Vampeires: Orígen

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AMISTAD

Al día siguiente vendría el viejo doctor como lo habíamos acordado esa noche. Aunque él sabía de nuestra predilección por hacer una vida social nocturna, decidimos que no era aconsejable quitar horas de sueño a nuestro nuevo maestro y daríamos las clases durante el día. Kassandra como un vendaval, acogió la idea con entusiasmo y Karel muy dado a participar del alborozo se unió a ella. La cogió desprevenida y como si fuera de papel la alzó en el aire en algo parecido a un baile dibujado en círculos en el centro de la estancia. Ella no paraba de reír y de mirar a mi amigo.

En ese instante la duda llenó mi alma por completo. Desde la última vez que hablé con Kassandra, dejé muy claro que nunca estaríamos juntos, pero al verla junto a Karel, los dos juntos divirtiéndose, no pude pensar en otra cosa que en ella. ¿Estaría enamorándose de Karel? ¿Y él de ella? Intenté apartar de mi cabeza esa duda, pero resultaba difícil cuando los veías tan compenetrados, los cuidados que ella le ofrecía y lo bien que él lo recibía. Yo nunca había tenido tanta consideración por parte de ella.

- Será mejor que me marche ahora sino mañana no habrá maquillaje que me mejore. – dijo Kassandra intentando calmar su respiración. Me dirigió un guiño inesperado. Sin saber muy bien como corresponderla le sonreí.

Karel le hizo un gesto insinuando que ella era bella aun sin arreglarse. Ella se ruborizó y salió a toda prisa en un intento de que no se notase.

Estuvimos el resto de la noche conversando en cosas sin importancia, triviales para nosotros que siempre habíamos tenido tema de conversación, pero nos encontrábamos sumidos tan profundamente en nuestros propios pensamientos que al poco tiempo nos quedamos en blanco.

"Voy a intentar dormir algunas horas para ver si mejora más rápido la mandíbula y el hombro. Esto de no poder abrir la boca me está volviendo loco. Aunque he de admitir que de tanto escribir mi letra a mejorado bastante" – escribió Karel en un trozo de papel.

Se fue hacia la cama y se tumbó preparándose a entrar en estado de reposo y durante unos minutos permanecí observándolo. Yo lo había visto anteriormente en esa misma situación pero algo me decía que estaba fingiendo, su gesto no era el relajado de siempre. Pensé que probablemente se estaba deleitando en el recuerdo de Kassandra y esa idea me hizo arder las entrañas.

(KAREL)

Estoy realmente agotado. No quiero decírselo a Jaroh para que no se preocupe. Kassandra es realmente encantadora conmigo y ahora entiendo a mi amigo cuando decía que sentía algo por ella. No es que sienta algo por ella, es más bien lo mismo que siento por Jaroh, una profunda amistad. Me he fijado como nos mira a los dos y lo conozco demasiado bien como para saber que siente celos. En cuanto me sea posible lo sacaré de su error, pero no hoy, no tengo fuerzas ni física ni sicológica como para acometer tan ardua tarea.

Recuerdo cuando conocí a Jaroh y ese es lo más preciado que uno puede atesorar en un lugar como este...

¡Renacuajo! ¡Pordiosero! ¡Apestoso! – gritaban los niños mientras intentaban acorralarme. Yo corría lo más que podía pero ellos siempre conseguían alcanzarme. Cuando me llamaban renacuajo no me afectaba demasiado ya que con mis 7 años era realmente pequeño en estatura, a decir verdad solo decían en voz alta algo que ya sabía. Eran las otras palabras la que si me hacían daño ya que se referían al oficio de mi padre, que siendo jardinero tenía que trabajar constantemente con estiércol, de ahí el calificativo de apestoso.

¡Yo por lo menos se quién es mi padre! ¿Pero y el tuyo Nathan? ¿Llegaste a conocerlo? – dije con toda mi ira sabiendo que aquello le heriría tanto como él a mí. Su padre había muerto cuando él tenía semanas de vida. Un accidente en la cantera de mármol mientras separaban un gran trozo de roca que cayó encima de él acabando con su vida.

Le enseñé los colmillos a la espera de que haría lo mismo cuando reaccionase de ese golpe. Al instante tuve a cuatro contrincantes en posición de ataque mostrando sus uñas y dientes dispuestos a acallarme.

¡Perro! ¡Vas a desear no haber dicho eso! – respondió un colérico Nathan mientras se abalanzaba sobre mí. Instintivamente me eché hacia atrás mientras lanzaba un zarpazo hasta la cara del chico. El golpe sonó amortiguado señal de que había acertado de pleno en su rostro.

¡Maldito seas! – dijo mientras se tocaba la mejilla ensangrentada y aullando de dolor.

¡Lo que tú digas, pero este pordiosero os va a dar vuestro merecido! – dije intentando sonar amenazador aunque en el fondo estaba completamente asustado.

Aunque quise escabullirme de aquella pelea sabía que lo más probable era que me llevaría una buena paliza. Y así fue. Consiguieron agarrarme los brazos y aunque intenté dar patadas pronto me tiraron al suelo dejándome a merced de un Nathan que saboreaba el momento de su venganza.



Jaroh Lonescu

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En el texto hay: vampiros, suspense, vampiros y romance

Editado: 18.02.2018

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