Una modelo en apuros

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1; Necesito oxígeno

Cargando con mi enorme maleta rosa chicle, y ataviada con un corto vestido veraniego, me dirijo al punto de encuentro con Charlie, en este caso, la zona de souvenirs del aeropuerto.

-¡Charlie! -grito cuando lo veo, y corro para darle un abrazo.

-¡Vaya, estás preciosa! -me dice mientras nos abrazamos.

Y no, no penséis mal, Charlie es gay.

-Los chicos están por llegar.

-¿Los chicos? -pregunto frunciendo el ceño. Creía que iba a ser un reportaje solo de chicas.

-¿No mencioné que...? -pero antes de que acabe la frase, mi vista se posa en tres bombones que vienen caminando hacia aquí.

Oh dios, no me lo creo. ¡Voy a trabajar con tres de los modelos más famosos de Estados Unidos! En cuanto los veo los reconozco: Alexander Packwood, Ethan Scott Brenton y Dylan Collins.

Tres chicos completamente diferentes. Alexander, con piel bronceada y pelo y ojos castaños, camina chulo con un refresco en la mano. Ethan, pelinegro y de unos increíbles ojos azul cielo, charla animadamente con Dylan, que se quita sus gafas de sol cuando me ve, dejando a la vista unos maravillosos ojos verdes, que combinan perfectamente con su cabello rubio oscuro.

Sonrío a este último y me guiña un ojo.

Modelo en apuros, necesito oxígeno.

-Alex, Ethan, Dylan -saluda Charlie a los chicos dándoles un apretón de mano-. Esta es la señorita con la que vais a hacer el reportaje, Lilian Rose Nicolle, modelo de California.

-Podéis llamarme Lily -sonrío coquetamente.

-Encantado -habla Alexander, y me coge una mano, para besarla a continuación.

Río ante este gesto, y Ethan le da un leve codazo.

-Un placer -dice ahora Dylan y le sonrío.

-Sí, eso... un placer -termina Ethan.

-Lo mismo digo, chicos.

-¿Vamos? -nos interrumpe Charlie.

(...)

El viaje se pasó rápido en compañía de los modelos, ya que me tiré todo el trayecto hablando con ellos. Descubrí que a Alexander le gustan los peluches, y que había traído el suyo, que Ethan se entretiene mirándose en el espejo (¿Vanidoso? Nahh), y que Dylan se divierte observando las reacciones de las chicas cuando lo ven.

¿Muy común todo, no? Sí, eso pensé yo.

-¡Voilà! -exclama Charlie cuando el taxi se para delante de un hotel de 5 estrellas.

Como éramos cinco personas, habíamos cogido dos taxis, en uno íbamos Charlie, Alexander y yo, y en el otro Ethan y Dylan.

En cuanto nos bajamos de los vehículos, un señor mayor se acerca a nosotros.

-¿Charlie Hudson? -pregunta mirando a cada uno de los chicos.

-Sí, soy yo -contesta Charlie sonriendo.

El hombre asiente y se dirige a los taxis, para recoger las maletas que coloca en un carro.

-Habitaciones 302, 303 y 304, por favor -dice Charlie e inmediatamente el señor desaparece por la verja del hotel-. Entremos.

Atravesamos la valla del hotel, y lo primero que veo es un jardín de enormes dimensiones, lleno de caminos con flores que dan a la piscina más grande que he visto en mi vida. Seguimos a Charlie y entramos dentro del hotel.

Largos pasillos con alfombras rojas y doradas se extienden delante de nosotros, instándonos a pasar.

-Esperaos aquí un momento -dice el director y nosotros obedecemos, mientras él se dirige un segundo a recepción-. Ya, vamos -repone cuando vuelve.

Subimos a la planta de arriba en ascensor, y al fin llegamos a la puerta de nuestras habitaciones.

-Lily, tu habitación es la 302, chicos, la vuestra, la 303, y yo dormiré en la 304. ¿De acuerdo?

-Ehh... yo no, Charlie -dice Dylan y lo miro con el ceño fruncido.

-¿Cuál es el problema?

-Bueno, ella duerme sola y nosotros tenemos que compartir habitación.

-Eso es porque soy la única chica, idiota -me quejo.

-Nada de insultos. Es lo que hay, Dylan. Ah, y hoy tenéis libre lo que queda del día, así os vais conociendo mejor. Empezamos mañana a las nueve de la mañana. No os vayáis muy lejos -y con esto, Charlie entra a su habitación, que está justo en frente de la mía.

-Que os divirtáis los tres solitos -le guiño un ojo a Dylan y me meto en mi habitación.

Oh dios mío, esto es el paraíso. El suelo es de parqué, y las paredes están pintadas del más suave crema. Una cama enorme, con sábanas color café, se encuentra en una parte de la habitación, justo en frente de un gran ventanal con vistas a la playa. El baño es grande y espacioso, con un jacuzzi y decoraciones marinas.

Pero, ¿dónde está mi maleta? No está por ninguna parte de la suit.

Mierda, espero que no se hayan equivocado y la hayan dejado en la habitación de los chicos, donde prefiero no entrar.

Ethan



Tetuela

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En el texto hay: novela juvenil, modelos, verano

Editado: 12.11.2018

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