Una Oportunidad Para Amar© ✔️ | Terminado

Tamaño de fuente: - +

4 *Camino libre*

—David, ¿y qué dice tu esposa sobre el cambio? —cuestiona Rose.

Dicen que, detrás de cada buen hombre, hay una buena mujer. Pero creo que depende de cada persona, el ser bueno o no. Y si este hombre es bueno, hablará maravillas de ella, pero sobre todo, no la negará. Veamos que tiene que decir al respecto.

―Bueno, no hay nada que decir, ella falleció hace cuatro años —responde con naturalidad.

Silencio incómodo. Y ahora no sé qué decir. De hecho, nadie sabe que decir.

—Cuanto lo siento, disculpa —dice Rose apenada.

—Debe ser duro para ti —Interviene Tom―, no tenía idea. Andrew nunca mencionó nada.

—Él no lo sabía.

—De verdad que pena David ―Vuelve a decir Rose, tratando de disculparse una vez más.

Pero a estas alturas ya se le ve un poco incómodo.

—Descuida, no pasa nada ―asegura.

―¿Lo estás pasando bien, Gina? ―pregunta Tom, desviando la atención. Evitando hacerle más preguntas personales.

Aunque es obvio que solo saca a Rose de su imprudencia; que no fue intencional.

―Ehm, sí. ¿No se nota? ―inquiero nerviosa, tras sentir la mirada de David sobre mí.

―No es un secreto tu fascinación por el baile, reina. Te la has pasado aquí sentada desde que llegaste, ¿está todo bien?

―Sí, todo bien.

―¿Segura?

―Sí. Descuida, no me pasa nada ―aseguro restándole importancia.

―Bien, si tú lo dices. Por cierto, ¿te llamó el chico?

―¿Qué chico?

―El del café. Susan nos dijo que consiguió tu número.

―Ah, olvidé ese detalle ―menciono divagando en mi mente, recordando que justo hace dos días lo vi, pero no es algo que vaya a contarle.

―¿Entonces es cierto?, ¿tienes un pretendiente en el café? ―pregunta Tom, reacomodándose en su asiento.

―No es un pretendiente.

―No es lo que dice Rose. ¿En verdad escribió su número en el vaso? ―inquiere con tono burlón.

―¿Tu no lo habrías hecho? ―lo cuestiono―. Es decir, si quisieras el número de Rose. Suponiendo que no la conocieras claro está, pero si quisieras y no supieras como…

―No ―interviene tajante―. Por supuesto que no. Somos adultos.

―Es justo lo que Rose no entiende.

―Tiene como veinticinco años reina.

Niego con la cabeza, nerviosa ante esta situación, la cual es ajena para David, porque solo se limita a escuchar. Para mi fortuna, el tío de Tom llega al evento.

―Creo que lo discutiremos luego, llegó mi tío, tengo que dejarlos por un momento. Rose ―se dirige a ella, dándole a entender que ambos deben levantarse.

―Ya voy cariño. Disculpen, en cuanto nos desocupemos, regresamos.

―No hay problema ―aseguro.

―Adelante ―secunda David.

Ambos se levantan, y caminan en dirección a la figura principal que ofrece este evento, dejándonos solos. Ni siquiera tienen que pasar un segundo para ser consciente de eso.

―Así que, ¿siempre sales por el estacionamiento?

―¿Qué? No, jaja, yo… ok. Huía de mi exmarido, y salir por el estacionamiento fue una ruta de escape rápida.

―Debió ser muy grave, lo que sea que te haya hecho para que huyas así de él. Inclusive para que no lo quieras escuchar.

―Lo fue. Sí.

―Y no se lo contarás a un desconocido.

―Cierto.

―Bueno, no pido que me lo cuentes. Pero ya no soy totalmente un desconocido, al menos ya sé tu nombre.

―Suenas, como si hubieses ansiado saberlo.

―Lo ansiaba, sí.

―Vaya. Okey.

―Oficialmente nos conocemos un diez por ciento ―esbozo una sonrisa.

―No tengo modo de contradecir eso. En cuanto a lo del estacionamiento, no era mi intención montar un espectáculo.

―No, está bien. Lo del coche fue una excusa ―revela, y frunzo el ceño, confundida―. Ni siquiera era el mío.

―Fuertes declaraciones.

―Soy culpable ―rio para mis adentros, por lo irónica que resulta esta revelación―. Parece que todos quieren disfrutar de este evento, menos tú, Regina. ¿Estas aburrida?



JosslyFO

Editado: 07.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar