Una Pequeña Historia Más.

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Día 8/ final

Jueves 08 de Noviembre del 2018.
6:44 a. m.
Desde la casa de la abuela.
Cactus y Amapola.

 

Dicen algunas personas que por amor están dispuestas a hacer lo que sea, pero cualquiera puede decirlo, sin embargo, cuando la situación amerita que perdonen, o que hagan algo más peligroso, son pocos los que de verdad lo hacen.

Cactus y Amapola son seres humanos y tanto ellos como nosotros nos equivocamos.

Él tenía una novia, Jazmín, no sabemos lo que pasó con ella ni sabemos como es que Amapola lo supo, pero si sabemos que pasó algo que Cactus intentó arreglar esta mañana.

Amapola abordó el bus, y Cactus no se encontraba ahí, pero no le tomó importancia.

Comenzamos a andar, pasando por todas las paradas de buses que correspondían, y en cada una de ellas Amapola volteaba a ver hacia la puerta esperando a que Cactus subiera como lo hizo la última vez que falto, pero sin embargo esta vez no sucedió.

Llegamos a la parada en la que Amapola bajaba, pero cuando se dispuso a salir del autobús, el conductor no se lo permitió, pues mantuvo cerradas las puertas.

- ¡Déjame salir! - gritó Amapola asustada, pero este solo la ignoró.

El sonido de una motocicleta se escuchó desde fuera, la persona que manejaba la motocicleta se quitó el casco, y fue extraño ver el rostro de Cactus.

Por la puerta que se encontraba casi al final del autobús él abordó, y Amapola lo siguió con la mirada desde que lo vio en la motocicleta, estaba sorprendida.

A decir verdad, hasta ese momento me di cuenta de que habían menos personas de lo que normalmente abordaban.

Cactus caminó hacia Amapola, y la hizo caminar hasta el asiento en el que ella se había sentado la primera vez que subió.

Él se hizo un poco para atrás, y luego volvió hasta donde ella.

- Mi nombre es Cactus y soy un idiota que quiere arreglar la estupidez que hizo - comenzó a decir, claro que dijo su nombre real, pero ese no se los diré.

La expresión de sorpresa y confusión que Amapola tenía antes, cambió y se volvió una enorme sonrisa.

- Quiero que sepas que ella terminó conmigo hace un tiempo, y quería volver, por eso subió el otro día cuando tu no llegaste, pero yo ya no podía regresar con ella, pues me di cuenta de que me había enamorado de ti - hizo una pequeña pausa -Amapola, cada día desde que comenzó el año, yo tomaba este autobús para poder verte por lo menos 3 minutos; no vengo a pedir que me des una oportunidad, solo quiero que me perdones.

Cactus estaba de pie frente a Amapola y ella solo se quedaba en silencio.

- ¿Puedo tomar asiento? - preguntó luego de unos.

- Claro - respondió Amapola en un casi susurro.

Él tomó asiento, Amapola no lo miraba, pero de repente ella se lanzó sobre él dándole un enorme abrazo, el cuál fue correspondió.

No se si lo besó, los enormes abrigos que llevaban gracias al frío que estaba haciendo no me permitían ver más, pero si era seguro que todo entre ellos iba a estar mejor.

 

Weh Esponja Pantalones Cuadrados.



Waffle

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En el texto hay: amor, misterio y suspenso, historiacorta

Editado: 24.01.2019

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