Volaré

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Un Día Especial.

 

25

 

 

Confiaba en que esta vez nada podría fallar. No estaba igual de ansiosa a como lo estuvo aquella tarde en que Iván nunca llegó. Ahora tenía a dos otras personas en las que pensar, pero de la misma forma como esto le ayudaba a relajarse, también la hacía sentirse hundida en medio de una indecisión que no parecía tener luz al final del túnel. La blusa amarilla de manga sisa, el pantalón beige que le llegaba hasta la mitad de la pantorrilla, y las sandalias planas de color blanco componían el atuendo que había escogido para su cita. Era perfecto para un día que empezaba a mostrarse caluroso, pero que al mismo tiempo la hacía sentir fresca y bien arreglada. El recorrido en el metro no duró más de veinte minutos, y antes de las doce del mediodía se encontró saliendo a la superficie, por encima de la estación de Place–des–Arts. Caminó un par de calles hasta llegar a la puerta de una heladería, lugar designado para el encuentro con el borracho de la casa azul. ¿Por qué siempre tengo que ser tan puntual?, fue lo que pasó por su mente al darse cuenta de que Iván aún no hacía acto de presencia. Sería más inteligente si fuese él, y no yo, el que me tuviera que esperar, se dijo a si misma mientras se paraba bajo la sombra de un frondoso árbol situado a escasos metros de la entrada del local. Tres minutos más tarde, después de entretenerse mirando a los transeúntes que pasaban y a las mamás, con sus niños pequeños entrando a comprar helado o alguna clase de refresco, llegó a la conclusión de que si su amigo no se presentaba antes de cinco minutos, lo estaría excluyendo de su lista de posibles candidatos a darle su primer beso. Pero para la fortuna de todos, treinta segundos antes de cumplirse el plazo Iván apareció, mostrando la blancura de sus dientes, una camiseta de tono azul oscuro y un jean de color negro. Valérie nunca se hubiera esperado el fuerte abrazo que recibió. Iván se mostraba tan feliz como si se hubiera ganado el premio mayor de la lotería. No paraba de hablar, y se deshacía en explicaciones acerca de los motivos de su tardanza. La invitó a comer un helado, aprovechando que seguían parados justo al frente de la heladería. Ella escogió un cono con dos bolas de chocolate, su sabor preferido, mientras que él se decidió por la mezcla de limón y pistacho.

–Yo no sé qué haces para que cada día te vea más linda –Iván mezclaba la sonrisa con las palabras y con los mordiscos que le daba a sus bolas de helado, al mismo tiempo que caminaba al lado de su amiga.

–No sé qué tan linda pueda estar con este cabestrillo –comentó ella arrugando el extremo izquierdo de sus labios–, pero viniendo de ti… –y fue cuando arrancó a reírse y no se pudo contener antes de tres minutos.

–No sabía que me había puesto mi traje de payaso –fueron las palabras de Iván mientras botaba a una caneca la servilleta con que se había limpiado la boca.

–Perdona –dijo ella apenas logró controlar el ataque de risa–, lo que pasa es que yo no sé nada de esto…

–¿Nada de qué? –preguntó él, divertido.

–Nada de nada… –dijo ella antes de darle el último mordisco a su cono.

–Bueno…, yo tampoco, entonces estamos parejos.

–Tú sí… Tú tienes cara de haberte fogueado en estas cosas… –dijo ella limpiándose la boca con su servilleta.

–Princesita, ¿De qué estás hablando?

–Iván…, yo nunca jamás en mi vida he tenido un novio –su débil sonrisa terminó convertida en la acción de sus dientes mordiendo su labio inferior.

–Ya lo sé, anoche lo mencionaron durante la cena en tu apartamento.

–¿Entonces por qué no me dijiste que ya lo sabías?

–Porque es un tema que apenas acabas de mencionar… ¿Cómo rayos querías que lo dijera antes? –preguntó él sin olvidar que una de sus mejores cualidades era su sonrisa.

–Tienes razón… ¿Me perdonas? –preguntó ella, casi que suplicando, con el tono de una niña de nueve años.

–Valérie, no hay nada que perdonar.

–Es que tampoco nunca… –parecía que no quisiera seguir hablando y solo se le ocurrió pasarse la mano por el cuello como queriendo rascarse.

–¿Nunca qué? –dijo él en un tono que le restaba importancia a la pregunta.

–Nunca le he dado un beso a nadie –en ese momento Valérie sintió la manera como el color rojo invadía sus mejillas.



carlosdiazdc

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En el texto hay: romance accion y drama, romance, suspenso

Editado: 26.08.2018

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