Víctoria: Sed de venganza [libro 1]

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Capítulo VIII


 


 

Al día siguiente...
 


 

Fausto  mando a  buscar Victoria para  que lo esperará en su despacho.
 


 

Ella ingresó  esperando buenas noticias.
 


 

—Victoria, llegó la oportunidad que estabas esperando —mencionó Fausto mostrándole un Diario local.
 


 

Victoria observó detenidamente lo que se encontraba en una de las página. Se anunciaba la boda de la hija de Gregorio Mendoza con un empresario millonario: era la boda del año e iba ser trasmitida en vivo por un canal televisivo, convirtiéndose en  el evento más esperado por la  alta sociedad. 
 


 

La boda se iba a llevar a cabo dentro de tres meses. El tiempo suficiente para planificar todo, para el inicio de su venganza.
 


 

—Esto es perfecto —pronunció Victoria con una sonrisa maligna en su rostro. 
 


 


 

Fausto le aconsejo a Victoria que debían contar con los mejores hombres para el plan que tenían para atacar a Gregorio.
 


 

—Ese sería el gato — respondió victoria— aparte de él, no necesitamos a nadie más ya que con los tuyos será suficiente para el ataque.
 


 

—Buena elección Víctoria, él es el mejor de todos —respondió con una sonrisa—. Es mejor que te des prisa en buscarlo.
 


 

Víctoria se despidió de Fausto, manejó hasta llegar a aquel  barrio conocido como San Juan,  uno de tantos lugares donde se manejaba la venta de drogas, armas y sicariato. Un sitio perfecto para obtener dinero fácil. 
 


 

Victoria se estacionó frente a  una casa grande con un gran portón de metal y vio que fuera de el se encontraban dos hombres armados.
Bajo del auto, los hombres abrieron el portón de inmediato: Victoria  era solo  conocida en el barrio  por ser una mujer peligrosa.
 


 


 

En la puerta principal se encontraba una mujer  de la misma edad de Victoria. Era muy bonita, su cabello era negro hasta los hombros y su piel morena. Llevó a Victoria hacia la parte trasera de la casa, donde se encontraba El gato (apodo que se ganó por su historial criminal. Tuvo muchos atentados, pero de todos pudo sobrevivir.  De ahí se ganó ese nombre) Se encontraba sentado, limpiado unas armas sobre una mesa en frente de él. El patio era un espacio amplio, con muchas flores y un gran árbol.
 


 

El hombre volteó cuando  Victoria ingresó al patio, ella se encargaba de comprarle las armas para abastecer a los hombres de Fausto.
 


 

Victoria tomó asiento frente a él.
 


 

—¿Necesitas más armas?—le preguntó limpiándo una que estaba sobre la mesa.
 


 

—No en esta ocasión no  vengo  a eso—  respondió —. Necesito que me ayudes con un trabajo personal.
 


 

El gato quedó pensativo y sorprendido con aquellas palabras.
 


 

—Muy interesante. Me acabas de intrigar —dijo con sarcasmo.
 


 

Victoria hizo una cara de pocos amigos ante su comentario.
 


 

—Está bien, no te enojes. ¿Por qué no me cuentas todo desde el principio? —hizo una señal a la chica de cabello negro—. ¿Quieres algo de tomar?
 


 

—No, así estoy bien —respondió.
 


 

Victoria comenzó a contarle todo al gato, ya que él no conocía su historia, él  quedó sorprendido por aquel relato de la chica. Tocó su barbilla pensativo y analizó cada suceso.
 


 

—Es increíble: has pasado por muchas cosas y te has convertido en una pequeña Diablita —comentó elevando una ceja y observando a Victoria, quien desprendía mucha seguridad—. Dime, ¿cuál es tu plan? —preguntó el gato.
 


 

—En tres meses es la boda de la hija de Gregorio; estaba pensando en asistir y desearles mis felicitaciones en persona —pronunció en forma sarcástica.

—Sí, me lo imagino —comentó el gato entre risas—. ¿Sabes? Te ayudaré en todo lo que necesites. Si a mi hija le pasara algo parecido haría lo mismo que tú —agregó señalando a la chica que recibió a Victoria.
 


 

—Gracias por tu ayuda, de verdad te lo agradezco—respondió poniéndose de pie— .Te espero mañana en la hacienda para comenzar los preparativos del plan .
 


 

A los pocos minutos victoria salió de la casa rumbo a la hacienda.
 


 

El gato al verla  partir Realizó una llamada a un número ya conocido:
 


 

—Hace tiempo que no me llamas, ¿tienes noticia de ella? —preguntó el desconocido.
 


 

Sí, por eso te llamo: ella estuvo aquí —dijo el gato contándole brevemente todo.
 


 

—Vaya, ha cambiado mucho, y me atrevo a decir que tiene más pantalones que tú y yo. Dale tu apoyo en todo lo que puedas —pronunció el desconocido.
 


 

—Eso estoy haciendo, pero, ¿cuándo le revelarás tu identidad? —preguntó intrigado .
 

—Muy pronto, debo arreglar unos asuntos antes. Aunque me muero de ganas de verla no puedo hacerlo ahora. —se escuchó un suspiro—. Te la encargo mucho —agregó aquella voz.
 


 

Entiendo. No te preocupes, la cuidaré mucho —respondió el gato terminando la llamada  .
 


 



Evelyn Romero

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En el texto hay: misterio, accion, venganza

Editado: 06.06.2019

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