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capitulo 6

Al final de la jornada, Helena salió corriendo a su casa. No se despidió de la maestra, no entrego su dibujo de los ecosistemas y no espero a Lisa para acompañarse, simplemente salió corriendo la más rápido que pudo y no paro hasta que pudo ver la fachada de su casa a lo lejos. Su madre no la recogía ese día en la escuela porque ayudaba a una amiga suya en un taller de costura que tenía en el pueblo. Primero solo eran los lunes, luego fueron también los viernes y cuando el trabajo aumento el tamaño de la clientela, su madre se ausentaba fines de semana completos. Por eso la niña llego sola a su casa, calentó la sopa que su madre le había dejado sobre la estufa y observo como el sol se ocultaba en el horizonte. Recordó entonces que debía ir al huerto donde escogería alguna planta para su proyecto, al menos podría distraerse de sus sentimientos negativos haciendo la tarea. Por lo tanto, tomo una linterna y salió en busca de su postulado a proyecto. Pero el huerto estaba completamente vacío, dio varias vueltas, pero solo se convenció de que lo único que quedaba era tierra. Cuando empezaba a creer que las habían robado, rememoro una conversación que había tenido con su madre unos días atrás, en la cual su madre le decía que vendería todo para comprar unos materiales de costura que le permitirían obtener buenas ganancias, ya que su amiga le prestaría su máquina de coser para pedidos independientes.

Entonces un fuerte viento, le hizo perder el equilibrio y caer sobre la suave tierra sobre la que se encontraba. La niña sintió una punzada de malestar al verse burlada de tantas formas a lo largo del día, tomo la linterna con lágrimas en los ojos y salió corriendo a su casa, pero su vista estaba tan empañada y su ánimo tan decaído que, en vez de llegar a su puerta, se encontró de perdida en medio del pequeño bosque que rodeaba su casa, pero la niña no se asustó, simplemente desahogo las lágrimas que había estado conteniendo. Lloro entre hipidos cortados de forma indefinida, hasta que la melancolía dio paso a la calma silenciosa y vacua. Entonces con la mente más calma se paró del sitio en el que se había acurrucado y se dispuso a marcharse, pero justo antes de alejarse la luz de su linterna capto un destello de luz peculiar. Apunto la linterna y allí se encontraba la causa de su admiración. Junto a la base de un árbol formando una enredadera se encontraba una pequeña y casi perfecta fresa, salvo por su color... ¡¡¡morado tornasol!!! la niña sin duda se maravilló ante tal espécimen, tan extraño como esplendido.

Supo inmediatamente que esa linda fresa seria la elegida para su proyecto. La magia hipnótica que poseía auguraba misterios que revelar. Amarro su bufanda a una rama y marco el sitio donde se encontraba para así poder regresar. Retorno a su hogar, no sin antes agradecer por haber encontrado la fresa mágica del bosque.

 

 



Ingrid P.J

Editado: 19.06.2019

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