Volaré

Tamaño de fuente: - +

Carta a papá

39

 

 

Montreal, enero 10 de 1985

 

<<Hola papá,

 

En mi vida anterior creo que debí haber sido un pájaro. Esto de volar se me da como a ti se te daba lo de mirar perder a tus Nordiques de Quebec… Bueno, es solo una broma. Al final de septiembre tuve mi primer vuelo en solitario. Casi no puedo dormir la noche anterior de la emoción que tenía. Afortunadamente el día amaneció espectacular y había muy poco viento. El señor Sneden, ese es mi instructor de vuelo, me dijo antes de subir al avión que yo era su mejor alumna, y que no debería preocuparme por nada. Ya había volado en su compañía por más de veinte horas, y siempre me dio la confianza que necesitaba. No te imaginas lo que es estar allá arriba sin la compañía de nadie. Sé que no he tenido muchas experiencias de las cuales me hubiera podido emocionar, pero estar volando en un pequeño aparato que tú sola puedes controlar es algo del otro mundo. El vuelo fue perfecto, todo me salió bien, y cuando aterricé, mis compañeros me estaban esperando para felicitarme y para echarme encima una cantina de agua helada. Menos mal el día estaba bastante caliente. Ahora me faltan como treinta horas de vuelo para graduarme, y me tienen enfocada en una clase que se llama vuelo por instrumentos en la que aprendes a volar por la noche o con cero visibilidad, lo que no es raro durante el invierno del que era tu país (es una broma). También tengo que hacer unos vuelos en que tengo que ir de Montreal a otras ciudades como Quebec, Ottawa o Toronto y aterrizar allá. Se supone que eso es para que aprendas a planear la ruta de un aeropuerto a otro. Hay una posibilidad de un trabajo en una aerolínea que vuela por los territorios del norte, pero eso solo se concretará, si es que se concreta, después de que me haya graduado. En ese caso me enviarían a hacer un curso para aprender las características del avión que tendría que volar. Espero que se dé, pero es solo una más de las ilusiones que tengo. La otra es la de verte. Ojalá pueda viajar a ese pueblo en el que estás. Déjame saber si aún puedes enviarme el dinero para el tiquete. Mamá está bien, casi todos los días me dice que está muy orgullosa de mí. La veo contenta, pero me gustaría que tuviera un trabajo en que le pagaran un poco más. Yo nunca volví a trabajar, pero afortunadamente lo que gané al comienzo del verano me ha alcanzado para mi pase de autobús y para mis almuerzos. De amigos no te puedo contar mayor cosa. Me la paso mucho con una amiga que conocí en una tienda de modelos de aviación, su nombre es Christine y es muy especial conmigo. Gail anda ocupada en sus cosas y casi no nos vemos. Yo creo que en dos o tres semanas estaré terminando mis cursos y quedaré libre para ponerme a conseguir trabajo en una aerolínea o para irte a visitar. No olvides escribirme.

 

Te quiero mucho,

 

Valérie

 

 



carlosdiazdc

Editado: 26.08.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar