Vivir en las nubes

Tamaño de fuente: - +

Oh I must be seeing blind

Ya habían pasado unas semanas desde el accidente de Erick, y el estaba ya casi recuperado, y yo tenia de vuelta al Erick que quería tanto. 
Ahora Erick era parte del grupo, necesitaba olvidar lo que había pasado, Mad, Erick, Matt y yo salíamos seguido y pienso que para ambos chicos fue mas cómodo tenerse uno a otro en un grupo con otras dos chicas, por que no tardaron en hacerse muy buenos amigos, la pasaba genial con los tres, y nos divertíamos mucho.

Tuvimos una salida fuera de lo usual. Aprovechamos que no hubo clases para salir unos días de la ciudad, los cuatro. No fuimos muy lejos, aun par de horas de la ciudad estaba nuestro destino. No era una ciudad grande, pero aun así era bastante cómoda. 

Mad y yo dormimos en la misma habitación en el hotel y los chicos compartieron otra. El primer día fuimos a un río. Los chicos tenían ganas de ir a nadar así que fuimos, era un lugar muy lindo, hacía calor, el tiempo perfecto para nadar, estaba terminando de alistarme para entrar a nadar cuando noté que Matt venía. 

-Hey Anne ¿Ya vienes? te estamos esperando. Mad y Erick ya están adentro. 

-Si yo.. ya estoy. 

Giré hacia el, y caminé en su dirección, estaba solo con su traje de baño y su abdomen muy bien trabajado, sus hombros y la parte de su cuello marcada, su sonrisa, y mirada, realmente me gustaba y mucho. Sonrió y me sorprendió diciendo con su grave y a la vez dulce voz un -te ves muy bien -  apenas pude musitar algo como un "tú también" después se puso  serio, acercó su mano hacia mi rostro apartando un mechón rebelde de el, dejando su mano en mi mejilla más tiempo de lo necesario, su mano era cálida al contacto con mi piel, y parecía cargada de electricidad. Me sonrojé y el volvió a sonreír.

-Anne... -dijo acercándose un poco más.

-¿Si...? -Mi voz apenas era audible. No había olvidado el momento en el que estuvimos por besarnos, yo realmente quería hacerlo, la quimica entre nosotros se notaba, o al menos yo eso pensaba. Matt se acercó aun más quedando muy cerca de rozar nuestros labios justo como en su casa antes del accidente de Erick. Tenía la esperanza de que el beso llegara más cuando estuvo a punto de sentir sus labios estrellarse con los míos escuchamos a Mad gritarnos. Sin poder creerlo nos separamos y corrimos hacia donde estaban ellos.

-Mad ¿que ocurre? -me había preocupado.

-Al fin llegaron, pensé que tardarían otra eternidad, vengan ¡ya!

Miré a Matt y parecía incluso frustrado. Igual que yo. Cuando él me miró oculto eso para cambiar su gesto por una bella sonrisa. Me ofreció su mano y yo la tomé. 

-Salta conmigo a las tres. -asentí. - Una... dos... ¡Tres!

Ambos saltamos hacia el agua, el contacto del agua fría me hizo temblar, y creo que él también, por que salimos inmediatamente del fondo a la superficie. 

-¡Esta helada! -dije yo. 

Mad rió. -En un momento se te quitará el frío gracias al calor que hace -comentó

Y como ella dijo así fue, nadamos un buen rato, salpicamos y jugamos hasta cansarnos, y de lo que no me canse fue de mirar a Matt, de vez en cuando nuestras miradas chocaban, transmitiendo tantas emociones que ninguno se atrevía a contar con palabras. Erick tampoco estaba nada mal. Era casi tan alto como Matt, y estaba en muy buena forma, Erick era guapo, bastante en realidad.

Cuando nos dio hambre ya eran cerca de las 6 de la tarde, el sol se estaba ya poniendo, salimos del agua para cambiarnos y buscar algo para comer. Ya casi a las 7 estábamos llegando a la ciudad, tenía ganas de que nos fuéramos ya al hotel, más su plan fue otro. 

-Vamos a tomar algo. -Propuso Erick. 

-¡Si! -Mad apoyó -Vamos de fiesta. 

-Por mi bien. -siguió Matt.

Todos me miraron, y a pesar de que me negué no funcionó. Esos tres pudieron convencerme.

Y después de unos minutos ya estábamos entrando en un restaurant-bar. Comimos, bebimos y platicamos un rato. Eran ya cerca de la media noche y para entonces había comenzado un pequeño torneo de Karaoke en el lugar y todos nosotros estábamos un poco pasados de bebida, comentábamos sobre las canciones que sonaban y de las voces que las cantaban, reímos hasta que Mad se levantó. 

-Yo voy a hacerlo. -todos reímos, apenas sabía lo que hacía. -Ahora vuelvo. 

Vimos como se acercaba al escenario improvisado del local y hablaba con el conductor del torneo. Una canción más tarde ella estaba cantando con un chico una canción a dueto. Desde la mesa nosotros aplaudíamos, y cuando terminó la canción, ella volvió a la mesa con una gran sonrisa. 

-Vamos chicos, ¡animense! ¡es muy divertiiiido!

Todos reímos como idiotas, pero que bien la estábamos pasando. 

-Anne -dijo Matt. -Canta conmigo. 

-No, ¡ni siquiera se cantar!

-Vamos, vamos, -me tomó la mano y me jaló, mientras Erick y Mad se reían, llegamos donde el escenario y después de que Matt hablara con el encargado nos dieron un micrófono y una melodía conocida empezó a sonar. Y de un momento a otro ya estábamos cantando.



Im the number four

#12731 en Novela romántica

En el texto hay: romance, romancejuvenil, amor

Editado: 30.08.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar