Unbreakable love

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Cuatro

Los toques en la puerta me hacen despertar e ir a ver quién es, una joven, que recuerdo haber visto en el personal, me informa que el almuerzo ya está listo y que esperan, así que decidí seguirla, descubrí que le cuesta el inglés, pero lo bueno que logré entenderle, al llegar a la planta baja, escucho voces y risas, y no entiendo nada de lo que hablan, así que me armo de valor y me dejó ver en la sala, hay varias personas en ellas está Omar, que al verme viene a mí.

–Hola, ¿Descansaste?- me dice en lo que me saluda con un beso en la mejilla, ante ese gesto me quedo helada. Asiento ante su pregunta.

–Hola nena, ¿Cómo estás?, Queríamos ir a verte al hospital, pero Omar, dijo que tal vez no era buena idea- ah!, Ahora ya se porque nadie me fue a ver, aunque pensándolo bien, creo que hizo bien, nadie quiere ver personas desconocida, cuando no sabe en qué parte del mundo se encuentra.

–Muy bien- respondo amablemente, ante la señora que tengo enfrente, es un alivio que hable inglés, y espero que los demás también, me imagino que Omar los tiene muy informados del asunto, y que sólo hablo inglés, y bueno el español, pero aquí no me  sirve de nada. Ella es una señora muy elegante, su vestimenta es un vestido rojo con decoración en dorado, en su cabeza está cubierta por una tela muy hermosa, ¿Por qué?

–Rebekah, ella es mi madre, Shamsa- oh! Así que la madre, santo cielos, ¡es mi suegra!, Cada vez se hace más difícil la situación, no la recuerdo.

–Mucho gusto en conocerla señora- agh!, Odio haber dicho eso- bueno… la yo sin memoria tiene el gusto de conocerla, porque usted y yo ya nos conocíamos, pero no…la recuerdo, mi yo con memoria, si la conoce, porque está casada con su hijo y…. Mejor me cayó, tierra trágame- lo último lo digo en español.

–Bueno… si nos conocemos, pero entre todos haremos que tú nos puedas recordar, y más a mi hijo, son una pareja hermosa.

–Te presento a los demás ven- me dice Omar y me lleva más a dentro de la sala– Mi padre Mohamed- lo saludo con mi mano, pero el me abraza y besa mi mejilla, es el vivo retrato de Omar solo que más mayor, su vestimenta es rara.

–Hija, cuanto lamentos lo sucedido, pero como mi esposa dijo, haremos que recuperes esos momentos, somos tu familia y no importa el tiempo que nos tome- ¿familia? Sí, creo que ahora ellos lo son, creo que sí yo no estuviera casada, sabría Dios como le haría en estos momentos, ojalá y ellos me puedan ayudar, le agradezco sus palabras.

–Ellos son mis hermanos, Basir y Azhaar- al igual que sus padres me saludan con un abrazo, les sonrió, y como ya costumbre, les digo “mucho gusto” creo que siempre será un gusto, así fue cuando los conocí la primera vez, bueno talvez en ese entonces hablaba su idioma.

Tomamos asiento, ellos me hablan un poco de ellos, me entero que Basir y Azhaar son mellizos y que falta una hermana que está de viaje con su esposo e hijos, primero está Omar luego la que no conozco, dijeron su nombre pero no se me quedó y es raro, y de ahí los mellizos, una familia pequeña, pero unida por lo que veo, agradezco el esfuerzo que hacen al hablar en inglés.

Cuando el almuerzo ya está listo y ya en nuestros asientos, esperamos a que nos sirvan, y yo muero de hambre, en la mañana tuve un desayuno en el hospital, pero yo como mucho, así que... ¡quiero comer! 

Juro que si no sirven en los últimos minutos haré huelga, ¡queremos comer! ¡queremos comer!, 

Funciona, por una puerta entra una señora y atrás de ella, otras jóvenes que dejan varias charolas con mucha comida, lo que veo hace agua mi boca, tengo hambre.

Pero cuando ya estoy lista para atacar, Omar detiene mi mano, ¡oh no! Empezamos mal, no me detengas cuando quiero comer.

–Antes de que comas, tienes que tomar tus pastillas- ¡qué!- así lo dijo el doctor,- me entrega en la manos las pastillas, son tres de diferente color y tamaño, las veo y hago una mueca, no me gusta tomar pastillas, más bien nada que tenga que ver con medicamentos– te las tienes que tomar Rebekah, si no estoy mal, has de tener un leve dolor de cabeza- ¡que brujo!, Leve, está que mi cabeza revienta, desde hace unos minutos empezó el dolor, pero para no aguar la fiesta no dije nada.

Sin más me tomo las pastillas de un solo, (para que uno por uno), me pasa el agua y me lo tomo todo, le muestro a Omar que si me las eh tomado, a continuación, el me sirve mi comida. 

Un poco de caldo es lo que me sirve, ¡Enserio! Habiendo tantas delicias, (yo creo que han de ser una delicia) en la mesa hay (cómo yo lo veo) arroz con verduras junto con carne, ensalada, unas bolitas… ¿empanadas? Yo creo que sí, bueno sea lo que sea, se ve rico y me dan caldo.

Veo mi plato y de ahí veo el de los demás, todo menos caldo, sonrió como si estuviera de acuerdo –bueno ya ni modos- susurro en español y agarro la cuchara la lleno, y la llevo a mi boca, abro mis ojos al sentir el sabor, ¡uau! Esto es delicioso, qué clase de caldo es este… no, mejor no pregunto.

–Cuéntanos querida, ¿Qué te pareció la casa?- pregunta la mamá de Omar, digo… quiero decir mi suegra.

–Aun no veo toda la casa, pero es muy hermosa, la segunda planta tiene muy buena vista al horizonte.

–Oh, claro que sí, hay unas habitación en las que el atardecer y el amanecer, es increíble.- eso quiero verlo.

–Que bien, espero poder verlo- al terminar mi caldo, Omar me ofrece carne, lo cual acepto.



Megarcy

Editado: 07.09.2019

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