Verdad Corrupta

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Capítulo 34

Kazuo

Me quedo afuera de la habitación donde ingresaron a papá, mi corazón late tan rápido pero a la vez tan lento con la mezcla de emociones, quiero entrar corriendo para ver como se encuentra pero también no puedo. Afuera espera con su uniforme de camisa y jeans negro un ser de aspecto gatuno por sus orejas y contextura pero por el resto parece una persona normal. Se mantiene bastante apartado de mi y se que tiene que ver algo con mi padre, lo sentí hace unos momentos que tuve que disculparme por inercia ante la actitud que puede tener papá.

-¿Quieres algo?- le digo.

-¿Me hablas a mí?- responde señalándose -Ahora no es el mejor momento para pensar en cosas así-

-Lo se, pero es mejor que estar esperando frente a una puerta cerrada- agarro a Kurt que se encuentra sentado en la silla y le acaricio el lomo -Se que hay una maquina de bebidas aquí-

Empiezo a caminar sin esperar su respuesta, necesito tener la mente en otra cosas sino solo recordarlo cuando nos separamos e incluso que está peor solo me hace titubear. Miro un momento de reojo para ver si está siguiéndome y lo hace pero a una distancia bastante grande, entonces noto otra cosa de él, su mano me refleja la luz de las lámparas.

-Tu nombre era...Yori, verdad-

-Es correcto y el tuyo Kazuo, hijo del General Encarnizado- noto un tono de enojo.

-Dime...mí papá te hizo eso- me detengo y le señaló la mano.

Se queda pensando un momento mirando su mano.

-Esta fue un...un accidente, un error que tuve- ríe nervioso, pero otra vez siento lo mismo cuando hable con Eudor.

-Se honesto por favor, no me gusta que me mientan, estoy cansado de eso- bajo la mirada a Kurt que noto una pequeña emoción de vergüenza.

-No creo que deba decirlo y tampoco tengo que hacerlo-

-Discúlpame, tienes toda la razón, no era mí intención- es verdad, quién soy yo para juzgarlo -Dime que quieres, por favor-

Ambos quedamos frente a la máquina de bebidas e ingreso mí tarjeta ID para pagar con los créditos. Escojo una gaseosa negra para aliviar el estrés que siento, no se porque pero lo dulce me ha ayudado un poco, también escojo otro para Kurt un poco de jugo, entonces por fin escoge un café grande.

-Tu padre siempre es así....ya sabes....demente- habla luego de mucho tiempo en silencio -No es un insulto-

-No, no te preocupes, recientemente he notado como es con su trabajo, sinceramente no sabría decirte- bebo un poco de la bebida y ayudó a Kurt con la suya sirviéndole en un plato.

-¿Y esa criatura?- Trata de acariciarlo, enseguida Kurt trata de morderlo y aparta la mano.

-Ten cuidado, es algo arisco con personas nuevas, se llama Kurt y no sabemos que animal es pero parece una mantícora- lo miro y se lame la nariz -Es mí amigo y familia- acarició su cabeza.

-Con todos menos contigo, pequeño protector- bebe el café y tira el vaso vacío en la basura.

-Es un gran amigo, me siento culpable por lo que le sucedió-

-También lo ayudaste, sino no estarían ambos aquí, son un gran equipo- se levanta y se pone en defensa.

En el pasillo una figura enorme obstruye el paso.

-Tú...te dije que te alejaras de mí familia- con enojo.

-Espere le puedo explicar General, enserio-

-¡Papá para!- de golpe me levanto -Si te hizo algo o él a ti no es el momento- voy y le acarició la cara mirando como la venda cubre parte de su rostro.

-Pequeñajo, debes alejarte de él, confía en mí- me agarra por la cadera.

-Basta, estoy cansado de ser arrastrado que me oculten las cosas, ya no quiero vivir en una mentira, en una verdad a medias, en una verdad corrupta- me suelto para salir corriendo hasta las escaleras.

Se que me oculta algo, tengo una sensación en mi pecho que antes no sentía, primero con Eudor luego el soldado Yori y ahora papá, ¡que sucede conmigo!. Subo escalón tras escalón huyendo de estás emociones que me rasgan el alma, abro la puerta con un golpe cayendo contra el piso mojado, ha empezado a llover y las gotas frías empapan mi cuerpo lastimado. Cuando se detendrá todo, quiero que regrese todo como antes pero sin las mentiras que me cubrían los ojos, que el agua me ahogue y me haga dormir para despertar en un sueño dulce, siento la brisa como congela la humedad con su tierno pasar dejándome pequeños piquetes en la piel.  

Siento la lamidas de Kurt en mi mejilla y acurruca tratando de darme un calor que ha abandonado mi vida hace mucho tiempo. Le agradezco por todo, me disculpo por todo, quisiera que nunca nuestros caminos se hubieran cruzado para evitar las heridas que sufrirás por mi culpa. Lo cargo evitando tocar sus puntos, ambos mojados por las lagrimas del cielo que contemplan la masacre que se vive en las calles, desde el tejado incluso se puede ver como siguen buscando sangre y los lanzan desde los edificios dejando una estela a su paso. 

-Nada volverá a ser lo mismo- me digo a mi mismo -Es mejor que Kurt se vaya, no crees papá-

La presencia de una energía que se escurre por el piso y sube por mis pies como una masa negra empieza a asfixiarme, desde que he tenido estos cambios solo significa que él esta cerca, lo sentí en el hospital y cuando fue el ataque de los Bajos, cada vez siento que sube por mi cuerpo y desconozco la intención.



Julio Rivera

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En el texto hay: fantasia, ciencia ficcion, romance

Editado: 29.11.2019

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