Una modelo en apuros

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6; Irresistibles

::Lily PDV::

Me despierto cuando mi móvil empieza a emitir un pitido constante y molesto. Lo cojo y deslizo mi dedo por la pantalla para apagarlo. Entonces me doy cuenta de que no estoy sola en la cama, e instintivamente bajo la mirada hacia mi delgado pero contorneado cuerpo. Llevo una camiseta negra demasiado grande. El chico que yace a mi lado está tumbado de espaldas a mí, y puedo observar su ancha espalda y el contorno de su mandíbula cuadrada. Mierda, ¿Alex?

No recuerdo apenas nada de anoche, solo que alguno de los chicos me acompañó a mi habitación.

Maldigo en voz baja y me incorporo.

-Mmmmmmmmmm -gruñe Alex cuando me levanto de la cama.

-Alex, ¿por qué leches dormiste en mi cama? -pregunto de sopetón, y me mira con los ojos entrecerrados.

-¿No te acuerdas?

-No -niego y una sonrisa pervertida se forma en sus labios.

Oh-oh.

-Dime que no pasó nada.

-Te dejaré con la duda, rubia -me dice antes de levantarse y salir por la puerta frotándose los ojos.

Mm, no había pasado nada, seguro.

Resoplando, me dirijo hacia el armario y me pongo un vestido corto de vuelo, y recojo mi cabello en una trenza de espiga.

Miro el reloj: las ocho y media. Todavía me da tiempo a desayunar, así que bajo por el ancensor y me dirijo al comedor, donde diviso a los chicos en una mesa comiendo tostadas. Yo cojo un bol de cereales con leche, y me siento sola en una mesa; no tengo ganas de hablar con nadie.

Pero el pesado de Dylan coge una silla y se sienta a mi lado, viendo como me trago mis cereales. Me mira atentamente.

-Esta noche me toca a mí, ¿no? -rompe el silencio.

Una sonrisita torcida adorna su perfecto rostro.

-Vete a la mierda, Collins -farfullo.

Acabo mi desayuno rápidamente y salgo a buscar a Charlie al hall del hotel.

-Buenos días, ¿has dormido bien? -pregunta sonriendome.

-Más o menos.

Entonces aparecen los chicos.

-¿Cómo estáis, chicos? -les dice Charlie.

-Bien -contestan los tres a la vez.

-Me alegro. El equipo de maquillaje y diseño ya está en la playa, esperándoos. Si salís por la puerta del comedor los encontraréis a unos cien metros de ahí. Yo ya voy -dice.

Los cuatro asentimos y nos dirijimos donde nos ha indicado. Sé que hemos llegado cuando veo unas vallas que restringen el paso, varios cabinetes y personas con cámaras. Suspiro, pongo mi sonrisa de siempre y saludo a la gente.

-Vaya, Charlie ha elegido a una joyita -me dice un chico delgado de ojos avellana-. Soy Lewis, el fotógrafo -le sonrío y me devuelve la sonrisa.

-¿Lily Rose? -me llama una mujer desde un cabinete.

-Sí, soy yo.

-Ven por aquí, te voy a dar los modelos con los que vas a posar -dice y voy hacia ella.

El primer modelo consta de un triquini color canela con motas doradas y varios lacitos verdes y naranjas, el segundo se trata de un bikini azul turquesa con flecos y el tercero es un simple bikini blanco con puntos de colores, una linda pamela y una fina camisa abierta. Me dirijo hacia un cabinete con mi nombre y me pongo el triquini. Mi piel todavía necesita acostumbrarse al sol veraniego, así que no estoy demasiado morena. Me suelto el pelo y una estilista me lo retoca un poco antes de las fotos.

Cuando vuelvo a la orilla, me encuentro a tres chicos por los que cualquier chica haría lo que fuera para conseguir a alguno. Alex, con su piel ya bronceada, lleva simplemente un bañador verde con figuras naranjas, dejando al descubierto su perfecto torso trabajado. Ethan, por otra parte, se ve increíblemente atractivo con un bañador celeste que resalta sus ojos y una camiseta de tirantas negra como su pelo, peinado hacia arriba. Pero, sin duda, Dylan es el que está mas irresistible: pelo rubio revuelto, el sol matutino haciendo brillo en sus ojos verdosos, pecho al descubierto, no tan trabajado como el de Alex, pero igualmente como para derretir chocolate en él y chuparse los dedos, unos vaqueros cortos y chanclas de playa.

Inspiro. Espiro. Me dirijo hacia los chicos.



Tetuela

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En el texto hay: novela juvenil, modelos, verano

Editado: 12.11.2018

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