Una Rosa Para Ti...

Tamaño de fuente: - +

Capítulo Veintiseís

(\\\)

Los brazos me pesan… mis piernas no se mueven…mis parpados luchan para no abrirse…  ¿Por qué la luz que se cuela por la ventana… me causa dolor en los ojos? escucho voces… ¿es mi madre? ¿y la otra voz…? No logro reconocerla…presto más atención… es… es… ¡Amanda! 

Muevo mi cabeza para hallar a la responsable de esa voz…

  • ¡Yaneth! ¡hija! – grita mi madre al ver mover mi cabeza, sus ojos se llenan de lágrimas… ¿Por qué? ¿Por qué llora?
  • ¿Mamá? – intento decir, pero mi voz no sale… ¿Qué tengo en mi garganta? Me hace doler, no puedo mover mi mano para quitar lo que me causa dolor… miro a mi alrededor… estoy… en… ¿¡un hospital!? ¿Por qué? ¿Qué pasó?  Intento recordar… y la veo acercándose a mi cama… ¿¡Qué hace ella aquí!? ¡maldita sea, mi voz no sale! ¿¡qué hace Amanda aquí!?

Un doctor y dos enfermeras entraron a mi habitación acercándoseme alejando a mi madre y a Amanda.

  • ¿Escuchas mi voz? – dice el doctor yo asiento – ¿sabes tu nombre? – asiento -bien, alumbraré tus ojos con una linterna, sigue la luz con tu mirada ¿está bien? – eso hice.

Por orden del doctor, las enfermeras proceden a sacarme el tubo que tengo en mi garganta, raspándome y haciendo que me queje del dolor.

  • Descuida, el dolor pasará pronto, – vuelve hablarme el doctor – pero no debes esforzarte al hablar por lo menos en tres días, dime ¿Recuerdas el motivo por el cual estás aquí? – niego con la cabeza – bien – sonríe y se aleja de mí para acercarse a una máquina… toma unos papeles que esta arrojaba y los ve cuidadosamente. 
  • ¿¡Qué sucede doctor!? – pregunta mi madre acercándosele – acaso… mi hija… ¿tiene amnesia?
  • No señora, Yaneth no tiene amnesia, sus registros cerebrales – muestra las hojas que arrojaba la máquina a la cual se había acercado – son correctos.

Nos explicaron que era normal por el shock que había tenido, esto se debía de corregir en los días u horas siguientes.

  • Yaneth, – se volvió acercar a mí - voy a hincarte con esta pequeña aguja – saca una aguja de empaque y me la enseña – en tus extremidades, quiero ver tus reacciones ¿ok? - asiento

 

Procedió a hincarme, cuando lo hizo, mis piernas y brazos no se movieron, cuando vi aquello me asusté, quise hablar y preguntar ¿¡Qué pasaba con mis piernas y brazos!?

  • Tranquila Yaneth, – habla el doctor ante mi asombro y el de mi madre – no tienes de que preocuparte – sonrío tranquilamente.  

El doctor nos dijo que esta reacción era normal en pacientes que caen en coma por cierto tiempo, las extremidades muchas veces olvidan su movilidad porque el cerebro recién empieza a tomar conciencia del mundo, pero eso se solucionaba con terapia, puesto en mis placas tanto en mi columna como en extremidades no había daño que causara una parálisis.

  • Doctor, – llamó la atención de este – cuando se debe empezar con la terapia – dijo mi madre.
  • Cuanto antes mejor, mañana le volveremos a hacer una revisión física y empezará con sus terapias – sonríe.
  • Gracias – él sale junto con la enfermera y mi madre se abalanza a abrazarme – mi nena, estaba segura que despertarías, no sabes cuánto hemos orado por ti – me besa – Ricardo y Anghela se alegrarán tanto.

Anghela y Ricardo… inmediatamente vuelve a mí todos los recuerdos de aquel día cuando la vi hermosamente embarazada y junto a mi hermano.   

  • Los llamaré – sale de la habitación.
  • Hola baby, – se acerca a mi cama - ¿me has extrañado?
  • ¿¡Que haces aquí!? – digo con todo el dolor que sentía y casi inaudible.
  • ¿Qué? ¿qué dice? – acerca su oído a mi boca
  • ¿¡Que haces aquí!?
  • Mi amor yo también te extrañado, – me da un beso en la boca al ver a mi madre entrar – casi me muero al saber lo que te había pasado, – toca mi cabello y yo sin entender – pero descuida mi amor – vuelve a besarme – ya todo pasó y estoy aquí... contigo.
  • Disculpen, – dice mi madre aclarándose la garganta – debes estar contenta con tu… novia aquí ¿verdad? - ¿¡Novia!? ¿Quién? ¿¡Amanda!?
  • Ella… no…
  • ¡Claro que está contenta! – Amanda interrumpe mi hablar
  • Hablé con Ricardo y Anghela, vienen inmediatamente – sonríe mi madre, ella… vendrá, la veré… con esa hermosa panza, ¿Qué había pasado mientras dormía?    ¿Por qué mi madre dice que Amanda es mi novia? ¿Anghela ya la ha visto? ¿Cuánto tiempo llevó en esta cama? Tenía tantas preguntas en mi cabeza.



April Ge

#3865 en Joven Adulto
#10999 en Novela romántica

En el texto hay: anghela, yaneth, ricardo

Editado: 15.05.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar