Utopía

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Capítulo 23.- 5 vs. 1

-¿Y ella es la Heredera de Utopía?- preguntó burlándose Blair Jones, una chica morena con sus millones de trenzas recogidas en dos coletas del norte de Reino Unido.

-¿Ese es el nivel de la clase A?- le preguntó a la vez su amigo Aleksey Krupski, un bielorruso que parecía un prototipo de muñeco Ken.

Me levanté del suelo y me froté la barbilla con el dorso de la mano aún emplumada. La profesora Irina Vasíliev, un Polimorfo que había adoptado una forma humanoide muy hermosa con la piel en tono rosáceo, me miró como si fuera una completa decepción… y lo fui. Mi barbilla estaba sangrando, igual que las palmas de mis manos, después de caer de la plataforma de donde teníamos que aterrizar ligeramente en el suelo… yo caí como una piedra, pero de cara y fue muy doloroso.

Escuché al resto reír e intenté ignorarlo. Los otros alumnos lograban aterrizar con extremidades transformadas como piernas felinas, alas de murciélago, de pterodáctilo, de ave… Es lo que yo había intentado, pero al igual que en casa de los abuelos de Esme, mi cuerpo era demasiado pesado y no podía controlar mis alas deformes. Supongo que tenía que practicar aún más. Era cierto lo que me había repetido el Director hasta la saciedad; mis compañeros se estaban perfeccionando mientras yo estaba intentando aprender. Necesitaba más práctica, pero apenas había pasado de los peces, anfibios y reptiles, aún me faltaba para llegar a las aves y mamíferos… para después pasar a los Seres Mágicos… Era frustrante.

Intenté ignorar todos los comentarios y burlas hacia mí. Ni siquiera tenía a Esme o Aless para conversar. Así que intenté repasar algo de conocimientos que según había oído de Esme, irían en el examen. Por suerte, era lo mismo que había estudiado para ponerme al día con mis amigos de primer año. Pero aun así, había tenido que repasar un par de horas todas las noches los resúmenes que ya había hecho. Y ahora era el momento perfecto para repasar un poco… Según había estudiado el noviembre pasado, los Polimorfos en realidad no tenían una forma definida, eran como masas semisólidas que se habían adaptado copiando los órganos y extremidades de algunas Criaturas antes de que los humanos aparecieran, y fueron ellos, sobre todo en Europa, los que enseñaron a los primeros Magos Metamorfos a controlar el cambio físico propio.

-¿No crees que cualquiera podría ser el VERDADERO Heredero de Utopía?- preguntó Mathios Tsvetkov a su compañera Viorica Vaduva.

Según entendía, Mathios era el favorito de la Clase A de Tercer Año, un muchacho búlgaro de piel morena, cabello negro, cejas pobladas y ojos verdosos que me había señalado alguna vez Maritte en el almuerzo y, según ella, podría patear mi trasero… y por lo que veía, me daban 3 vueltas. En cambio, Viorica de la Clase B de Segundo Año, de ojos violeta y cabello caoba, tenía una reputación algo peligrosa. Según ella misma, era descendiente de Erzebeth Bathory, y disfrutaba herir a sus oponentes y cubrirse su pálida piel con su sangre… Algo realmente asqueroso. Se suponía que estaba en la clase B, pero era mejor que muchos de la clase A, incluyéndome, así que suponía que lo que jugaba en su contra eran sus notas académicas.

-Da, taka e- respondió Viorica antes de burlarse de cómo cerraba mis heridas.

Salté un par de veces más, en esa fila continua de 23 estudiantes en total. No era la peor, pero los de la clase A, B, incluso la C, me superaban por mucho sin importar el año. En total, estábamos 4 de la A, 7 de la B y 12 de la C. Y yo aproximadamente, me colocaba 12 en el ranking… A este paso, era imposible poder con ellos.

No quería ir a cenar, no podría soportar más burlas por un día; así que fui a la Oficina del Director, dispuesta a entrenar al máximo. Así que llamé, y esperé pacientemente hasta que la puerta se abrió.

-Hoy llega temprano, señorita Smith, ¿y la cena?- preguntó mientras se hacía a un lado y con su brazo me indicaba que entrase.

-No tenía ganas de cenar- dije realmente deprimida por mi absoluto fracaso en frente de todos.

-¿Se encuentra bien?- preguntó quitando su cara de póker, con una expresión realmente preocupada.

Y me quebré…

-¡Soy un asco!- dije antes de soltar mi primera lágrima -Antes no lo notaba porque no hay otro Morfo en la Clase A de Primer Año…

-Pero ahora que ve al resto, se ha dado cuenta de la verdadera diferencia- dijo llevándome hacia un sofá de color naranja oscuro en el lateral izquierdo de la enorme biblioteca que tenía.

-Sí- respondí sorbiéndome los mocos -… ¡Quiero entrenar!



Ensoñaciones

Editado: 20.09.2019

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