Una Misión Con Alas ©

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UNA MISIÓN CON ALAS EN EL TIEMPO: INTRODUCCIÓN

Toda mi familia había muerto en un asalto, tanto mis padres, y mis hermanos habían desaparecido en un solo día, había quedado sola en la vida, sin nadie que esté a mi lado, tan solo con dieciséis años de edad era huérfana, lo había perdido todo, ¿Para qué vivir? ¿Para qué estar en un mundo sin nadie a mi lado? ¿No es mejor morir como lo hicieron mi familia?, era mejor eso, que estar viviendo en la miseria de la sociedad.

Me levanté del suelo donde me encontraba, mi ropa estaba hecha un jirón, mi rostro estaba sucio de tierra y otros residuos, mi cabello estaba todo enredado y andrajoso, así era mi vida, una vida callejera para una chica sin hogar. Miré los últimos centavos que tenía en mi pequeña lata, me alcanzaría para un pan, luego pensaría en una manera de comer en los próximos días. Caminé despacio por un callejón, una chica de mi edad no debería andar sola por lugares solitarios, pero solo era un montón de basura como los demás callejeros, mi cabello negro azabache lo acunaba el viento, retiré mi harapo de cabello de la cara y visualicé a alguien tirado, era un tipo con traje elegante, estaba arrimado a la pared, parecía que estuviera durmiendo, caminé hacia él, deteniéndome para agazaparme. Quedé embelesada, era sumamente apuesto, tenía el cabello café oscuro. Alcé la mano para tocar su cabeza pero al hacerlo me detuvo con su mano. Quedamos mirándonos fijamente, sus ojos verdes claros me estaban sumergiendo en algo abismal, un aroma de rosas de cementerio me invadió por completo.

─Exquisito sentimiento que tienes.─ susurró. Quedé sorprendida mirándolo, su belleza me estaba atrayendo demasiado, pude calcular su edad, tenía aproximadamente unos dieciocho años. Debía ser de la alta aristocracia, su traje elegante delataba su procedencia.

─Hermosos ojos.─ musité, embelesada en sus dos bellas esmeraldas claras. Él sonrió de medio lado, me atrajo a su cuerpo, envolviéndome en sus brazos, un calor extraño me llenó por dentro, sus manos me rozaban toda mi espalda, su toque provocativo hizo que temblara.

─Exquisita, tus sentimientos son tan atrayentes para uno de nosotros.─ susurró a mi oído. Pasó su lengua por mi oreja hasta mi cuello, arquee mi espalda permitiéndole seguir por su camino, mi cabeza se había puesto en blanco, no sabía porque permitía a un desconocido tratarme de manera intima, solo quería que llegara a lo más profundo de mi ser, lo quería más cerca de mí. Gimotee en su oído mientras me agarraba fuertemente de sus hombros.─ los humanos siempre tienen esa parte favorita, la lujuria es la fuente de la vida para un ser como tú.─ sentí como me abrazaba fuertemente, mi cuerpo temblaba, y una sensación caliente comenzaba a marearme.

─No, aléjate.─ musité, aunque en realidad quería tenerlo más cerca de mí, quería que me envolviera en sus brazos, en su piel, y tenerlo dentro de mí.

─Bella criatura, ¿Cómo te llamas?─ preguntó, mirándome con sus esmeraldas claras, pasó sus manos por mis pechos, deteniéndose en uno, comenzó a tocarme de una manera exquisita.

─Shelby.─ contesté en suspiros. Sentí como metió su mano por mi pantalón andrajoso, me sostuve fuertemente de él.

─Mi hermosa Shelby, desde ahora eres mía.─ dijo, mientras mi conciencia estaba ida, solo sentí como me tiró sutilmente al piso, sacaba mi ropa, y se unía a mí. Me llevó a la luna, si, a las estrellas, a otra galaxia distinta a esta, mis ojos estaban cerrándose, pero aún estaba consciente del acto pasional, antes de que cerrara completamente los ojos, escuché un gemido de parte de él y me llevé una imagen de unas abismales alas negras.



Señorita Yuuki

Editado: 15.08.2018

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