Viviendo Con El Enemigo

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CAPITULO XVIII

Mi despertador suena y siento mi cuerpo muerto.

Mi humor está negro, no tengo ánimos de ir a clases, sobre todo, no tengo ganas de ver el rostro de los que fueron mis mejores amigos.

¿Soy una exagerada? Sin duda ¿me importa? Para nada.

La segunda alarma suena y opto por ignorarla. Me doy la vuelta para seguir durmiendo, pero el sonido de alguien tocando mi puerta hace que me levante.

—Espero que no estés pensando en faltar a clases—dice Mark con ambas cejas levantadas.

Coloco los ojos en blanco.

— ¿Qué comes que adivinas? —digo volviendo a mi cama.

—No pensé que fueras tan cobarde.

Me tapo con las cobijas hasta la nariz.

—Pues esa es otra cosa que no sabes de mi—digo somnolienta.

El se acerca a mi cama y se sienta.

—Yo opino que debes ir. No tienes clases con ellos, no te los vas a topas a menos que quieras. Y ahora tienes algo a tu favor—dice sonriéndome. —me tienes a mí.

Sonrío un poco.

— ¿Y eso de que me sirve?                                                          

Es su turno de reír.

—Ven, vamos. Si no quieres comer sola, comerás con nosotros.

— ¿Y quiénes se supone que son “ustedes”? —hago comillas con mis dedos

Mark ríe y se encoge de hombros.

—Mis amigos y yo ¿Quién más?

—Ja ja ja ja que gracioso—digo con sarcasmo

—Solo es una oferta. No vengas si no quieres—responde él—, pero no me gustaría que faltes a clases una semana completa por culpa de algo tan insignificante como esto.

Me siento en la cama y bufo.

—Claro, como a ti nadie nunca te ha rechazado no puedes entender como me siento. Me da vergüenza verlos a la cara—digo molesta.

Mark niega con la cabeza y parece querer decir algo, pero se arrepiente, en cambio, se levanta de la cama y camina hacia la salida de mi habitación. Pienso que ya no hay nada que decir, pero antes de abandonar mi habitación, Mark se da la vuelta y me mira.

—En serio, no creí que fueras tan cobarde como para esconderte en esa cama para siempre ¿será siempre así? Cada vez que alguien te lastime, vendrás a tu cuarto y te encerraras por el resto de tu vida ¿será así para siempre? —me quedo en silencio, y al no ver mi respuesta, se da media vuelta y se marcha.

Me quedo sentada en la cama, asombrada por sus palabras.

¿Haría lo que decía? ¿Me quedaría encerrada en mi habitación cada vez que saliera lastimada?

Se me escapa una risa seca.

La persona que creó mis traumas, mis complejos y mi autoestima, me ha regañado. Después de que el es la razón por la cual yo me escondo, es debido a sus humillaciones que recurro a mi cuarto como si fuera mi fortaleza. Es bastante estúpido lo que está sucediendo. Pero tiene razón, soy una cobarde que siempre huye de sus problemas.

Niego con la cabeza.

Soy patética, estoy actuando y pensando como una preadolescente. Ya tengo dieciocho años por el amor de dios, es estúpido querer huir cada vez que algo no sale como yo quiero o cada vez que alguien me lastima.

Mark tiene razón, fui lastimada ¿y qué? Esta no va a ser la primera ni la última vez que me suceda esto y mientras antes lo comience a aceptar, mejor.

Decidida, me levanto de la cama y corro hacia el baño para ducharme. Juro que esta es la ducha más express que he tomado en mi vida. Cuando acabo de vestirme, bajo corriendo las escaleras y me detengo en la cocina, miro la hora de mi celular y me doy cuenta de que si como, no alcanzo a llegar a la primera hora, pero idioma es una materia importante para mí, así que opto por no desayunar. Ya tendré tiempo de comprar algo por ahí.

Llego jadeando, literalmente en cuanto a habilidades físicas soy un desastre y mucho más si se trata de correr. Con ganas de vomitar toco la puerta y entro. El rostro de la maestra de idioma me muestra un ceño fruncido.

—Lo siento, señora Carter, me he quedado dormida—digo encogiéndome de hombros.

Ella me mira, tengo el presentimiento de que no me va a dejar entrar, después de todo, todos los maestros son muy estrictos con el horario. Y yo estoy treinta minutos tarde. De hecho, nadie nunca se ha atrevido siquiera a tocar la puerta después de semejante tiempo de retraso.



Lina Shuls

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En el texto hay: juventud, amorodio, amistad

Editado: 28.12.2019

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