Otras chicas se hubieran vuelto locas si los tres les hubiesemos hablado, así que has llamado mi atención ¿qué dices?— preguntó. Realmente me sorprendió lo que dijo.



Sofía Escaiz

Editado: 25.07.2019

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