Vivo [oscuridad]

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Mañana.

Nagisa se acomodó las medias y subió su falda lentamente dejando su blusa muy bien acomodada dentro de esta, se puso el chaleco del uniforme y se terminó de peinar en dos minutos después, su cabello negro, hasta sus hombros sedoso y suave, bien alisado, sus ojos marrones y una suave sonrisa, era sólo parte de su hermosura, su delgado y bien dotado cuerpo no era indiferente al grupo de chicos, pero ella le era fiel completamente al su novio, que a pesar de llevar casi un año juntos, aún no se habían besado, ya que Nagisa, tenía esa maravillosa visión de que su primer beso debía ser muy especial, caminó al comedor del departamento en el que vivían, su madre servía ya el desayuno y Hitomi, su padrastro, estaba sentado en la mesa leyendo el periódico como de costumbre. 
Nagisa: Ya me voy madre. 
Mujer: ¿Qué? ¿Es muy temprano aún? 
Nagisa: El festival especial de año nuevo, y las estaciones estarán llenas, quiero poder llegar a la hora. 
Mujer: ¡Oh! Entonces… Toma unas tostadas de la mesa y cuídate. 
Hitomi levantó la mirada entre sus lentes y el periódico y Nagisa lo miró directamente, esa era la manera en que ella le decía adiós, porque, si bien no era una mala chica, nunca había podido superar que su madre reemplazara a su padre a sólo unos meses después de la muerte de este. Nagisa tomó un par de tostadas con mermelada y salió caminando tranquilamente, diez minutos la separaban de la estación y luego otra media hora en metro para llegar a su escuela, caminaba con un coqueto bamboleo de sus quince años, obviamente sin ninguna intención de provocar, simplemente por su personalidad alegre. 
Nagisa: Uhm… Creo que el festival podría ser un buen momento. 
Nagisa miraba el suelo. 
Nagisa: Espero que se celebre este año… Los demonios han estado atacando bastante seguido. 
Nagisa caminó algo preocupada, pero luego de unos segundos volvió a sonreír, siempre positiva, así le gustaba ser. Una vez en el metro su tranquilidad se acabó, estaba lleno hasta más no poder, se tuvo que colocar a la orilla, sobre la línea de seguridad, estaba realmente incómoda, prácticamente atrapada entre la gente, y al no ser muy alta se sentía encerrada, el ruido del tren acercándose la sacó de su molestia, trató de retroceder, pero el tumulto no se lo permitió, un mal movimiento y esta terminó resbalando hacia las líneas, Nagisa sólo pudo ver la luz acercándose a ella y escuchar el tren avanzar hacia ella. 
Nagisa: ¡Ah! 
¿Moriré así? ¿Este…? ¿Este es mi día?, Nagisa alcanzó a pensar, al ver su vida pasar frente a ella, pero un fuerte jalón la sacó de sus pensamientos, algo la tiró de vuelta hacia la seguridad, girándola violentamente, Nagisa sólo pudo reaccionar a sujetarse firmemente hacia lo que la trajo de vuelta, sus piernas temblaban y sus brazos sólo podían apretar más y más. 
Voz: ¿E-Estás b-bien? 
Nagisa reconoció la voz de un chico, lentamente lo soltó y se apartó de la figura que la había salvado, pudo ver que era una figura masculina, algo más alta que ella, no pudo verle la cara por el brillo y ya que llevaba una chaqueta con gorro. 
Figura: ¿E-Estás bien? 
La voz parecía nerviosa, pero a la vez era suave y tranquilizadora. 
Figura: Cuando te vi, pensé que caerías, alcancé a tomarte. 
Nagisa: ¿Eh? 
Nagisa empezó a notar que la gente alrededor de estaba reunida murmurando, aun intentaba analizar la situación. 
Figura: ¿Pasa algo? ¿Eres mu-muda? 
Nagisa vio al chico meterse las manos en los bolsillos de la chaqueta. 
Nagisa: N-No… L-Lo siento, sí, estoy bien. 
Figura: M-Me alegro. 
Nagisa se giró sólo para ver como el tren se marchaba. 
Nagisa: Debía tomar ese tren. 
Figura: ¿Vas a la escuela? 
Nagisa: Sí. 
Figura: ¿Q-Quieres que te lleve? 
Nagisa: ¿Eh? 
Figura: Lo siento, ¿Es una pregunta rara? Es que voy de camino a un lugar importante, y ese también era mi tren, así que tomaré un taxi, y la escuela queda de paso. 
Nagisa: Sí, es algo rara, sobre todo de un desconocido. 
Figura: L-Lo siento. 
Nagisa: Pero, considerando que me salvó la vida hace unos segundos, aceptaré viajar con usted. 
Figura: Oh, está bien, salgamos de este encierro. 
Nagisa: Sí. 
Nagisa sonrió, la figura titubeó durante un segundo y luego comenzó a caminar en silencio hacia fuera, Nagisa lo siguió, a pesar de que sabía que estar con desconocidos era malo, necesitaba llegar a la escuela, salieron del metro hacia la parada de taxis, a pesar de todo, Nagisa no pudo verle la cara a la figura, estaba algo intrigada, el chico detuvo un taxi y le abrió la puerta a Nagisa para que subiera. 
Nagisa: Gracias. 
Nagisa y la figura subieron, el taxi comenzó a andar. 
Figura: A la secundaria… Siempre olvido su nombre... La que está cerca de ese restaurante caro. 
Chofer: Creo saber cuál es. 
Nagisa al fin pudo ver el rostro de su salvador, el chico se quitó el gorro, un cabello negro como la noche, piel blanquecina y unos muy bien definidos ojos verdes que parecían brillar, Nagisa se quedó mirándolo, este giró la cabeza un poco para ver a Nagisa mirándolo, rápidamente volvió a mirar hacia el frente con un muy evidente rubor en sus mejillas. 
Nagisa: ¿Cuál es tú nombre? 
Chico: Oh… L-Lo siento… Soy Sosei. 
Nagisa: Un gusto, soy Nagisa Sanae. 
Sosei: ¿C-Cómo te va en l-la escuela? 
Nagisa: ¿Qué te sucede? ¿Eres tartamudo? 
Sosei: N… No, para nada, sólo… No estoy acostumbrado a la interacción social. 
Nagisa: Entiendo… Me va bien, no soy la mejor, pero estoy arriba. 
Sosei: Vaya. 
Nagisa: ¿No sabes de qué conversar cierto? 
Sosei: ¿Qué? N-No… Bueno sí. 
Nagisa: ¿Cuál es tu edad? 
Sosei: Dieciocho. 
Nagisa: ¿Estudias o algo? 
Sosei: Trabajo. 
Nagisa: ¿Tan joven? ¿Qué clase de trabajo? 
Sosei: Es algo difícil de explicar, pero no es mucho. 
Nagisa: Uh, entiendo. 
Sosei: ¿Vives con tus padres? 
Nagisa: Madre y mi padrastro. 
Sosei: ¿Qué sucedió con tu padre? 
Nagisa: Murió cuando tenía siete años. 
Sosei: Lo siento. 
Nagisa: Lo extraño muchísimo… Pero él era muy positivo, así que trato de ser tan positiva como él. 
Sosei: Eso es bueno. 
Nagisa: No eres muy bueno hablando, ¿Problemas con las chicas o algo? 
Sosei: N-No… Sólo no salgo mucho. 
Nagisa: Tengo la sensación de que te conozco, tu cara me es familiar. 
Sosei: No lo creo… Quizás fue por ahí de vista. 
Nagisa: Puede ser… Ahora… Quería agradecerte formalmente por salvarme la vida ahí, al fin me he calmado, no puedo explicar todo lo que pasaba por mi cabeza antes, pero muchas gracias por salvarme allí, estoy realmente agradecida. 
Sosei: Hice lo que debía. 
Nagisa: No pareces un mal chico, espero que te vaya bien en tu trabajo. 
Sosei: Muchas gracias. 
Nagisa: Bien, estamos cerca. 
Sosei: Sí. 
Nagisa revisó su celular. 
Nagisa: Y con tiempo de sobra, ¿Cuánto sería? 
Taxista: Pues… 
Sosei: Nada, no es nada… Yo pagaré. 
Nagisa: ¿Eh? No, de ninguna manera, tengo dinero. 
Sosei: No lo permitiré, yo te dije que te traería. 
Nagisa: P-Pues… 
Nagisa lo miró a los ojos, y notó que no lo haría cambiar de opinión. 
Nagisa: Está bien. 
Sosei: Gracias. 
Nagisa: Soy yo la que debería agradecer. 
Sosei: Lamento esta pregunta… Pero… ¿Por qué tomar el metro antes que un taxi? 
Nagisa: Oh, pues… Mi familia no es para nada adinerada, y pues, un taxi es demasiado caro, no puedo permitírmelo. 
Sosei: Uhm. 
El taxi se detuvo, Nagisa se iba a bajar, pero escuchó a Sosei. 
Sosei: Nagisa… 
Esta se giró. 
Sosei: Cuando quieras… Llama a este número… 
Sosei estaba nerviosamente pasándole una tarjeta como la de presentaciones. 
Sosei: T-T-Te ayudarán, tranquila, sólo llama y di tu nombre. 
Nagisa: Gra-Gracias. 
Sosei: B-Bueno, adiós… Nagisa. 
Nagisa: Hasta la vista, Sosei. 
Nagisa tomó su bolso y salió del taxi sonriendo, el taxi partió y Nagisa caminó hacia la entrada de la escuela, el gran portón estaba abierto de par en par, el guardia como siempre en medio y algunos iban entrando. 
Voz: ¡NAGISA! 
Desde lejos Nagisa sintió que la llamaban, miró tras ella y vio a su mejor amiga corriendo hacia ella. 
Nagisa: ¡Yu! 
Yu llegó corriendo junto a Nagisa, antes de hablar respiró agitada. 
Yu: Na… Nagi… Nagisa.  
Nagisa: Tranquila… Respira. 
Yu: Que sorpresa… Llegaste antes que yo. 
Nagisa: Sí… Es que… Me trajeron. 
Yu: ¿Eh? ¿Quién? 
Nagisa: Un chico. 
Yu: ¿Enserio? ¿Era lindo? 
Nagisa: ¡Yu! 
Yu: Vale, vale. 
Nagisa: Vine en taxi con él. 
Yu: Pero, ¿Quién era? ¿Cómo se conocieron? 
Nagisa: Pues… 
Nagisa le contó lo sucedido en la mañana y cómo Sosei le había salvado la vida. 
Yu: Ya veo… Entonces… ¿Sosei eh? 
Nagisa: No sé por qué… Pero su cara me era familiar. 
Yu: ¿Qué hora es? 
Nagisa: Déjame revisar. 
Nagisa revisó su bolso, al meter la mano donde solía meter el celular la cara de Nagisa cambió. 
Yu: ¿Qué sucede? 
Nagisa: Mi celular… Lo saqué para ver la hora en el taxi… Y no lo guardé bien. 
Yu: Parece que te van a retar. 
Nagisa: ¡¿Cómo pude ser tan distraída?! 
Yu: Calmada. 
Nagisa: P-P-Pero, ¿Cómo pudo pasar eso? 
Yu: A lo mejor estabas distraída con alguien. 
Nagisa: ¿Qué? ¿Yo? ¿Estás diciendo que…? No, de ninguna manera. 
Yu: Que pena. 
Voz: Ejem. 
Nagisa se giró, tras ella estaba Sosei con evidente vergüenza. 
Sosei: ¿Na-Nagisa? 
Nagisa: Sosei, es una sorpresa. 
Yu: ¿Sosei? 
Sosei: Olvidaste esto en el taxi y pensé que era correcto venir a dejártelo. 
Sosei sacó de su bolsillo el celular de Nagisa y se lo entregó a esta. 
Nagisa: Muchas gracias, me había preocupado. 
Sosei: No es nada…  
Yu: ¡Sosei! Por eso… ¡Eres Hamada el multimillonario! 
Sosei se sonrojó. 
Sosei: Debería irme. 
Nagisa: Por eso tu cara me sonaba. 
Sosei: No me gusta presentarme así, pero bueno, soy Sosei Hamada. 
Nagisa: Vaya, de haberlo sabido… No, lo habría tratado así. 
Sosei: Ese es el principal problema por el que no digo quién soy… Bueno… N-No importa. 
Nagisa: Lo siento. 
Yu: Soy Yu, por si importa. 
Sosei sonrió. 
Sosei: Fue un real gusto haber hablado contigo, fue algo diferente. 
Nagisa: Eso creo. 
Sosei: Bueno, adiós. 
Nagisa: Adiós. 
Sosei: Realmente… Quería preguntarte algo. 
Nagisa: ¿Eh? 
Sosei: ¿T-T-Te gustaría salir? 
Nagisa: ¿Eh? Pues… 
Yu: ¿Me permites conversar con mi amiga? 
Nagisa: ¿Eh? 
Yu apartó a Nagisa y le habló en privado. 
Nagisa: ¿Qué sucede? 
Yu: ¿Qué esperas? Estás ante el soltero más codiciado del país y probablemente del mundo, y él te está invitando a salir. 
Nagisa: ¿Qué quieres que diga? Tengo novio, no pienso en otro. 
Yu: Tienes muy idealizado a esa basura. 
Nagisa: Oye… 
Yu: Da igual, te estás perdiendo de una oportunidad única. 
Nagisa: Eres una oportunista. 
Yu: De oportunidades es la vida. 
Nagisa: No te pongas sabia ahora. 
Yu: Pero… 
Sosei: N-Nagisa… No pasa nada si no quieres, no sé si fue realmente correcta la pregunta que hice, como dije, no salgo mucho de casa… Ni mucha gente me habla, así que, si te sientes incómoda, lo aceptaré. 
Nagisa: No es eso, es que, mencionaste que no te gustaba presentarte como millonario, supongo que es porque tienes miedo a que quieran aprovecharse de ti. 
Sosei: Sí, bueno… Desde que mis padres murieron… Pues… No me llevo bien con la gente, la mayoría son… Molestos. 
Nagisa: ¿Perdiste a tus padres? ¿A ambos? 
Sosei: Sí, era joven y eso… Pero… Bueno, fue un agrado conversar contigo, Nagisa Sanae. 
Nagisa: ¿Dónde quieres ir y cuándo? 
Sosei: ¿Eh? ¿Aceptas? 
Nagisa: Creo que sé por qué eres tan solitario, perdí solo a mi padre y no quería ver al mundo entero, tú sin nadie, supongo que debes sentirte muy mal, si quieres hablar. 
Nagisa tomó un papel y escribió algo rápidamente. 
Nagisa: Ahí está mi número, si estoy disponible, hablaremos. 
Sosei: Gracias. 
Nagisa: No, gracias a ti, por toda la ayuda. 
Sosei: Ten, este es mi número, por si algún día quieres algo. 
Nagisa: Jeje, está bien, gracias. 
Sosei se metió las manos en los bolsillos. 
Sosei: Bien, supongo que tienes que ir a clases. 
Nagisa sonrió. 
Nagisa: Así es. 
Sosei: Bien… Ad… Hasta la vista. 
Nagisa: Hasta la vista. 
Sosei se marchó volviéndose a cubrir. 
Yu: ¿Viste lo que pasó? 
Nagisa: ¿Qué? 
Yu: Le gustas. 
Nagisa: Tú y tus paranoias, ese chico es de otro estatus social. 
Yu: Lo notaste, lo notaste. 
Nagisa: Calla, es mejor entrar. 
Yu: Vale, vale… Espera, ¿No huele a podrido? 
Nagisa: ¿Qué? 
Voz: ¿Cómo está la novia más linda del mundo? 
Nagisa: Miio. 
Yu: Eso era… Bueno, te espero en la sala. 
Miio era el novio de Nagisa, un chico rubio, ojos azules y con familia adinerada, se habían conocido en un verano, y el coqueteo de este terminó por convencerla, él era el responsable de que Nagisa estuviera en esa escuela para gente acomodada. 
Miio: Nunca entenderé lo que tiene Yuuma contra mí. 
Nagisa: Déjala, es algo… Infantil. 
Miio: ¿Cómo estás? 
Nagisa: Bien, emocionada sobre esta tarde. 
Miio: Oh… Eso… Sobre eso… Tendré que cancelar. 
Nagisa: ¿Qué? Pero… Lo llevamos hablando desde la semana pasada, incluso mi madre sabía. 
Miio: Lo sé, lo sé, pero surgió algo importante, y no podré ir. 
Nagisa: ¿Tus padres nuevamente? 
Miio: Sí, no te pongas triste. 
Nagisa: No, no es nada… Será… Para otra ocasión. 
Miio: Sí, ¿Ves? Es por eso que me gustas. 
Nagisa: No es nada. 
Miio: Bien, te veo antes de partir. 
Nagisa: Bien. 
Miio se retiró y Yu volvió con Nagisa. 
Yu: Bueno. 
Nagisa: Él… 
Yu: No lo digas… Ya lo sé. 
Nagisa: Lo haces sonar como que lo hiciera siempre. 
Yu: Uhm. 
Yu sacó una libreta. 
Yu: Hace un mes, domingo, dijo que sus padres saldrían de viaje hacia América, ehm, un mes y medio, canceló la cita de aniversario, antes a eso canceló… 
Nagisa: ¡Entiendo! Sé que canceló mucho, pero no es que no me quiera y eso. 
Yu: Bueno, no te sacaré de tu fantasía, ¿Entremos? 
Nagisa: Eres tan mala cuando quieres. 
Yu: ¿Yo? Te digo la verdad. 
Nagisa: Bien, entremos. 
Yu: Si no vas a hacer nada en la tarde, ¿Por qué no hablas con Sosei? Digo, mientras tienes el permiso. 
Nagisa: Estás loca. 
Yu: Un poco, sí. 
Nagisa: Uhm, no sé. 
Yu: Lo tomaré como un sí. 
Nagisa: Es un “Lo pensaré” 
Yu: Lo que digas. 
Nagisa: Entremos. 
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Era la hora de almuerzo, Nagisa estaba sentada tranquilamente con la cabeza apoyada sobre sus dos brazos mirando hacia la ventana. 
“¿De verdad estoy pensando en llamarlo? Digo, nos conocimos en la mañana… Y es un multimillonario… No es como que esté disponible siempre… No puedo simplemente llamarlo…. Yo… ¿Qué tal si le mensajeo? Quizás sea mejor idea, sí, sí… Haré eso.” 
Nagisa tomó su celular y le escribió a Sosei. 
“¿Hola? ¿Sosei? Soy yo Nagisa, quería saber, ¿Cuándo tienes algo de tiempo para salir a conversar?” 
Nagisa: Y enviar… Ahora, esperar a que tenga tiempo para responderme. 
Nagisa envió el mensaje y en menos de cinco segundos su celular vibró. 
Nagisa: ¿Me está…? ¿Llamando? 
Nagisa contestó. 
Sosei: ¿H-Hola? N-N-Nagisa… ¿No te estoy molestando?  Creo que debí mensajearte, lo siento. 
Nagisa: No, tranquilo, había pensado en llamar, pero supongo que debes ser algo ocupado. 
Sosei: Eh… No importa, ¿Cuándo quieres salir? 
Nagisa: Cuando estés disponible, digo… Eres importante, así que… 
Sosei: No, no, di la hora y el lugar y yo estaré. 
Nagisa: ¿Enserio? Bueno, si es así… ¿Qué te parece hoy a las ocho en el centro comercial?? 
Sosei: Eh, sí… Sí, sí, ningún problema, estaré ahí puntual. 
Nagisa: Bien. 
Sosei: Si te soy sincero… No creí que te comunicarías conmigo… 
Nagisa: ¿Por qué? 
Sosei: Espera… ¿Eso lo dije? Creí que habías cortado, estoy muy avergonzado. 
Nagisa: Jeje, tranquilo. 
Sosei: Sigo sin saber expresarme como corresponde, por favor perdóname. 
Nagisa: ¿Bien entonces? ¿A las ocho? 
Sosei: A las ocho, centro comercial, puntual. 
Nagisa: Gracias. 
Sosei: No, a ti. 
Nagisa cortó y sonrió. 
“Creo que podríamos llevarnos bien” 
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Nagisa estaba parada junto al portón de salida, las clases habían terminado y era hora de marcharse, pero como siempre esperaba a Miio. 
Nagisa: Una piedra… Dos piedras… Tres piedras… 
Voz: ¿Qué haces? 
Nagisa miró a Miio. 
Nagisa: Entretengo mi mente. 
Miio: Oye, siento lo de hoy. 
Nagisa: No es problema, igualmente, debo hacer tiempo, saldré con… Una amiga. 
Miio: Si quieres, puedes acompañarme a alguno de mis trámites, digo, para hacer tiempo. 
Nagisa: Ehm… Puede ser. 
Miio: Vamos, no será divertido, pero cualquier cosa puede pasar. 
Nagisa: Espero que algo bueno. 
Los dos empezaron a caminar, Nagisa sonriendo y Miio en su mundo, llegaron rápidamente a un banco, se notaba que era para gente muy adinerada con sólo entrar, pilares bastante bien adornados, una bóveda de un material dorado, muchas personas en trajes caros, y sólo sonrisas de los que ahí trabajaban. 
Nagisa: Me siento incómoda. 
Miio: Tranquila, será rápido. 
Nagisa: Bueno. 
Miio: Vamos. 
Los dos entraron, inmediatamente los atendieron. 
Trabajador: Bienvenidos, ¿Necesitan ayuda? 
Miio: Vengo por una cuenta. 
Trabajador: ¿De verdad? Sígame por favor. 
Fueron llevados a un escritorio muy bien ordenado, el trabajador se sentó y los invitó a sentarse frente a él. 
Trabajador: Y bien, ¿Tiene la cuenta? 
Miio: Aquí está. 
Miio entregó una libreta dorada. 
Trabajador: Ya veo, déjeme ver… 
Un silencio espectral invadió completamente el lugar, un segundo entero en el que el mundo parecía detenerse, luego muchos vidrios quebrándose, todos inmediatamente se lanzaron al piso completamente asustados. 
Nagisa: ¿Q-Q-Qué pasa? 
Miio: No lo sé, ¿Terroristas? 
Trabajador: Escóndanse bajo el escritorio. 
Ambos rápidamente se metieron en el lugar indicado. 
Nagisa vio mucha destrucción hacia ala entrada, los guardias levantándose y sacando sus pistolas. 
Guardia: ¡AL..! 
Alcanzó a decir antes de que una especie de brazo gigante hecho de carne lo golpeara, Nagisa se cubrió la boca horrorizada, sabía lo que era, y estaba deseando que hubieran sido terroristas, ahí frente a todos estaba parado una figura semihumana, con jeans y una chaqueta sin mangas, y una pálida máscara, pegada a la cara, una máscara con unos ojos en curva, y una enorme sonrisa negra, siniestra como nada, y en lo alto de la espalda, dos enormes brazos de musculo, que terminaban en unas manos más grandes. 
Miio: De… Dem… 
Nagisa: Smiley. 
La figura se movió, las balas parecían simplemente rebotarle, uno a uno bajó a los guardias al suelo, lentamente se acercó a la bóveda. 
Nagisa: No hay forma de que… 
De un jalón Smiley arrancó la puerta de la bóveda y la lanzó a un costado, entró en la bóveda calmadamente, a este punto, el silencio era de expectación, nadie sabía que pasaría ahora. 
Nagisa: ¿Deb…? 
Un grupo de luces sacaron a Nagisa de lo que iba a decir, azul y rojo, sabía que era. 
“La policía, ¡Estamos salvados!” 
Nagisa pensó esto y el demonio salió caminando sin nada en las manos, miró a todos lados y clavó la mirada en el escritorio, avanzó imponente y sin titubear, Nagisa empezó a temblar, la mano gigante quitó rápidamente el escritorio y con la otra mano agarró a Miio, Nagisa quedó oculta entre algo de desorden, Smiley acercó a Miio a su cara y lo miró por uno segundos, Miio gritaba y pataleaba, Nagisa. 
Miio: ¡No, no, no! ¡Por favor! 
Nagisa: ¡No! 
Nagisa se levantó, sólo para darse cuenta de su error. 
Miio: Llévatela a ella y no a mí, por favor, déjame ir. 
Nagisa no podía creer lo que Miio estaba diciendo, Smiley acercó a Miio a su cara aún más, Miio trataba de zafarse, Nagisa iba a aprovechar para correr, pero la otra mano la sujetó firme, Smiley lanzó a Miio arrastrándose por el suelo unos metros, Nagisa empezó a patalear, ya no sabía qué hacer. 
Nagisa: ¡N-N-No! 
Smiley la acercó a Nagisa a la cara, esta podía oír la respiración de fuera lo que estuviera bajo esa máscara, la sostuvo por unos segundos y luego caminó hacia fuera, un montón de policías, apuntaban directamente a Smiley, una chica, de unos veintitrés años avanzó con un megáfono en las manos. 
Chica: ¡Smiley! Estás rodeado, perdiste, ¡Ríndete! 
Smiley habló, su voz era completamente oscura, como la de un demonio, con un pequeño eco metálico. 
Smiley: ¿Perdí? No siento como que hubiera perdido, ¿Qué dices tú niña? 
Smiley levantó a Nagisa, esta pataleó haciendo fuerza para liberarse, pero era inútil. 
Nagisa: ¡A-Ayuda! 
Chica: Suéltala. 
Smiley: Quizás lo haga, me iré, y más les vale no intentar seguirme, lo sabré si lo hacen Marine… Tendrán que recoger lo que sobre de la chica en varios puntos de la ciudad. 
Marine se cruzó de brazos mirando hacia Smiley, Nagisa recién comprendió el peligro que pasaba. 
“¿V-V-V-V-Voy a morir? ¿Voy a morir aquí? ¿A manos de un monstruo? ¿Me salvaron esta mañana para esto?” 
Nagisa comenzó a llorar, no quería morir. 
Marine: ¡Está bien! ¡Llévatela! Pero prométeme que la dejarás ir. 
Smiley sólo rió y saltó muy alto, con la mano libre se sujetó de un edificio cercano, luego repitió el salto llegando a la azotea de este y empezó a correr alejándose lo que más podía del banco, Nagisa sólo podía llorar rezando por no ser asesinada, sentía cada movimiento, cada golpe que daba este al saltar de edificio en edificio, de pronto la brisa se detuvo y Nagisa se sintió libre, lentamente cayó de rodillas sobre el suelo. 
Smiley: ¿E-Estás bien? ¿No te lastimé verdad? 
El miedo de Nagisa se fue de un segundo a otro y pasó a ser una total confusión. 
Smiley: Lamento tanto lo de ahí, nunca tomo rehenes, lo lamento, ¿Estás bien? 
Nagisa no sabía que decir, no entendía nada, vio como rápidamente los brazos gigantes desaparecían. 
Smiley: Oh, estás… Sangrando en la mejilla, déjame… 
Smiley trató de avanzar, pero Nagisa retrocedió. 
Smiley: Oh, lo entiendo, dejaré esto aquí y… 
Smiley sacó algo de su bolsillo y lo dejó en el piso y se apartó muy tímidamente, Nagisa miró lo que estaba en el piso. 
Smiley: Tranquila, son banditas adhesivas. 
Nagisa se acercó y tomó las banditas, suavemente abrió una y se tocó la mejilla para cubrirse la herida, pero sin quitarle un ojo a quien sea que fuera lo que estaba frente a ella. 
Nagisa: ¿Estoy soñando? 
Smiley: No lo creo. 
Nagisa: Eres malo, tú… Eres un asesino, un monstruo. 
Smiley: Ojalá sea tan fácil como eso para explicar. 
Nagisa: ¿Eh? 
Smiley se sentó en el suelo. 
Smiley: ¿Te puedo preguntar algo niña? 
Nagisa: ¿No me va a matar? 
Smiley: No, no hago eso. 
Nagisa: ¿Entonces? La forma que atacaste ahí, lo que dijiste allí. 
Smiley: Sólo necesitaba asustar a Marine para dejarme ir, no quería tener que pelearme con ellos. 
Nagisa: ¡Monstruo! Demonio. 
Smiley: Me duele, pero creo que lo tengo merecido. 
Nagisa: ¡Déjame ir! 
Smiley: Eres libre de irte cuando quieras, sólo hay una pregunta que quiero hacerte. 
Nagisa: Habla. 
Smiley: ¿Por qué estabas ahí? 
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Señor Melancolía

Editado: 09.10.2019

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