Una modelo en apuros

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24; Mareos y chapuzones

Los ojos de Ethan se abren en sorpresa, y me dejo caer en la silla de mi escritorio.

-Qué dices -habla Alex tranquilamente.

-Olvidadlo, no debería haber abierto la boca. Lo siento.

-Lily, explícalo -me pide el pelinegro.

-No hay nada que explicar, solo... olvidad lo que acabo de decir, por favor.

Seguidamente, veo cómo Ethan saca su móvil del bolsillo y comienza a desbloquearlo.

-¡No! Déjalo, Ethan. Por mí -lo miro y, cuando nuestros ojos entran en contacto, se vuelve a meter el teléfono en el bolsillo-. Es una tontería, en serio. Tan solo intentó besarme... -pero el modelo me corta.

-¿Que intentó qué? -pregunta.

-Besarme -repito, mintiendo.

Es obvio que no intentó besarme, ni siquiera lo dejé acercarse, pero no puedo contar todo lo sucedido entre el rubio y yo. Demasiadas explicaciones tendría que dar para que todo quedase claro. Lo único que quiero es dormir, para ver si soñando algo bonito puedo escaparme de la cruda realidad a la que tengo que enfrentarme.

Me llevo una mano al estómago cuando lo noto revolverse. Inmediatamente, me levanto y corro hacia el baño, donde me encierro y me arrodillo enfrente del inodoro. En cuestión de segundos expulso la ligera ensalada que había tomado para almorzar.

-Lily, ¿estás bien? -escucho la voz del moreno mientras da toques en la puerta.

-Sí... -consigo decir.

-Abre la puerta -dice Ethan.

Rápidamente, tiro de la cadena, me incorporo y me paso una toallita por los labios. Abro la puerta y paso por delante de los dos chicos sin dirigirles palabra.

-¿Lily? -vienen los dos detrás de mí.

Antes de entrar en mi habitación, me giro hacia ellos.

-Estoy muy cansada -me tambaleo, pero antes de que pierda el equilibrio, Ethan me sujeta.

Y lo abrazo, oliendo su perfume avainillado. Me coge en brazos y, después de que Alex haya abierto mi cama, me deposita en esta.

-Hay camas en las demás habitaciones. Elegid la que queráis -apenas susurro.

El moreno se mira el reloj de la muñeca, y vuelve la vista a mis ojos.

-Son las diez... -murmura, rascándose la nuca.

-Pues... ved la tele en el salón -y es lo último que digo antes de sumirme en un profundo sueño.

(...)

Parpadeo un par de veces antes de recordar todo lo ocurrido ayer. Me incorporo lentamente, para darme cuenta de que son más de las doce del medio día. Me desperezo y, preguntándome dónde estarán los chicos, bajo a la cocina a tomarme un zumo de piña. Abro los ojos en sorpresa cuando diviso a los dos modelos en bañador tomando el sol en mi piscina.

-Tus padres nos han traído las maletas. Han dicho que lo más seguro es que saquen a tu hermana del hospital esta tarde, después de hacerle unas pruebas -habla el moreno.

-Teníamos calor, así que hemos decido darnos un chapuzón, espero que no te importe -dice Ethan.

-Claro, estáis en vuestra casa -repongo sonriendo.

Entonces me acuerdo del rubio.

-¿Sabéis algo de Dylan? -Ethan suelta una tos con mi pregunta.

-Hablé con él esta mañana. Dice que lo siente pero que esta tarde coge el vuelo a Monterrey.

Agacho la cabeza frustrada. ¿Por qué me tiene que pasar a mí todo esto? Y pensar que la gente se cree que tengo una vida perfecta...

-Vale, no pasa nada. Supongo que es mejor así.

Solo me quedan tres días para disfrutar de mi familia, y pienso aprovecharlos sea como sea.

Entonces Alex se levanta de la toalla y se zambulle en el agua de la piscina, salpicándome por completo.

-¡Eh! -grito, dando un paso hacia atrás.

Pero lo único que consigo es que el moreno se ría y, todo pasa tan rápido que no me da tiempo a reaccionar: sale de la piscina, me coge en brazos y salta de nuevo al agua.

-¡Pero qué haces! -exclamo, totalmente patidifusa.

El pelinegro comienza a reírse también, supongo que ha visto mi cara de desconcierto.

-Vamos, no te enfades.

-Me hubiera puesto el bikini... -susurro nadando hacia la escalera.

-Hubieras tardado demasiado.

Cuando salgo de la piscina, me doy cuenta de que la ropa se me pega al cuerpo de un modo un tanto provocativo, así que me doy la vuelta ante la mirada de los chicos.

-Os odio -digo antes de entrar a la casa.

-Nos amas -grita el moreno segundos después.

Estos chicos... ¿no van a cambiar?



Tetuela

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En el texto hay: novela juvenil, modelos, verano

Editado: 12.11.2018

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