Unus Mundus "Conectados A Través De La Mente"

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La segundaría 1

Estaba viva y cada día lo agradecía demasiado. Cuando salí del psiquiátrico después de dos meses de terapia, me sentía invencible ya que soportar toda la medicación era una tortura, que solo te tengan despiertas pocas horas y después de vuelvan a dormir con esa droga llamada “sedante” fue la peor parte, nunca sabia cuando comenzaba un día y cuando terminaba otro, era demasiado inestable. Según Ellen estaba estable o “curada” de mi “enfermedad”, fingir fue una de las partes más difíciles de todas ya que tenía que aparentar demasiada cordura, pero Ellen nunca sospecho nada. Mi padre, bueno él se encontraba feliz cuando dieron de alta mi “situación”, ya caminaba con más tranquilidad al saber que su hija no termino como su esposa, podía entenderlo, soy lo único que le queda y el saber que me encontraba como ella o peor a de seguro haberle destrozados. Las primeras semanas no deje que interactuara conmigo, no quería a verlo, me negaba y me dolía demasiado el saber que me había entregado a Ellen y me internaran en el psiquiátrico, pero de nuevo lo reitero, sé que lo hacía para no perderme.

¿Qué si estaba curada? Bien sé sabe que no era esquizofrénica ni tenía ningún problema mental, pero también sabía que no era normal el poder hablar en mi mente con aquella voz, porque sí, todavía existes “la voz” y creo que fue lo único que me mantenía con vida. El saber que cada día me aconsejaba, porque lo hacía, me decía que era lo correcto que le tenía que decir a Ellen durante las secciones de terapia y siempre acertaba. Me despertaba siempre antes de que las enfermeras llegaran con el sedante, gracias a eso las dosis fueron bajando para poder tener mi cuerpo y mente en un estado normal, y así fuimos avanzando hasta llegar al final.

Había pasado casi dos años después de aquella terrible parte de mi vida, fue horrible al principio eso es innegable, pero aquella voz tan cálida y llena de dulzura hacía que cada maldito día que pasaba en ese lugar fuera menos agobiante y el saber que por esa voz estoy viva es algo magnifico. Se ha vuelto algo más que la irritante voz que me hacía entrar en desesperación, la voz que perturbaba mis sueños ya no existía nada de aquello. En los dos meses que tuve de terapia habíamos forjado una extraña relación, ya no perturbaba mis sueños, si no que los cuidaba, ya no me hacía entrar en ansiedad, al contrario, ahora era capaz de relajar cada uno de mis sentidos. No sé qué es, si se trata de mi mente, de algún amigo imaginario o de una persona, se niega a decirme cuál es su existencia y que es en realidad, siempre dice que toda llegara cuando tenga su tiempo, que no estoy lista, pero esperare, esperare a saber qué fue lo que me mantuvo y mantiene viva.

 

Estaba en medio de un tedioso examen de química. Y si, logre que Ellen y papá me quisieran integrar de nuevo en la “sociedad”, ya tenia un año de asistir con regularidad a la segundaria y a pesar de que pocas personas me dirigían la palabra (en pocas solo entran los profesores), estaba feliz por poder asistir como un adolescente más, pero algo si no era favorable. La mayoría de la población estudiantil sabe de mi pasada “condición”, esa es la razón de que las personas no me hablen, siempre me miran como si tuviera un virus en mutación y ni que decir de los jugadores de futbol, es que es cuento para contar otro día. Ahora es importante centrarnos en el hoy.

Como había dicho, estaba en medio de un tedioso examen de química y no entendía ni un carajo, no podía concentrarme además de que no lograba recordar lo elemento que me solicitaban y ni que decir de las fórmulas. Estaba en último año, tenía en cuenta que mis exámenes en este momento eran los más importantes.

Pero como siempre no todo es perfecto, a cierta voz se le ocurrió decir chistes en mi mente y no tomo encuentra que me encontraba en un salón silencioso alrededor de veinte personas.



E.D. Umaña

Editado: 10.06.2018

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