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capitulo 4

Helena se preocupó, si la maestra le preguntaba no podría responderle. Escucho como llamaban Louise, Missi, Sophie, incluso cuando llamaron a Tom el distraído, él supo dar avances sobre su proyecto.

—Helena... Helena ¿pasa algo? —-La señorita Miller la miraba expectante- ¿escuchaste lo que dije?

—Perdón, ¿qué dijo? —Sus compañeros se burlaron en voz baja, Helena se avergonzó de su tan poco usual falta de enfoque.

—Te pregunte cual era tu proyecto para la feria de ciencias... — El glorioso sonido de la campana interrumpió a la profesora. Todos los niños vitorearon y salieron corriendo a recreo, todos menos Helena, ella se aproximó al escritorio de la maestra.

—Tengo una pregunta maestra.

—¿Y cuál es?

—Sucede que no he podido decidirme por un proyecto, es que quiero hacer algo interesante, no solo una maqueta de arte, quiero investigar.

—Bueno eso es para cursos más avanzados, pero sé cuánto te gusta estudiar ciencias, así que te daré un consejo, investiga sobre las plantas y su proceso de crecimiento, ya sabes, escribe sobre como la cuidas y cómo se comporta. Te aseguro que de esa forma estarás en la vista de los jueces.
 

 

 

 

 

Helena salió al recreo satisfecha por la ayuda de la maestra, eso era lo que necesitaba, un pequeño empujón para una gran idea, claro que se sorprendió bastante cuando algo la golpeó fuertemente en la cabeza haciéndola caer de bruces. Tosió al sentir el aire fuera de los pulmones. Abrió los ojos y se levantó desubicada.

— ¿Estas bien? — Pregunto una niña de cabello corto que Helena nunca había visto.

—Sí, si estoy bien solo creo que algo me golpeo.

—No, nada te golpeo — Helena se volvió y vio a Missi caminar hacia ella— tú te atravesaste en la trayectoria perfecta de mi pelota.

-Está bien Missi solo fue un accidente, no te preocupes.

—¿Preocuparme? hiciste que mi juego perfecto se arruinara, no solo eres una sabelotodo, también eres una torpe descuidada.

— Creo que no entiendo— Ella y Missi siempre se llevaban bien, no entendía el motivo de su reclamo. Talvez tuviera que ver con que estaba viendo puntos azules a causa del golpe.

—Eres la única rara que se emocionó con eso de la feria de ciencias.

—Sí, todo es tu culpa—intervino Sophie— mi madre se encontró con la maestra en el supermercado y le dijo que habría cancelado la petición de no ser porque tú te emocionaste tanto que creyó, podrías contagiar al resto.

Helena se disculpó por lo que había hecho, o lo que no. No estaba segura, la cabeza le daba vueltas y ahora veía no solo puntos, también otras figuras geométricas. Escucho como todo el grupo se acercaba atraído por los gritos, por un momento creyó que traerían a la maestra, pero se dio cuenta de que se estaban uniendo a las recriminaciones. Se sintió mal, realmente enferma, sentía que el aire a su alrededor era denso, sintió como un hormigueo descendía hasta sus manos y empezó a ver borroso.

—N... Yo no.… me.... me siento b-bie... bien

— Ja, ni deberías— dijo una voz que no reconoció.

-—Ya déjenla en paz— Helena miro en dirección de dónde provenía la benévola voz. No podía ver bien, pero le pareció que se trataba de la niña de cabello corto—¡¡¡ ¿No ven que se siente mal?!!!

—Lárgate de aquí— espeto una voz— entrometida.

Para terror de Helena la borrosa figura salió corriendo. La niña se sintió asustada, la única persona que la había ayudado, se había ido. Un enorme circulo se había formado a su alrededor, pero ya ni siquiera lo notaba, solo sentía que una turba furiosa trataba de aplastarla. Se sentó y agacho la cabeza entre sus rodillas para intentar respirar mejor. Alguien le tironeo un mechón de pelo, ella chillo con el aliento restante y se desplomo en el suelo de tierra. Su visión se empaño y luego todo se oscureció.

 

 



Ingrid P.J

Editado: 19.06.2019

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