Viviendo Con El Enemigo

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CAPITULO XXXVII

Hola bebés lectoras, lo siento por haberme ausentado estos días, pero el miércoles fue el cumpleaños de mi bella sobrina (cumplió 3 años) y fui a celebrar, pero lamentablemente, allá hay poca señal y no pude actualizar :c espero me disculpen, pero subiré los capítulos que avancé estos días.

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No sé que me impulsa, pero me levanto del sofá en un solo salto. Mamá nos mira con expresión de horror, provocando que las lágrimas amenacen con salir.

—Deja que te explique—me apresuro a decir, pero la mano me Mark me retiene y me posiciona tras él, como si intentara protegerme.

—Esto es mi culpa—dice Mark.

Mamá frunce el ceño. — ¿Qué quieres decir? —pregunta ella colocando una expresión fría.

—A mí me gusta su hija—dice Mark como si esas palabras fueran la respuesta más natural del mundo.

Mamá da un paso hacia adelante y hace algo que nunca imaginé, ella lo abofetea.

— ¡Mamá! —grito con pánico en la voz.

—Te di mi cariño como si fueras un hijo—dice ella en un susurro, el cual da más miedo que cualquier grito. — ¡Estabas intentando abusar de mi hija! —termina por estallar.

Las lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas. —Él no estaba abusando de mi—digo y un hipo sale de mi boca. Mark aprieta mi mano, por lo visto él no necesita que yo intervenga.

—Estoy siendo serio, a mí me gusta Mel—Niega con la cabeza—, no, estoy enamorado de ella—dice haciendo que en mi garganta se forme un nudo.

—Desaparece de mi vista, o no me hago responsable por lo que sea capaz de hacer—amenaza mamá.

Yo me aferro a la mano de Mark, pero él la suelta, toma su polera del suelo y sale por la puerta sin siquiera mirarme una última vez.

— ¿Por qué hiciste eso? —pregunto mientras las lágrimas siguen deslizándose por mis mejillas, odio que no se detengan.

Mamá me miro con ojos dolidos. —No puedo dejar que ponga sus manos en ti, eres mi hija. —dice como si su actuar fuera el correcto.

—Yo le di el consentimiento. ¡Demonios! no tengo trece años, mamá. Además, él es el hijo de tu esposo, no debiste tratarlo así. Él me quiere y yo lo quiero a él. —la fulmino con la mirada.

Ella me mira desconcertada. —No estás hablando en serio.

Niego con la cabeza. —Mira, entiendo que esto es un shock para ti, pero lo trataste horrible. —me seco las lágrimas—, pero lo que sea que intentes no va a hacer que mis sentimientos por él cambien.

Ella abre la boca para seguir discutiendo, pero antes de que articulara palabra, subo las escaleras para ir a mi habitación. Cuando llego, cierro la puerta tan fuerte que cualquiera diría que estoy haciendo un berrinche, pero es que no se de que otra manera desquitar todo este coraje que traigo encima. Las ganas de llorar vienen a mi otra vez y esta vez lo dejo salir todo grito y mi llanto parece salir del fondo de mi corazón, porque este me duele como si me lo estuvieran sacando.

Cundo estoy ligeramente más calmada, camino a mi closet y saco una playera, me la coloco y me derrumbo en la cama. Necesito seguir llorando y lo haré hasta que me quede sin lágrimas.

Aun no creo que ella haya reaccionado de esa manera, mamá adora a Mark, pero lo ha tratado de forma horrible. Si me preguntas de que manera va a acabar esto, no te lo puedo decir, porque no tengo idea, pero si de algo estoy segura, es de que voy a intentar todo para poder estar con Mark, no sé cómo, pero me estoy enamorada de él y no lo voy a dejar ir así de fácil.

De tanto llorar, me quedo dormida. Despierto con un dolor de cabeza horrible, pero las ganas de llorar siguen presentes. Por inercia busco mi celular, está tirado en el suelo, de seguro lo tiré mientras dormía. Veo la hora y éste marca las diez de la noche, creo que se me fue la mano con la siesta.

Me levanto con cuidado y voy al baño. Me miro en el espejo y hago una mueca de desagrado, definitivamente el llorar hace que mi rostro luzca aún más feo. Tengo los ojos hinchados y mis mejillas están rojas, pero eso no me importa en lo más mínimo, necesito ver a Mark.

Salgo del baño después de haberme lavado la cara, en un intento de refrescar mi llorón rostro. Me paro frente a la puerta del cuarto de Mark y suspiro antes de tocar, pero mi ceño se frunce cuando no escucho respuesta.

Me duele el pecho, necesito verlo, saber que está bien. Saber que lo nuestro está bien, necesito hablar con él. Con paso lento bajo al primer piso, pero me detengo a mitad de la escalera cuando escucho las voces de Robert y mamá.



Lina Shuls

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En el texto hay: juventud, amorodio, amistad

Editado: 28.12.2019

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