Vas a quedarte

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CAPÍTULO 6

Podía construir un millón de paredes y refugiarme tras ellas. Podía inventar un millón de excusas para exiliarme del mundo. Y hasta entonces, creía que podía manejar mis sentimientos. Gran error. No elegimos de quién enamorarnos, pero sí decidimos a quién le permitimos entrar. Quería decirte que no. Alejarte. Pero algo inexplicable me robó la resistencia y así, como el viento derriba una casa de naipes, derribaste cada uno de mis muros.

SUNNY

—Necesitamos dinero, ¿no?— argumentó Brad lo que yo recordaba todo el tiempo, llevaba dos meses retrasada con la renta. —Déjame hacer mi trabajo— recogió las llaves de su auto, dispuesto a irse. Yo llevaba tres días cuidando del golpe que me di en el pie, pero lo cierto era que ya casi estaba recuperada y lista para volver a mi rutina. Y también llevaba una hora discutiendo con mi hermano, después de que me enteré que le daría clases a ese tal Harry. Aquel inglés no hacía más que producirme intriga.

—Me encanta que hagas tu trabajo. Pero podrías haber buscado otro alumno— murmuré con algo de ironía.

—¿Qué hay de malo con Harry? Es buena onda— se encogió de hombros, relajado.

—No confío en él. Es amigo de Michael o algo así— develé y entonces, la expresión de Brad sufrió un pequeño cambio. Sabía que se trataba de un tema delicado para mí. Supe que en ese instante lo dudó.

—Ya sé. Voy a esta clase, veo que tal va todo y si creo que algo podría ir mal... Lo dejo— propone, yo no dejo de analizar el plan, insegura.

—Está bien, ve a dar esa clase. Pero yo voy contigo— doy por hecho, entonces lo esquivo y me dirijo a buscar mis cosas para ir a playa. Tengo la tarde libre, ya que Resee está de una amiga.

—Pero Sunny....

—Voy contigo. ¿O te olvidas que eres mi responsabilidad?

—Bien, de acuerdo— lo oigo bufar exasperado. A mí me da gracia cuando se enoja, así que rio por lo bajo. —No sé porque tienes que ser tan sobreprotectora.

—Sé porque lo hago— dejo en claro. —¿Crees que me divierte tener que ver a ese idiota? — elevo las cejas y al encontrar el traje de baño, me encierro en la pequeña habitación para colocármelo. La palabra "idiota" continúa haciendo eco en mi cabeza, porque, aunque quiera odiar a Harry, algo en él me cae bien, pero me niego a admitirlo.

♡♡♡♡♡

Al final no sé para qué me puse traje de baño, porque me aterra la idea de exponer mi cuerpo en público, que alguien pueda observarme sin tapujos o sobrepasarse. Aunque no debería tener nada que temer, lo tengo.

Noto que la sonrisa de Harry se ensancha cuando me reconoce acercándome a la par de Brad. El lugar pactado es un sector de la playa donde se encuentra su casa y para mí fortuna, casi no hay gente.

—Vaya, esto sí que no me lo esperaba. ¿También enseñas surf?— murmura aproximándose.

—Ni de cerca. El genio aquí es Brad— le digo manteniendo distancia.

—¿Qué tal está el pie?— muestra cierta preocupación.

—Como nuevo— respondo sin darle pie para seguir conversando. Solo he venido a cuidar de mi hermano, no a entablar una conversación. —Bueno, pueden empezar a hacer lo suyo. Yo me quedaré por ahí— indico esquivando a Harry para aproximarme a la orilla; mientras acomodo la lona sobre la arena, los veo conversar. Brad le da una tabla de surf, y lo que supongo, son indicaciones. Trato de no mirar demasiado, me acuesto en la lona y saco un libro, que capta mi atención por unos largos minutos. Sin embargo, cuando llevo mi vista a la realidad, me encuentro con que ambos ya están en el mar. Brad sabe exactamente como surfear, pero a Harry le está costando y se cae reiteradas veces de la tabla. No puedo evitar reírme y continuar mirando, como si fuera un espectáculo. Harry incluso lo nota, se da cuenta que mis ojos están puestos en él y hace algunas muecas, entonces aprieto mi labio inferior con los dientes y niego con la mirada. No puedo creer que me atrapó viéndolo, así que vuelvo a poner mi libro como centro de atención y me enfoco en eso el resto del tiempo, hasta que ambos regresan a la orilla. Harry, totalmente empapado, con su cabello castaño aplastado por el agua, respira algo agitado.

—Vienes a la clase, te sientas justo aquí a mirarme mientras práctico. Te veo reír. ¿Qué debería pensar, Sunny?— capto a la perfección que está insinuando que él me gusta. Se sienta sobre la arena, a unos pocos metros de mí, y no deja de verme con esa sonrisa de "ya ves, tengo razón". Lo veo de reojos, porque finjo que estoy concentrada en la lectura.

—No te ilusiones. Solo me pareció gracioso como fracasabas— sonrío de lado, orgullosa de mi respuesta.

—¿Te estabas burlando de mí?— pregunta. Es justo lo que acabo de decirle, pero al parecer necesita una confirmación. Me tomo unos segundos antes de cerrar el libro y responder.

—Lo siento, eres muy malo— aprieto los dientes haciendo una mueca.



queenev

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En el texto hay: amor, drama, desamor

Editado: 14.04.2019

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