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capitulo 7

Al llegar a casa Denise encontró a su hija profundamente dormida. Sintió un poco de decepción pues justamente, de camino a casa había parado a comprar un postre de fresas que a su pequeña le encantaba. Tuvo la intención de despertarla para que probara el manjar, pero allí donde se encontraba, en el umbral de la puerta, pudo ver que su Hel descansaba tranquilamente con la respiración suave y la dulce carita descubierta. Entro en la habitación con el único propósito de darle un beso de buenas noches, una costumbre que había adoptado desde que nació y que probablemente nunca dejaría por más que su hija creciera. Luego de su postergada rutina organizo la cocina y se fue a dormir. Sin notar nada extraño en la casa, ni los ojos hinchados de su hija por tanto llorar o incluso el leve destello de luz que aún se revolvía cerca del bosque. A veces los padres trabajaban tan duro para tratar de brindarles cosas a sus hijos, que se olvidaban de captar esos pequeños detalles que a veces hacen la diferencia. Pero nadie los puede juzgar, ni a los padres divorciados, viudos, al cabeza de hogar, a los cruelmente llamados "tutores legales" que brindan todo su amor sin restricciones, ni siquiera a los padres que viven juntos, enamorados y felices. Las recriminaciones para ellos no eran permitidas porque precisamente como se dice por ahí, el amor es ciego. Y nadie puede negar que exista amor más grande que el de una madre, por eso ellas no solo pierden la vista, además a veces carecen de todos sus cinco sentidos.

Esa noche la magia se abrió paso a través del bosque, de la casa de campo y de las incrédulas mentes de las personas que vivían en todo el poblado. La magia de la energía universal había sido testigo de muchas injusticias en el mundo, pero no intervenía exactamente por esa razón, eran tan numerosas que incluso ELLA declinaba. No porque no tuviera el poder suficiente para hacer algo al respecto, simplemente que los seres de energía habían aprendido su lección: A los seres terrenales aún les quedaba mucho para hacerse conscientes de sus errores, para sentir verdadero interés por sus actos y sobretodo aún les faltaba fe, en el mundo y en los sentimientos puros que albergaban pero que ocultaban para moldearse a su entorno.

Hubo una época en la que los entes de energía pura intervenían de forma directa en la vida de las criaturas terrestres. Al principio los instruían sobre las demás existencias que los rodeaban, la forma de tratarlos correctamente y les daban todas las pautas para que forjaran una convivencia de paz. Pero los humanos nunca carecieron de libre albedrío y pronto empezaron a aborrecer a los seres de luz por constantemente darles órdenes. A pesar de todo, eso solo fortaleció a los Hominum (seres de luz) para enseñar más fervientemente su sabiduría. Pero un hombre viejo y mañoso se aprovechó de la buena voluntad de los Hominum. Fingió interés por el infinito amor de las entidades luminosas hacia su especie, engaño a uno de ellos para que le enseñara más sobre el mundo y los misteriosos materiales que este poseía...El mundo se volvió un lugar horrible, aquel individuo encontró los elementos de la guerra y de la codicia y envicio a los hombres. Desde entonces los Hominum solo habían observado. Pero ahora era diferente, la descendiente directa del encargado de la destrucción necesitaba ayuda. Los vivos a su alrededor la estaban tentando a dejar su inocencia. Era una segunda oportunidad para los de su linaje, pero solo si tomaba la decisión correcta.

 



Ingrid P.J

Editado: 19.06.2019

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