Viviendo Con El Enemigo

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CAPITULO XVI

Cuando acabara la boda de la iglesia, teníamos avisado que debíamos acudir a la recepción, la cual sería en un lugar arrendado para la ocasión. Teresa, Theo y yo iríamos juntos.

Los tres estamos en el auto de Theo (Teresa dejo el suyo en la iglesia). Theo está serio y no ha dicho ni una sola palabra desde que salimos de la iglesia.

— ¿Theo no te ha pedido ninguna explicación?—susurra en mi oído Teresa para que Theo no nos oiga.

Mi mirada se dirige a la rubia cabellera de él y niego con la cabeza, resignada a que sigue molesto.

Theo, luego de yo haberle confesado que mamá se casaría con el padre de Mark, no me ha exigido hablar del tema. Creo que está molesto o decepcionado, aun así su actitud no se ha mostrado enojada, solo esta distante y más frio de lo normal.

—Lo que pasa en la vida personal de Mel no es de mi incumbencia—dice Theo sin apartar la mirada del camino, creo que el susurro de Teresa no fue tan silencioso—. Yo solo soy su amigo. Estoy molesto por no haberlo educido antes, pero de todos modos supongo que Mel tenía sus razones para no decírmelo—ahora la mirada de Theo a través del espejo retrovisor se encuentra con mis ojos—Si él fuera mi hermano político tampoco querría que se sepa, ese idiota avergüenza a cualquiera—de pronto sus palabras hacen que me sienta feliz. Después de todo no está molesto conmigo.

Teresa me da un leve codazo y su rostro esta sonriente, lo cual por inercia me hace sonreír de vuelta.

El viaje al lugar donde se celebra la recepción está a solo cinco cuadras de la iglesia, por lo que llegamos en poco tiempo. Theo nos hace bajar del auto mientras busca un estacionamiento. Aún tengo una estúpida sonrisa en mi rostro.

—Sabía que no podía estar molesto por mucho tiempo—dice Teresa mientras toma mi brazo y nos encaminamos hacia la entrada de la residencia. El lugar es un centro de eventos grande y moderno. Cuando vine con mamá para verlo me asombré de lo grande que era. Lo más bien caben más de doscientas personas. Con mi amiga caminamos hacia las mesas en donde comeremos.

Mamá organizó las mesas por familia y edades. Ella con Robert estarán en una larga mesa en frente, mientras que todos nosotros estaremos en mesas redondas que poseen un lindo florero con rosas de diferentes colores. Mi mesa está en frente de mamá. Con Teresa nos apresuramos a sentarnos y conversar mientras todos llegan.

—Fue un poco difícil estacionarme—dice de repente Theo.

Con Teresa nos giramos y le sonreímos. Él toma la iniciativa de tomar un lugar en la mesa, sentándose frente a nosotras.

—De verdad me apiado de ti, no podría soportar convertirme en la hermana de un cretino como ese—dice de pronto Theo mientras su dedo índice apunta hacia donde está Mark, el cual por cierto, está rodeado de chicas tanto de mi familia como de la de él.

Entrecierro mis ojos y no sé por qué, pero ese comentario me molesta en cierto punto.

Debo de decir que sus palabras me dolieron y no sé por qué.

—Hay días buenos y malos, pero después de todo creo que hemos hecho una tregua al convivir juntos—digo de pronto. No sé por qué siento la obligación de hacerle entender qué Mark en cuanto su grado de maldad ha bajado un 0,001%.

—Esto está totalmente delicioso, además, debo decir que la decoración es una pasada—dice Teresa mientras la veo probar un trozo de galletas que hay en la mesa—ella me mira con ojos de cachorro. Sé que lo está haciendo para desviar el tema de Mark. Ella siempre sabe que decir para salvar la situación.

—Mamá nunca se casó con papá por la iglesia, y supongo que esta vez quiso tener una gran boda—digo mientras veo toda la decoración, pero sin darme cuenta, mi mirada termina sobre Mark. Me coloco colorada al darme cuenta de que se da cuenta y me sostiene la mirada. De pronto una corriente invade mi cuerpo, él me sonríe y eso provoca que el calor me recorra desde la cabeza a los pies, y es aún peor cuando me sonríe con esa estúpida sonrisa de medio lado que tanto odio. Es como si él me hubiese pillado es una situación totalmente sucia.

— ¿Dónde está tu mamá?—pregunta mi amiga, y me alegro de tener una excusa para desviar la mirada.

Me encojo de hombros.

—Puede que ande por allí saludando a tías que ni siquiera me he enterado que existían, eso, o se escapó con Robert—me rio al imaginar la escena—. Sabes que no conozco mucho a nuestra familia. Cuando mamá se casó con papá hace veintitrés años, ella era muy joven, y además al irse con papá, ella dejo de tener contacto son su familia.



Lina Shuls

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En el texto hay: juventud, amorodio, amistad

Editado: 28.12.2019

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