Una Oportunidad Para Amar© ✔️ | Terminado

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5 *Basta una mirada*

Salgo del salón a la par que otras personas. Y no veo ni un solo taxi acercarse. Así que camino por la acera. También me sirve para pensar. Veo la hora en mi celular, y me doy cuenta de varias llamadas perdidas. Número desconocido, debe ser Sam, o Shane. Una más vuelve a entrar, y la contesto mientras camino.

―¿Hola? ¿Eres Sam, o eres Shane? ―pregunto, intentando no arrastrar tanto las palabras.

―¿Quién diablos es Shane?

—¡Oh!, Sam, ¿qué quieres?

—Sigues evitándome.

—No. En realidad, estaba en un evento. No había visto el celular. Ni siquiera sé porque te doy explicaciones.

—Ya. No dejo de pensar en lo de hace rato.

—Deberías obligarte a hacerlo.

—No quiero hacerlo.

—Estas comportándote como un niño.

―Admito que sin ti, más que comportarme como un niño, estoy perdido.

―Te diste cuenta bastante tarde, ¿no crees?

Las palabras, pesaron al pronunciarlas. Es imposible para mí, ocultar que en este momento, me encuentro vulnerable.

—¿Estás ebria?

—Un poco.

—¿Dónde estás?

—No lo sé.

—No estés jugando, Gina. ¿Dónde estás? Dímelo, iré ahora mismo por ti.

—Sam. Eres un adulto. Hazte cargo de tu bebé, y sé feliz. Al menos uno de los dos cumplió ese sueño, aprovéchalo.

—No puedo. ¿Cómo te hago entender?, lo jodida que es mi vida sin ti.

—Tengo que irme Sam. Es tarde para que me digas todo eso.

—No, espera…

No lo dejo terminar, y cuelgo la llamada. No tiene sentido que le conteste si hablará de lo mismo.

Guardo el celular en mi bolso, y camino riéndome en susurros, sin lograr contener las lágrimas. Como si sonreír, fuera la solución para evitar que se derramen. Me detengo en la parada antes de cruzar la calle, y espero a que se ponga en verde. Cuando veo que por fin cambia, me apresuro al ver que un auto negro se detiene a un lado de la acera. Ni siquiera tengo que girarme para saber que es David. Su perfume se esparce por el aire en cuanto sale del auto. Me detengo, y de cualquier manera me giro hacia él, mientras limpio el drama de mi cara.

—Regina.

—Sí. Soy yo —afirmo como tonta.

Es obvio que sabe quién soy. Estúpido alcohol.

—¿Estás bien?

—Sí. Disculpa —digo acercándome a el—. Los efectos del alcohol.

―Pues, los efectos del alcohol, no merecen que arruines así tu maquillaje. No vale la pena.

―¿Tan mal me veo? ―inquiero, limpiando bajo mis ojos, y sobre mis mejillas. Observo mis manos, y están manchadas por lo poco que retiré.

―Mal, no. Dolida, sí.

―Soy pésima para ocultar lo que me aflige entonces.

―No. Eres una mujer con buenos sentimientos.

―Es una lástima que no hayan sido valorados.

―Lo es. Pero ¿sabes que es más lamentable?

―¿Qué?

―Que se dieron cuenta muy tarde, del tesoro que perdieron. Y lo único bueno de ese lamentable hecho, es que alguien más, ha encontrado ese diamante en bruto. Y ese alguien, quiere merecerlo.

Mis fuerzas, no son suficientes para contenerme. El llanto deja ver mi vulnerabilidad, y es solo un segundo el que este hombre deja pasar, antes de que mi cara se restriegue en su pecho, y sus brazos me rodeen como si fuera una niña pequeña, a la que hay que consolar.

Durante esa transición de superación, no había recibido un abrazo tan caluroso y afectivo como este. Sé que, es un diez por ciento lo que le conozco. Y no puedo confiar ciegamente en alguien que me habla bonito, solo para hacerme sentir bien; o puede que realmente ese sea su objetivo. Independientemente de las dudas que rondan ahora en mi cabeza, se siente bien sentir este tipo de afecto. Había necesitado por tanto tiempo, un abrazo como este.

Dejo escapar un suspiro, después de desahogarme un poco. Me incorporo, y él me observa, asegurándose de que este bien.

―Lo siento. Soy un desastre ―menciono apenada, limpiando como puedo mi cara, para después rozar suavemente con mis dedos, la mancha de maquillaje que he dejado sobre su camisa.



JosslyFO

Editado: 07.12.2019

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