Víctoria: Sed de venganza [libro 1]

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Capítulo X

Habían pasado ya tres meses y sólo faltaba un día para la boda. 
 


 

Todos estaban reunidos para repasar los últimos detalles del plan. Victoria todo ese tiempo había entablado una buena amistad con el gato  y su hija Fernanda; él siempre la apoyaba en cada detalle y se preocupaba por su bienestar. 
 


 

Todo estaba preparado: armas, camionetas, un lugar de refugio donde irían luego del ataque.
 


 

—Hola, Victoria, ¿estás preparada para lo que sucederá mañana? —preguntó el gato  mientras se sentaba a la par de Victoria bajo la sombra de un  árbol.
 


 

—Sí, estoy lista. He esperado tantos años para este momento. Mañana por fin obtendré un poco de paz interna —respondió dirigiendo su vista al cielo, recordando a los seres que había  amado—Gracias por todo tu apoyo —agregó, dirigiendo su vista hacia él.
 


 

—No tienes nada que agradecerme, lo hago con mucho gusto. Esperemos que todo salga bien —pronunció.
 


 

Rápidamente llegó la noche y todos se marcharon a dormir.
 


 

Cuando victoria estuvo a punto de subir a su habitación, Fausto le dijo que la acompaña a su despacho.  Cuando llegaron le mostró una fotografía donde su madre y él saliendo juntos .
 


 

—Como te darás cuenta tu madre y yo teníamos un romance cuando éramos jóvenes; sin embargo yo me dediqué a esto y ese fue el motivo principal por el cual nos  separamos. Con el tiempo me enteré que se había casado y que había tenido una hija . El día que me enteré de su muerte y de que su hija había desaparecido me dediqué a buscarte, pero fue inútil no había rastros de ti— mencionó —.El día que llegastes aquí y me  diste los nombres de tus padres para buscará sus tumbas, fue cuando me di cuenta que eras la hija de la mujer que más ame en este mundo— agregó con nostalgia.
 


 

Victoria no podía creer lo que estaba escuchando, era por eso que él siempre le daba su apoyo y la trataba como una hija más.
 


 

—Gracias por todo lo que has hecho por mí  — respondió ella fue lo único que pudo decirle .
 


 

En aquella Foto su madre se miraba muy feliz.
 


 

— Lo hice con todo el placer  del mundo — contestó mirándola con cariño—.Quedatela, te la obsequio — le dijo.
 

 

Luego de la conversación, victoria ingreso a su habitación, colocó la foto en una de las gavetas de su mesa de noche y la guardo. Decidió irse a duchar, se desnudó y abrió la ducha , sintió unos brazos que la rodeaban .

—¿Puedo acompañarte?— preguntó Mateo besando su cuello y tocando al mismo tiempo con una de sus manos su clítoris.

—Por supuesto,  siempre eres bienvenido— respondió ella con dificultad por el placer que sentía.
 

(-------)
 


 

Por la mañana, se levantaron temprano y desayunaron. Fausto realizó un par de llamadas para confirmar que todo en aquella mansión estuviera cubierto.
 


 

Para ese ataque necesitaban personas infiltradas en el interior de la casa, y fue entonces que se les ocurrió infiltrar a los más jóvenes como meseros en aquella boda. En total eran ocho chicos que se encargarían de ingresar armas junto con la comida y de cerrar todas las salidas de la casa para que nadie escapara, además de que también estarían a cargo de darles unas bebidas a los guardias de la sala de vigilancia donde  estaban las cámaras de seguridad para hacerlos  dormir.
 


 

La boda estaba programada para las cinco de la tarde.  Tres horas antes todos se encontraban reunidos en el patio, vestidos de negro  portando  armas de alto calibre. Todos llevarían puesto pasamontañas para no ser identificados.
 


 

Fausto se comunicó con Alberto, uno de los chicos infiltrado como mesero, y éste le confirmó que ingresaron las armas con éxito, también le informó del número de hombres de seguridad que había en la mansión y que el canal de televisión ya estaba instalado para transmitir en vivo la boda.
 


 

—¡Muy bien, es hora de irnos! —ordenó  Fausto.
 


 

Todos ingresaron en las camionetas que en total eran diez, las cuales estaban blindadas, y se dirigieron rumbo a la mansión de los Mendoza. Luego de unos minutos, llegaron a una cuadra cerca de la mansión, cuya calle estaba saturada de automóviles lujosos de los invitados donde la mayoría eran personas de la alta sociedad. Eran precisamente amigos y socios de Gregorio que tenían en común algo muy valioso para todos ellos: la corrupción.
 


 

Todos se quedaron dentro de las camionetas, esperando a que la ceremonia comenzara, y aprovecharon ese tiempo para observar el exterior de la mansión. El número de guardias a las afuera de la misma eran muy pocos y eso era una ventaja para ellos.
 


 

Fausto recibió una llamada de Alberto informándole que la ceremonia había comenzado: tendrían que aprovechar ese momento para atacar. Todos se colocaron los pasamontañas y bajaron del auto.
 


 

Se habían organizado en cuatro grupos: el primero se encargaría de los guardias del exterior ya que sus armas tenían silenciadores para no llamar la atención; el segundo grupo era conformado por los chicos infiltrados como meseros donde  ellos estarían en la parte trasera de la mansión para que todos pudieran ingresar por el jardín que conectaba a la gran carpa donde se llevaba a cabo la boda y el resto de los meseros se harian cargo de los demás guardias del interior de la casa ofreciéndoles bebidas las cuales los dormirían al instante; el tercer grupo tenía la misión de que una vez que ingresaran al lugar, debían ir directamente a acorralar a los Mendoza, que se encontraban en primera fila por suerte Raúl se encontraba junto a Gregorio; el cuarto grupo se encargaría de matar a todos los presentes.
 



Evelyn Romero

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En el texto hay: misterio, accion, venganza

Editado: 06.06.2019

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