Una musa para el dios de la guerra.

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La gloria es nuestra

Halooo querubines!!!

Solo les vengo a decir que, este cap es cortito, pero, el final es laaaarguisimo, super largo y realmente no quiero cortarlo en dos. Así que les recomiendo que se vayan preparando para eso... sin mas... les mando mil besos... y a leer. 

 

.......

 

Daría abrió los ojos de a poco, afuera estaba oscuro, seguro habría dormido el día entero. Se sentó con dificultad tratando de recordar lo que había sucedido, su vientre estaba adolorido, como si hubiese recibido un duro golpe.

Escucho los fuertes pasos del dios entrando a la habitación. Bajo la mirada a sus manos, tenía la boca seca y se sentía avergonzada. Recordaba haber dicho muchas cosas a Ares antes de caer inconsciente, no sabía por qué, al sentir el dolor en el vientre, una especie de fuerza superior a ella la había hecho hablar, hablar y hablar y solo había podido cerrar la boca una vez hubo terminado de decir todo lo que llevaba dentro.

No esperaba que Ares la perdonara, pero tenía esperanzas de que pudieran fingir que nada había sucedido.

-Te traje de beber y algo de fruta.

La musa asintió sin mirarlo.

Ares tomo aire, no sabía que decir ahora. Quería decirle tantas cosas, pero también quería reprocharle unas cuantas. Se sentó frente a ella y la miro con los ojos entrecerrados esperando que ella lo mirara, pero no lo hacía.

Daría tomo la copa con agua y bebió un poco.

-Bien... - comenzó Ares – si en realidad no querías... lastimarme... como has dicho hace un rato... ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué decidiste... que... sería mejor dejarme y... hacerme creer que todo fue un... plan de tu madre desde el principio?

Y... definitivamente no fingirían que nada sucedió. Daria suspiro.

-No era lo que quería... Eldrick me dijo... que sería mejor irnos, esperar a que todo se calmara... a que... tú te calmaras... ammm... parecías... tan molesto que... - la musa veía sus manos como si fueran lo más interesante que había visto jamás.

-Eso... eso me molesta más que nada... ¿que...? ¿Creíste que te... lastimaría? Después de... ¡todo!

-¡Lo sé! – soltó Daria cubriendo sus ojos con sus manos.

Ares se levanto y dio unos pasos, cuando se sintió más tranquilo volvió a sentarse frente a ella.

-Bien... ¿Por qué no volviste? Cuando todo se calmo... ¿Por qué rayos no regresaste? ¡¿Por qué tuve que ir por ti?! Y... ¿Por qué... ¡por Gea! le rogaste a tu madre que no te dejara venir?

-Yo... estaba asustada... y...

-¿Asustada? ¿De mi? Soy tu esposo Daria creí que me conocías más que esto...

-Se que fuiste tú quien asesino a Adonis. – soltó Daria viendo sus ojos por primera vez.

Ares jamás pensó que eso podría salir a relucir ahora, por lo que lo tomo totalmente por sorpresa. Por un par de segundos su mente se quedo en blanco.

-¿Co... como...?

-Helios lo ve todo. – bajo la mirada de nuevo - Me hablo de... tantas cosas que... hiciste... antes... y... me dijo que... asesinaste a enemigos, a dioses...y... a otras de tus amantes por mucho menos... describió cada masacre y cada... terrible crimen que has cometido. Dijo que estabas furioso conmigo por haberme ido... que... no era un buen momento aun para que... entendieras y yo... solo... solo...

-Enemigos... Dioses... amantes ¡Daria! – grito frustrado, por qué era cierto, él no era un dios benevolente. Podía ser fiero, sanguinario y adoraba ver la roja sangre correr, le satisfacía ver como la vida se evaporaba de los ojos de sus contrincantes... pero... jamás... habría lastimado a Daria y eso era lo que más le dolía. Que ella no lo entendiera. – Tú... no eres... nada de eso...

-Lo lamento... lamento haber desconfiado de ti... pero... la última vez que te vi... ni siquiera estabas ahí... solo vi... la guerra... cruda y temible. Y jamás había visto ese lado de ti... estabas ahí, bañado en sangre Fae... con los ojos tan rojos como el fuego y ese humo negro saliendo de ti y...

Ares asintió. Lo entendía, no le gustaba pero lo entendía. La primera vez que él vio a la musa bailar con sátiros y ninfas, también se sintió extraño. Era un lado de la musa que él desconocía, seguramente Daria habría sentido terror al ver su lado más... macabro.

-Bien... bien... yo también dude de ti, honestamente pensé que... eras una traidora que... solo habías venido aquí a... encontrar mis puntos débiles. Que me habías hecho creer que... me amabas para después...

-No. – susurro la musa sin dejar de ver sus manos.

-Lo sé ahora... como tú sabes que... jamás te lastimaría. – dijo tomando sus manos entre las suyas.

La musa asintió, aun así, no pudo mirarlo a los ojos.

Ares cerró sus ojos y soltó un suspiro.

-No hare esto de nuevo Daria, no te retendré aquí en contra de tu voluntad. Si quieres irte... puedes hacerlo.

Se levanto y comenzó a caminar hacia la puerta.

-Pero... - Daria se levanto sintiendo un terrible dolor en su vientre, aun así, solo hizo una mueca y lo siguió. – ¿Qué pasaría con... el trato que hiciste con mi madre?



Frann Gold

Editado: 14.11.2019

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