Una noche mas

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Leah

3 SEMANAS ANTES

Nací siendo un poco más que una simple chica, un poco más que una humana a decir verdad pero eso no significaba que mi amor por este mundo fuera menos. No soy de una de las grandes casas de Antrax, somos guardianes, somos protectores, somos espías cuando el reino está en peligro los de mi casa aparecen “los cambiantes de las rosas” nos apodan algunos. Cuando la Reina Layla se fue de nuestro mundo porque quería que su hijo naciera en un ambiente menos hostil solo pocos la acompañaron entre ello mis padres.

Nací en la tierra y desde pequeña mi misión fue dada proteger a la princesa hasta tal punto que mi vida no existiera, esa misión se hizo fácil cuando esta se convirtió en mi amiga y su amiga en mi amiga. Siempre quise decirle todo a Janne es más cuando teníamos 12 se lo dije le mostré como me convertía en alguien más, como mis ojos, mi cabello y todo mi cuerpo iba cambiando rápidamente hasta doblegarse a mi voluntad ella me mostro todo lo que era. Sonreía más a menudo, reía, jugaba, no ocultaba sus sentimientos pero todo cambio cuando perdió sus poderes nadie sabe cómo ni porque pero un día apareció y nada quedaba de esa niña que conozco desde que tengo memoria, su enfermedad apareció y empezó a apartarnos, a volverse cortante y odiosa, no le gustaba salir y el odio a su mama apareció muy de pronto; Janne siempre dijo que le hizo algo que no le podía perdonar que la lastimo de una forma que una madre no haría y nunca habla de eso.

Sé que algún día los Adams tendrán que volver a Antrax para gobernar y yo tendré que ir con ellos por eso no me apego a ningún humano solo me divierto y los uso a mi antojo.

-Lee- quite la mirada de mi trago y mire al chico de ojos acuosos frente de mi-Dylan-No te olvides de mí-dijo antes de perderse entre la multitud-

Camine entre las personas hasta la barra a recargar mi bebida, me estaba empezando a aburrir por eso cuando mi próxima cerveza estaba en mi mano decidí cazar. Dos chicos se acercaron; uno rubio y alto parecía perdido, le aburría este ambiente así que mire a su lado fije mi vista en el pelinegro de mirada retadora y sonrisa pícara, mi sentido de alerta se activó apenas los vi ¿Qué eras y que hacían aquí?. Decidí jugarle sonreí coquetamente y el me devolvió la sonrisa había caído.

-Christian -mordí mi labio cuando oí su voz sin duda estaba aquí por lo mismo que yo-

-Leah-sonreí antes de darle un trago a la botella-¿Qué haces aquí Druida?-su sonrisa engreída despareció instantáneamente no había perdido mi toque-¿Acerté?-me burle del cuándo tomo mi muñeca y me obligo a seguirlo-

Entramos a una habitación y me acorralo contra la puerta sus fuertes brazos estaban cada uno al lado de mi cabeza me llevaba unos centímetros pero no me deje intimidar así que ataque su punto débil. Gruñó cuando una de mis manos empezó a mimar su miembro me dio el tiempo suficiente para tenerlo yo acorralado , la mano que mantuve atrás paso a amenazarlo con las garras venenosas saliendo de mis dedos algo en que había trabajado los últimos meses.

-Cambiaformas-mi sonrisa se ensancho cuando por fin lo descubrió-

-¿Qué haces aquí?-me observo en silencio así que acerque mi mano más a su garganta-

Su maniobra me hizo caer y clave mis uñas en su pierna lo jale y cayo junto a mí eso anularía sus poderes por unas horas él no quería lastimarme sino lo hubiera intentado apenas entramos a la habitación me levante y subí a la cama.

-Lástima que estés loca porque eres jodidamente sexy-reí y le ayude a levantarse-¿Que me hiciste? No los siento

-Sonreí inocentemente cuando se refirió a sus poderes lo había logrado-Solo los mande a dormir sin poderes menos probabilidad que me lastimes.

-No te iba a lastimar

-Lo sé. Ahora habla

Empezó a relatarme una historia de la que le creí la mitad ; buscaban una bashee ,clanes blah blah y más cosas sin importancia.

-Umm-murmure-También pienso lo mismo Christian eres muy sexy

Al estar frente a mí se le facilito acercarse hasta tal punto que me hizo caer en la cama, me rodé quedando contra el respaldar y me beso. Una guerra de lenguas empezó cuando introdujo la suya en mi boca, acaricie, mordí y jale su lengua hasta tal punto que el beso se tornaba más intenso se separó de mi justo antes de que me quedara si aire, sus labios bajaron de mi boca hasta el cuello y me deleito lamiendo, mordiendo y chupando aquella zona tan sensible mía sus manos se encargaron de desnudar mi torso. Bajo a mi hombro y siguió dejando un camino de besos húmedos hasta llegar a mis senos desnudos; pellizcó mis pezones ya endurecidos por su toque y los acaricio antes de llevarse uno a su boca, empezó a jugar con él con su lengua logrando que me estremezca cuando una oleada bajo justo a mi sexo. Ya me estaba corriendo cuando termino con el otro.



annedeluca

Editado: 26.07.2019

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