Una Misión Con Alas ©

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EPÍLOGO

Habían pasado seis años desde el accidente que había tenido y que me había quitado parte de mi memoria, ahora era una joven de veinticuatro años, tenía un trabajo fijo, ganaba bien, pude graduarme de diseñadora gráfica, pero aún seguía pateando traseros demoniacos casi todas las noches, mi vida era muy vivaz, se podía decir que no me quejaba de nada. Bueno, aparte de que soy una mujer solterona que no había tenido sexo con nadie, bien, esa es una parte que no le había contado a nadie, claro que tuve algunos novios, pero antes de que comenzara una relación seria terminaba con ellos, o ellos me terminaban conmigo, por ser muy “tardía”, odiaba que me dejaran por no querer abrir mis piernas hacia esos sanguijuelas, todos los hombres eran unos perros asquerosos en celo, pero había uno que era muy diferente a los demás, uno que no estaba en mis manos, no era nada menos que mi vecino y mejor amigo de infancia, el chico de cabello dorado y ojos azules celestinos, que al verlos podías caer completamente rendida en su cama, él me había conquistado desde que había perdido la memoria, era un chico sumamente tierno y especial, siempre me trataba con respeto y cariño. Bueno, en realidad estaba secretamente enamorada de él, pero no podía confesarle mis sentimientos ya que tenía novia, eso siempre decía él, la cosa era que nunca le había visto con una chica, siempre andaba solo, pero tenía una cadena en su cuello que le había regalado su novia cuando cumplió la mayoría de edad, era tierno, ¿Verdad?, así era Adrien Matthew, mi sexy y sensual vecino- amigo de infancia.

─Otra vez estás en la luna.─ dijo mí mejor amiga Julie. Ella era bióloga marina, y se había casado con Terry, mi compañero de batallas, él también era un ángel caído, pero su esposa no sabía que lo era.

─Estaba pensando como pescar a un chico que tiene novia.─ moví mi vaso de bebida.─ ¿Tienes algún secreto para eso?

─Sedúcelo.─ sonrió con picardía, mientras tomaba su copa de vino blanco.

Resoplé.─ ¿Y qué crees que estaba haciendo estos últimos malditos años?

─Entonces, ese chico es gay.

─Deja de decir que él es gay, siempre dice que tiene una novia, hasta lleva un collar que le ha regalado ella, pero nunca lo veo con una chica, ¿Acaso está mintiendo por no rechazarme directamente?

─Sedúcelo.─ repitió de nuevo.

─Bien, ya lo he hecho, le he abrazado picantemente, le he besado su mejilla sexymente, le he susurrado palabras al oído, ¡Hasta hemos dormido juntos, sin hacer nada! ¡Y nada!

─Es gay.─ repitió de nuevo, mientras se reía.

Pedí una copa de vino al cantinero.

─Creo que tengo mala suerte con los hombres, ¿Sabes cuantos novios he tenido? Con ninguno he durado mucho, creo que lo máximo que he durado son dos meses.

Tomó un sorbo de vino.─ no te preocupes Alyssia, sé que llegará el indicado, y sé de quién hablas, es del doctor Matthew, ¿Verdad?

─Si, ese mismo.─ tomé la copa de vino.

─Dicen que es el más atractivo hombre, algunos dicen que es un buen amante en la cama, creo que es un mujeriego.

Resoplé de nuevo.─ mujeriego. Claro, y yo soy Jack el destripador.

Julie carcajeó.─ tus ironías son muy graciosas.

─Tengo que ponerle algo cómico a todo esto.─ tomé otro bocado de vino. Saqué mi celular y observé la hora.─ tengo que verlo en su casa, hoy viene de viaje del exterior, y mañana va a su trabajo.

─Oh, entonces, ¿Vas de nuevo a atacar?─ preguntó con picardía.

─No amiga, voy a recibirlo como toda una amiga de infancia hace.─ me levanté y saqué unos billetes.─ con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla.

─Suerte con eso, campeona.─ sonrió radiante.

Salí del bar y me encaminé hacia la casa de Adrien, tenía que recibirlo con una sonrisa y sin tenerte que imaginar cómo se sentiría besarlo, era muy lamentable, pero tenía que actuar tranquilamente. Caminé de largo, no tenía que tomar un bus ya que no estaba tan lejos la casa de Adrien. Bueno, mi casa también, ya que él vivía al lado de la mía. Una presencia hizo que me detuviera y mirara alrededor.

─Ángeles.─ susurré. La presencia que podía sentir era de ángeles, ya que su aura era muy tranquila y cálida. Alcé la mirada al árbol, encontrándome con un chico de cabello de color chocolate, tenía los ojos de color azules claros.─ ¿Qué hace acosador celestial?

El ángel carcajeó y se bajó rápidamente. Quedó frente a mí.



Señorita Yuuki

Editado: 15.08.2018

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