Unus Mundus "Conectados A Través De La Mente"

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La universidad 4

Es extraño cuando estas acostumbrado a algo y de pronto ya nada es igual. Que los despertares son distintos y que el sol no entra por la misma ventana. Que los movimientos sincronizados que podías hacer con los ojos cerrados ya no son posible por el miedo a que algo salga mal, y que siempre se camine con temor a dar un paso en falso.

Tenia cerca de 3 meses en la universidad, y las situaciones anteriores no las lograba superar. Cada día que me despertaba en mi departamento asomaba la cabeza a través de las cobijas para ver mi ventanal, pero mi vista se topaba con una pared de casi 3 metros y es ahí cuando recordaba que no me encontraba en mi habitación. Que no podía ver asomar el sol y que no vería las flores de mamá como acostumbraba cada mañana. Como he dicho, cuando te acostumbras a algo, pero las cosas no son igual, ya nada tiene sentido.

Oye dormilona, es hora de que te despiertes.

Cinco minutos más Elian.

Llevas diciendo eso desde hace veinte minutos – y es ahí, en ese preciso momento, que los latidos de mi corazón paran.

¿Qué horas se suponen que son?

Las 7:30

¡Joder! ¡Joder! ¿Por qué no me has dicho antes?

Tu seguías con lo de “Cinco minutos más” – si pudiera darle un golpe en este momento. Se lo tiene bien merecido.

Sabes que mi horario en la universidad empieza a las ocho, la verada eres un fracaso como despertador.

¡¿Oye!? A mí no me vengas con la culpa Beth.

Si pues ya, no importa, ahora tengo que hacer todo a la velocidad de un rayo.

La verdad no tenia ganas de escuchar los largos sermones mañaneros de Elian, y como se lo dije tuve que hacer todo a la velocidad de un rayo. Una ducha de cinco minutos y un desayuno casi sin ingerir – diría que casi tragado – para poder llegar a tiempo a mi primera clase. Taller de dibujo.

 

Conocen esa sensación de felicidad que crea hacer algo por placer, en sí, sientes que lo que haces no es una obligación, en cambio, es un privilegio hacer lo que te apasiona con completa libertad y con absoluta voluntad. Pues yo me sentía de esa manera, no había alguna obligación o atadura hacia lo que estaba haciendo, era como estar en paz por alguna razón. Creo que las mejores partes de la vida van de la mano con este tipo de sensaciones, el saber que ni el dinero y el poder puede crear este sentimiento es algo gratificante. Ya que solo tu mismo eres capaz de crearlo y sentirlo.

En este momento me encontraba feliz por eso, mi felicidad se remontaba a tener un caballete, un cuaderno de dibujo y un par de lápices de grafito.

Es muy hermoso.

Elian siempre hacia su presencia en actos inoportunos, o como diría mejor “En los momentos no exactos” pero creo que esto va acorde a su personalidad y sus maneras de aparecer.

¿Lo crees?

Claro que lo creo, pienso que ha sido uno de los mejores retratos que has hecho de tu madre, bueno, de sus manos tocando el piano – y es así, mamá era una artista en todas sus partes.

Creo que por esa razón nunca aprendí a tocar el piano adecuadamente, siempre me fijaba tanto en sus manos que ahora puedo dibujarlas con mucha claridad.

Concuerdo contigo – en ese momento cerré toda conversación con Elian, al escuchar la voz de mi profesor.

–Excelente trabajo, ¿Se puede saber en quien está inspirado?

–En mi madre – voltee a mirar al profesor, mientras este se acercaba exhaustivamente al dibujo de mi madre.

–Me asombra la claridad de la imagen, y las facciones exactas.

–Es algo que he perfeccionado durante los años.

–Pues la felicito, es una excelente alumna.



E.D. Umaña

Editado: 10.06.2018

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