Vera: En Busca de un Hogar

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Capítulo 9 - El Reloj De Oro

Han pasado tres días, he estado durmiendo en un sofá maltrecho todas las noches mientras los chicos dormían donde caían. Las salidas con Floyd siguieron naturalmente y me he estado mordiendo la lengua para no interrogar a Lou con respecto a lo que me dijo mi colega sobre su trabajo.

Floyd era mi cómplice cuando regresábamos a la cueva, decía que yo había obrado bien y que merecía el dinero que me correspondía cuando sabíamos perfectamente que todo el trabajo lo hacía él, lo convencí para que no me haga mentir, pensaba en aquellas personas como si fueran mi futura familia, quién sabe, quizás mis futuros padres sean uno de ellos y yo los estoy estafando de antemano. Floyd notó mi descontento cuando quise convencer a una mujer de que me dé su brazalete de plata, ésta me ignoró, me llamó “sucia ladrona” y dijo que debería darme vergüenza comportarme así. No pude evitar llorar y Floyd odia verme llorar, se vuelve loco, así que prefirió encargarse él de todo.

-¿Contenta con tu parte Mansa? –Me pregunta Lou sonriendo mientras dice mi apodo.

-Sí… ¿En qué puedo gastarlo? ¿Qué es lo esencial?

-Comida –Dice Reggie –o ropa, tú necesitas ropa, te ves horrenda.

-Reggie, por favor, hay que ser caballero –Me defiende Lou pero Floyd se entromete como si fuera él quien me ha dicho un insulto.

-¿Caballero? Tú eres el menos indicado para hablar de caballerosidad, no eres más que un mentiroso y un bueno para nada ¡A ver si te comportas como un caballero y te pones la armadura que te corresponde y sales a enfrentar todos tus miedos, gallina!

-¿Yo soy el gallina? ¿Seguro? ¿O tú lo eres? ¿Crees que no me doy cuenta que la has estado encubriendo todo este tiempo?

Me paralizo ante aquella declaración ¿Cómo lo supo? ¿Estuvo fingiendo todo este tiempo no saberlo? ¡Vaya, que ingenua he sido! Floyd está tan estupefacto como yo y no sabe qué hacer ni qué decir, se le ha trabado la lengua y, si él está asustado, hay más razones para que yo también lo esté. Su semblante de “chico malo” se ha marchitado y ahora es un simple niño al que han atrapado haciendo una travesura.

-No…, eso no es cierto –Balbucea.

-Conozco tus mentiras, canalla, así que no te burles de mí.

El educado Louie ha desaparecido, ahora sí que es un auténtico pirata, un líder nato que provoca pavor.

-¿Y si lo he hecho qué? –Se defiende Floyd -¿Qué harás? ¡No sabes hacer nada!

-Te expulsaré de la pandilla y la conservaré –Refiriéndose a mí -, ella será la nueva canalla, será la embustera y la que te reemplace.

-No sabe mentir.

-Creí que era la mansa –Comento inocentemente –, no soy ninguna canalla.

-Pero lo serás, no habrás actuado pero has visto lo que Floyd hace, puedes hacerlo mejor, ahora ve y consígueme el mejor reloj de oro que encuentres.

-¿De oro? ¿Un reloj de oro? ¿Pero… por qué?

-Si me consigues uno entonces Floyd mantendrá su lugar y tú también, si no me lo traes lo reemplazarás.

Es astuto, muy astuto porque sabe que no puedo hacer que Floyd pierda su trabajo, lo único que lo ha mantenido con vida hasta el momento. Será un mentiroso pero no merece tal trato y, ahora, comprendo por qué mantiene tanta distancia con el resto de sus “amigos”, los otros no han dicho ni una palabra, Tom se ha reído de la situación y Reggie y Cam murmuraban entre sí, hasta creo que imitaban burlescamente a Floyd cuando se había quedado mudo. Claro que ellos se hacen los valientes porque está Louie para defenderlos, si estuvieran solos, de seguro, estarían asustados.

He intentado darle razones a Lou para que me dejase quedarme haciendo otra labor pero Floyd me interrumpió y me dijo que consiga ese reloj usando todas las artimañas que pueda y, si es posible, que hable con las mujeres ya que los hombres no son de confianza. Y aquí estoy, saliendo de la cueva para conseguir un reloj de oro que, si es posible, lo esté usando una mujer.

 

No puedo creer como he terminado aquí. Estoy sola observando a la gente pasar como si nada, sin saber en qué pienso, sin saber en lo que me he metido. Trato de concentrarme en las mujeres que lucen más llamativas y entrecierro los ojos creyendo que así podre vislumbrar mejor sus muñecas.

Una señora tenía un brazalete de oro, otra tenía unos pendientes, la mayoría llevaban sus anillos del mismo material pero ninguna tenía un reloj ¿De dónde sacaré un reloj? Entonces metí mis manos en mis bolsillos y de allí saqué los pendientes de oro que Floyd le quitó a una anciana una vez, él me los metió en el bolsillo mientras Lou nos daba un sermón ¿Pero qué haré yo con éstos pendientes? Louie me pidió un reloj no esto. Pensé mientras recorría las calles y seguía sin encontrarle significado alguno, hasta que vi una joyería pequeña, la misma joyería a la que Floyd acudía para vender lo que conseguía… ¡Eso quiere! ¡Quiere que intercambie los pendientes por otra cosa de oro!



Domitila Tronte

Editado: 13.08.2019

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