Unidos por el destino ©

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Capítulo 46

Pérdidas por valor de 3.600 millones.

Avanzo con paso seguro en dirección a la sala de reuniones, lugar en el que he citado a todos los jefes de los departamentos que estructuran esta empresa. Hace dieciséis años que levanté este sitio y no pienso permitir que ninguno de estos inútiles eche a perder todo lo que he conseguido a lo largo de estos años.

—Se lo he dejado todo listo señor. – asiento agradecido ante las palabras de mi secretaria. No sé qué habría hecho sin ella este último mes ni todos los anteriores.

Llevo tres semanas sin trabajar desde la oficina y a pesar de los problemas que han surgido ante mi ausencia, no me arrepiento. Estamos en el último mes del embarazo y los bebés están a dos semanas de nacer y he querido estar al tanto de mi chica a todas horas.

—Necesito que estés presente en la reunión, alguien tendrá que controlar mi temperamento. – puedo ver como Megan intenta reprimir una sonrisa y no veo donde está la gracia.

Abro la puerta de la gran sala e intento no mirar a nadie de manera fija. Más de uno piensa que es intocable por ser de los primeros que han formado parte de este sitio. Creo que se van a llevar una desagradable sorpresa en cuando comunique todos los planes que tengo para algunos de ellos.

Una vez situado en la cabecera, espero a que Megan vaya repartiendo las carpetas y los sobres cerrados que tienen prohibido abrir hasta que la reunión de se de por finalizada. Nadie me la juega y sale ileso.

—En primer lugar, me gustaría que perdonaran que los haya convocado de manera tan imprevista, lo que he averiguado es bastante relevante y se merece la atención de todos nosotros. Espero que hayan traído los informes que reflejan lo ocurrido con las ventas, los ingresos y las pérdidas que hemos tenido estos últimos meses, tal como había pedido. – repaso a cada uno de los que están sentados y es casi imposible pasar por alto las miradas furtivas que comparten algunos de ellos.

Mis sospechas están confirmadas al ver sus rostros pálidos y espero que tengan buenos ahorros, porque después de lo que va a pasar hoy, les será algo complicado volver a encontrar un trabajo digno.

—Vamos a empezar por el departamento de ventas y luego seguiremos con el de contabilidad, son los más relevantes...Jon cuentas con toda nuestra atención. – tomo asiento en el mullido sillón que encabeza la mesa y me preparo para escuchar acerca de lo que ha ocurrido con las ventas estos últimos meses.

—Gracias señor. Cabe destacar que este último año las ventas han bajado 1,5%, un porcentaje que tiene fácil solución y que en el último mes hemos conseguido disminuir respecto a los meses anteriores, gracias a las investigaciones y a las nuevas ideas que nuestros clientes habituales nos han hecho llegar. Hemos decidido que la mejor forma de llegar a raíz del problema es, trabajando con nuestros clientes de manera directa, realizando entrevistas personales para conocer mejor sus gustos y como podríamos satisfacer sus necesidades de la manera que ellos esperan.También hemos organizado dinámicas de grupo, algo que nos ha servido, ya que, cada una de las personas que han participado en dicha dinámica ha aportado nuevas ideas que nos ha ayudado para mejorar nuestro nuevo dispositivo móvil...

Estoy al día con el trabajo que John y su equipo ha realizado, para combatir la bajada de las ventas y será bien remunerado por todo el esfuerzo y la dedicación que ha demostrado. El problema no está involucrado con su departamento. Está exponiendo su trabajo, para enmascarar que esta reunión no tiene otro fin, más que estar al día con los problemas que puedan surgir y cómo combatirlos.

Aquí el único problema tiene nombre y apellido. Adam Bale. El miserable que apenas lleva un año y medio a cargo de la contabilidad de la empresa. A los pocos meses de su llegada he averiguado que el dinero reflejado en sus apuntes tiene mal aspecto. Tengo que reconocer que ha hecho un trabajo estupendo robándome dinero, porque nadie se ha dado cuenta de ello. Ni mis mejores hombres han averiguado la estrategia que ha utilizado, es bueno, pero yo más.

— ¿Tiene alguna pregunta señor? – me levanto para acercarme hasta él.

—No, puedes volver a tomar asiento. – me enderezo y repaso rápidamente mis palabras al ver como Adam se acerca.

—Vuelve a sentarte, todavía no se requiere de tu palabrería. – la frialdad que mis palabras transmiten parece llegarle, al verle pararse en seco. No es tonto. Sabe que su juego se ha terminado y que le esperan muchos años encerrado.

—¿Palabrería? – me es imposible reprimir la sonrisa ante su confusión. ¿De verdad piensa que puede jugar conmigo?

—Sí. Pura palabrería, es la única manera que tienes de comunicarte. – su cuerpo se tensa y el color ha abandonado su piel de manera permanente. La mirada de Megan y la mía se cruzan y eso es suficiente pa ella.

—Me gustaría saber de qué está hablando, señor. – hijo de puta.

—Me habría gustado dejarte que hablaras sobre las últimas cuentas, pero, mi paciencia no da para tanto. Es simple. Estás despedido y antes de que puedas decir o hacer algo, estás en tu pleno derecho saber que varios oficiales esperan tu salida, estarás detenido y juzgado por hurto. Te deseo suerte, no dispones de recursos para contratar a un buen abogado y un novato no se atrevería a meterse en mi camino, Nadie me roba. No a mí. – verle correr hacía la salida no me sorprende el absoluto. Que predecible.



DaniellaMore

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En el texto hay: mentiras, novelaromantica, amor

Editado: 10.07.2019

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