Volaré

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La Boutique

12

 

 

Fue la primera vez que tuvo que usar las llaves para abrir la puerta de la boutique. Claire llegaría algo más tarde, después de cumplir con algunos compromisos. Le había dalo la confianza a Valérie para que se encargara de atender el negocio durante las primeras horas del día. Completaba su segunda semana de trabajo, ya había recibido su primera paga y al final del día estaría recibiendo la segunda. Se sentía más que contenta: su madre parecía haber olvidado la forma hostil y dictatorial como la había tratado antes de que se graduara de la secundaria, había recibido su diploma de grado unos días antes en una ceremonia en la que solo había pensado en que era la última ocasión en que volvería a ver a la mayoría de sus compañeros, algo que solo añadía sentimientos positivos a la experiencia de sentir que finalmente había terminado la primera etapa de su vida. Pierre la había invitado a cenar, a manera de celebración, en la compañía de algunos de sus compañeros y amigos, pero ella lo había rechazado, sabiendo que acceder a volver a salir con el apuesto compañero significaría aceptar que estaba interesada en tener algo con él. Del borracho de la casa azul no había vuelto a saber nada. En varias ocasiones se había sentido tentada a pasar por la tienda de modelos, pero al final del día siempre se había sentido cansada, y había preferido volver a casa lo más pronto posible. Realmente era una pena que Iván no se hubiese vuelto a manifestar.

 

Fue unos minutos antes de las once de la mañana, cuando dos muchachas que no pasaban de los veinte, acompañadas por el que parecía ser el novio de una de ellas, entraron en la boutique. No paraban de hablar acerca de los vestidos que necesitaban para atender el matrimonio de una de sus amigas, el cual se realizaría dentro de unos pocos días. La más alta de las dos, una rubia de cabello largo, y que parecía ser la pareja del muchacho, decidió probarse un vestido largo de color azul petróleo, mientras su compañera, de cabello corto y oscuro, hacía lo mismo con uno de color crema. Minutos después de mirarse al espejo, y decidir que aquellos trajes no eran de sus tallas, decidieron irse por unos de color verde. A pesar de que su novia estaba presente, el muchacho no apartaba su mirada de las piernas de Valérie, que había decidido vestir una mini falda negra, y que gracias a su entrenamiento deportivo, estas lucían bastante bien formadas y con un bronceado más que atractivo. Al novio de la rubia parecía no importarle lo que esta o su amiga se estuvieran probando, pues no demoró en entablar conversación con la encargada de atender la boutique.

–Tus piernas lucen como si acabaras de llegar de alguna playa en el Caribe…

Parecía que al muchacho le gustaba ser bastante directo.

–Gracias, pero ni siquiera conozco el mar, mucho menos el Caribe –dijo Valérie tratando de usar el tono más amable posible.

–No te lo puedo creer… ¿Entonces cómo haces para mantener ese bronceado?

–Pertenecí al equipo de atletismo de la secundaria, ya sabes, todas las tardes debíamos correr varios kilómetros con nuestros pequeños shorts, me imagino que este es el resultado –dijo ella mirando sus esbeltas piernas.

–¡Fuera de bonita, veo que eres toda una atleta! –dijo el muchacho usando un tono de voz que no llegara más allá de los oídos de Valérie.

–Gracias –dijo ella sonrojándose mientras volteaba a mirar hacia la parte de la boutique donde se encontraban los cambiadores.

–No te preocupes por ella, cree que es mi novia, pero esa creencia yo no la comparto –dijo el muchacho en medio de una sonrisa.

–Creo que me voy a probar este –dijo la rubia al salir de su cambiador, y tomando un vestido negro que colgaba de la barra más próxima.

–Discúlpala, siempre es así, le gusta probarse todo antes de decidirse por algo –dijo el muchacho al mismo tiempo que su novia cerraba la cortina del cambiador.

–No es la única –dijo Valérie volviendo a fijar la mirada en su admirador.

–Me parece que este rojo cuadraría más con el tono de mi piel –dijo la de cabello oscuro saliendo del cambiador vistiendo únicamente su ropa interior, para después agarrar un nuevo vestido de uno de los estantes.

–Estas niñas no sienten pena por nada, pero a veces me la hacen sentir a mí –dijo el muchacho.

–Parece ser que te tienen mucha confianza…

–Demasiada… Pero no nos hemos presentado –dijo el muchacho estrechando la mano de ella–, me llamo Luc.

–Valérie… –dijo ella mostrando una linda sonrisa mientras pensaba que su admirador no estaba mal del todo.



carlosdiazdc

Editado: 26.08.2018

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