Una vez más

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Capítulo 17: LOS CAMBIOS DE HUMOR DE RHETT

En el desayuno, aunque los chicos tenían más sueño que ganas de ir a la entrevista, me hablaron de manera animada. O tal vez lo hicieron para distraerme y así no regañarlos por su noche pasada de copas.  Pero de todas maneras no pudieron escaparse a mi llamado de atención por más simpáticos que se hayan mostrado.

En fin, tuvieron trato conmigo, todos menos Rhett. Durante todo el desayuno se mantuvo en silencio, muy rara vez emitía algún comentario o se reía de las cosas que se hablaban.

Tenía una breve conversación con todos, mientras que a mí sólo me saludó para luego actuar como si no estuviera presente.

Y ahora que estamos en la entrevista, su humor cambió por completo. Se está mostrando fresco, alegre y divertido. Incluso, es el que más está haciendo reír a los entrevistadores. Me pregunto si su humor también cambió conmigo. Tal vez antes sólo tenía sueño, no lo sé.

Cuando los chicos salen de la radio, se topan con un grupo de fanáticos que detienen sus pasos para tener un momento con ellos, y obtener algún recuerdo.

Se suben a la camioneta sonriendo, felices y agradecidos. Y al ver que falta mucho para otra prueba de sonido, se ponen de acuerdo en dormir una agradable siesta.

—De acuerdo, pero que sea la última vez que hacen algo así sabiendo que tienen cosas que hacer temprano —digo cruzada de brazos a lo que ellos responden como militares.

Al llegar al hotel, Austin, Lucas y Owen se dirigen a sus habitaciones, con prisa, como si les hubieran dicho que allí dentro está su cosa favorita en el mundo. Aunque bueno, la cama es la cosa más favorita en el mundo para Owen.

Rhett, en cambio, sube hasta su habitación para buscar algo, y cuando lo obtiene se dirige al patio trasero del hotel. Y ahora, estoy entre  seguirlo y preguntarle si todo está bien, o dejarlo tranquilo e irme al estadio para empezar a trabajar.

Observo la hora en mi reloj de muñeca, y tengo tiempo de hablar con él para luego ir al estadio. Así que le hago caso a mi primer instinto y salgo al patio.

Rhett está sentado sobre una reposera, con un cuaderno marrón sobre sus muslos, observando en dirección a la piscina, y jugando con su bolígrafo.

Deja de mirar con atención el agua cristalina, y me observa. Un breve suspiro hace que sus hombros suban y bajen con lentitud. Cuando pienso en que estoy molestando, una sonrisa curva se aparece, y eso para mí es señal de aprobación, así que me acerco y me siento junto a él. De forma inmediata, Rhett cierra su cuaderno y lo deja en la pequeña mesa blanca que está a su lado.

Nos miramos a los ojos, y tal parece que ninguno sabe qué hacer o decir. Y supongo que al venir aquí, la responsabilidad de romper el silencio cae más sobre mí.

—Hola —sólo consigo decir y frunzo en ceño negando con la cabeza, pero él medio que se ríe.

—Hola, Naomi.

Asiento, suspiro y vuelvo a suspirar.

—¿Estás enojado conmigo? ¿o te pasa algo?

Ahora es él quien frunce el ceño y niega con la cabeza.

—No, no estoy enojado contigo ¿por qué preguntas?

—Es que hoy te has mantenido muy distante conmigo.

—Lo siento si fue así, pero no estoy enojado contigo.

—De acuerdo. Entonces te pasa algo.

Esta vez no pregunto, sino que afirmo. A lo que Rhett me responde con un suspiro lento y profundo. Se queda divagando por su mente, para luego mirarme a los ojos y negar con su cabeza.

—No, no me pasa nada.

¿Por qué siento que miente? Porque literalmente siento que hay algo que no me quiere decir, o tal vez me equivoqué, no lo sé. Además no lo conozco demasiado como para saber cuando miente y cuando no. Y lejos de eso, tal vez algo pasa pero sea algo de lo que no quiere hablar, así que debo respetar su espacio.

—Me quedo tranquila entonces. Pero sabes que si necesitas algo, ya sea hablar o lo que sea, puedes contar conmigo… con nosotros.

Rhett sonríe y le devuelvo la sonrisa.

—Gracias, Alfa —asiento, y ahora mis ojos se depositan en su cuaderno. Cuando descubre lo que estoy observando, vuelve a colocarlo sobre sus muslos— Es un nuevo cuaderno para escribir nuevas canciones.

—¿Y ya has escrito alguna?

—Estoy escribiendo una.

—¿Y puedo leer lo que tienes?

Sonríe.

—No —responde seco y serio.

—¡Hey!

Ahora se ríe, y su risa me hace sonreír.

—Lo siento, y no es nada contra ti, pero no.

—¿La voy a leer alguna vez?

—Puede que sí.

—¿Y te voy a escuchar cantar? —ladea con la cabeza— Por favor.

—Podría pensarlo.

Sonreímos.

—¿Saben los chicos que escribes y cantas?

—Por supuesto que no.

—¿Por qué no?

—Porque mis letras no son tan buenas como las de ellos.

—¡Excusas!

Se ríe y vuelve a dejar el cuaderno sobre la mesa.

—Es que es raro para mí dejar que lean mis letras —pierde su mirada en el suelo— Es como si le diera paso a mis sentimientos a la persona que las lee —me mira a los ojos— Es darle un tour por cada rincón de mi ser.



Maggmon

#13048 en Novela romántica

En el texto hay: amor, dolor, volver a amar

Editado: 13.02.2019

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