¡ven Conmigo!

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Capitulo 5

 

 

La decepción que siento comienza hacer mella en mí, es inevitable no sentirse traicionada ante esta noticia. Es claro que muchos están enojados conmigo, es claro que mi falta de interés por muchas cosas ha creado una barrera entre las personas que para mí son lo más importante, y que sin embargo nunca demostré el menor interés.

 

Debo confesar que cuando la vida da la vuelta contrariándote a ti misma no se siente para nada bien la sensación.

 

 

 

 

—Parece que todos los sabían —digo relajando un poco mis nervios, mirando fijamente y por primera vez a los ojos de Sara.

 

—No era mi problema de todas formas Melissa. Si ustedes son tan amigos ¿Porque debía yo decírtelo?

 

Las duras pero sinceras palabras de Sara intentan desequilibrarme por completo. Pero hoy no será el día de llorar, no tengo tiempo para eso y tampoco lo haré frente a ella.

 

—Entiendo. Por otro lado hermana tampoco hablaría de eso contigo. —digo mientras los ojos de Sara vuelven abrirse como si su enojo volviera a estar presente en ella.

 

¿Qué está ocurriendo realmente con mi hermana? ¿Por qué de un tiempo para acá no nos estamos entendiendo?

Quisiera saber realmente la causa de su irritación hacia mí. Estoy segura que a pesar de todo intentaría por hacer lo posible de aliviar su malestar.

 

— ¿Entonces qué haces aquí? —pregunta mientras sus ojos van a su computador.

 

—Quisiera saber si solo soy yo la causa del porqué te vas de la casa; o de lo contrario es solo querer independizarte.

 

—Puede ser el querer estar sola, pero si quieres que te sea sincera estoy un poco cansada de cargar con todos en casa.

 

Paso un trago duro por mi garganta, asumiendo que es difícil aceptar lo que mi hermana está diciendo y sintiendo.

 

—Eso hacen las familias Sara. Aquello que tú dices carga son situaciones que a todas las familias les pasan, lo importante es que estando unidos es más ligera la carga.

 

—Están muy bonitas tus palabras hermanita, sin embargo muy lejos de tú aplicación. No me arrepiento de lo que dije ayer, y tampoco desistiré de mi decisión simplemente porque vienes arrepentida a hablarme ahora.

 

Tomó un suspiro profundo y decido porque es suficiente lo que debía hacer aquí. Cuando una persona es terca y con una insensibilidad como la de Sara, es tiempo perdido.

 

—Está bien. No te molestare más —digo con una sonrisa sincera hacia ella. Cargada con todo el cariño que siento por mi hermana sabiendo que en estos momentos no recibiría el abrazo que quiero darle—. Solo quiero que sepas, que con todo lo despistada que soy y con todos los defectos que tengo yo te amo mucho Sara, y eso ningún problema, ni ninguna persona hará que deje de sentirlo...

 

Me pongo de pie y me dirijo a la puerta, justo recargándome de fuerzas para colocar una careta y darle la cara a Luc.

 

—Por cierto Sara, soy tu hermana no tu enemiga. Por favor no me mires como si lo fuera.

 

Con esas palabras salgo de su oficina quitándome un peso menos de encima, rogando al cielo que pueda tener la misma actitud frente a mi amigo.

 

 

Rápidamente llego a la oficina de Luciano. Y aunque el cuerpo no deja de temblarme, ignoro las sensaciones y las señales que envía mi cuerpo en señal de alerta.

 

 

— ¿Puedo entrar? —pregunto asomándome a la puerta entre abierta de la oficina de Luc. Mi amigo se levanta sin dejar la seriedad indescifrable de su rostro.

 

— ¡Por supuesto cara! Pasa.

 

Él llega hasta mi lado y coloca su mano en mi brazo para que yo llegue hasta el sillón, sin embargo no quiero sentarme, ni mucho menos parecer relajada.



MajoNissi

Editado: 28.11.2019

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