Volver a Amar. #3

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Capítulo 1.

🍃Cayden🍃

 

Salgo de mi clase de natación cansado pero aún así contento. Dar clases es muy divertido, soy entrenador en el antiguo colegio al que iba recuerdo que mi padre cuando apenas tenía seis años me llevo a unas clases particulares y maldición al entrar al agua me sentí como un pez en una enorme pecera, fue algo intimidante al principio pero le tome el hilo muy rápido siendo muy bueno y ganando medallas para el equipo. Gracias a mis padres en mi antiguo colegio armaron un equipo el cual dirigí hasta el último año. 

Nadar es una forma de evadir el estrés de la Universidad, me permite despejarme por unas horas, cuando estoy en el agua sólo soy yo haciendo algo que me apasiona. Mis padres se sorprendieron bastante cuando les dije que quería estudiar psicología ¡Vamos! Que mi futuro apunta a ganar alguna medalla olímpica pero ser nadador tomaba mucho de mí y preferí dejarlo como hobbie algo que hacer por amor al deporte y no algo que termine odiando. 

Voy en mi segundo año de carrera, vivo en mi propio departamento cerca de la Universidad mis padres fueron demasiados generosos al pagar la renta por mí, sólo trabajo como entrenador no ganó mucho pero mis padres me envían dinero cada mes así que no hay tanto problema y yo no me quejo. 

Vivo a una hora de ellos, la única que vive cerca es mi hermana Danielle. Cuando se caso se mudó a la ciudad y entonces mis padres se sintieron aliviados sabiendo de que tendría a mi hermana cerca. 

A lo lejos veo a un rubio caminar en mi dirección,  camina sonriente y ruedo los ojos. Cameron levanta la mano y chicanos lo cinco como saludo. 

—Hola hermano, —Murmura mi amigo sonriente— ¿Sabes quién me invito a salir hoy? 

Hice una mueca lo intuía. 

— ¿Caroline? 

Este asiente enérgico, nunca deja de sonreír lo cual comenzaba a preocuparme. Mire sus ojos verdes, estos se encontraban chispeando parecía realmente emocionado y suspire. ¿Cómo le decía que su cita era una ofrecida sutilmente? Caroline había estado molestandome ayer para salir y está cita es sólo para que ella pueda acercarse a mi.  

Cameron siempre sería un asco al elegir mujeres. 

—No es por nada pero tú sabes cómo es ella, Cameron. 

Su sonrisa decayó. 

—Lo sé… pero tal vez cambie. 

—Tal vez —Dije palmeando su hombro. 

Cameron decidió cambiar de tema. 

— ¿Iras a la fiesta de hoy? —Pregunto volviendo a estar emocionado. 

Me encogí de hombros. 

—Todavía no lo sé  —Farfullo pasándome una mano por el cabello—, mamá ha estado tirándome indirectas para que cuide a Esther. —Niega con la cabeza—. ¿Habrá chicas?  

Él rió con ganas. 

—Por supuesto que habrá chicas Cayden. Además de que hay un chisme de que algunas brasileñas irán… 
Eso llamo mi atención. 
Morenas con buen cuerpo fue lo primero que pasó por mi cabeza, sonreí. 

—Entonces ten por seguro que iré. 

Cameron se fijó en la hora que marcaba su celular y maldijo. 

—Tengo que irme —Dijo mientras se despedía con el mismo saludo anterior—, nos vemos en la fiesta. 

Asenti con la cabeza y luego camine hacia el estacionamiento en busca de mi nuevo auto, me sorprendí al ver que no había muchos autos pero luego recordé que entre semana no suele haber mucho movimiento. Saque las llaves de mi bolsillo y abrí la puerta trasera para tirar mi mochila dentro, subi al coche y lo pise en marcha. Mm, debo cargar el tanque ni modo debo pasar por una gasolinera antes de ir al departamento porque no pienso quedarme sin combustible para esta noche. Al llegar cargue combustible mientras un bostezo salió de mi boca tal vez pueda dormir un poco antes de la fiesta, no debía olvidar que tenía un trabajo de investigación que realizar. 

Fui a pagar y compre una soda, me bebí la mitad en dos grandes sorbos y salí del local pero a mi aparato masculino le dieron ganas de mear por lo que bebí lo que quedaba en la lata y la tire a un basurero, fui a uno de los baños que se encuentran fuera y unos sonidos provenientes de este me detuvieron. Parecían sollozos proveniente del baño de chicas, es sólo un pequeño cubículo por lo que podía oírla a la perfección.  

— ¿Qué mierda? —Susurró para mi mismo. 

Me quedé cerca de la puerta y Fruncí el ceño al por como la persona de allí dentro tenía arcadas, en realidad creo que está vomitando mucho eso hizo que mi nariz se arrugara pero los sonidos de sus arcadas eran tremendos por lo que me asusté,  esa persona no se era encontraba para nada bien. Intente abrir la puerta pero el seguro me detuvo así que si unos golpes en ella. 

— ¿Se encuentra bien? 

Los sollozos se detuvieron para dar paso a una respuesta apenas audible. 
—Sí. 

Una simple palabra que había sonado demasiado forzada. 

A la mierda, esa chica no se encuentra bien. 

Pensé unas cuantas veces lo que iba a hacer y decidido me recoste contra la pared para esperar que la persona salga y asegurarme de que si necesitaba ayuda puedo llevarla a un hospital o llamar una ambulancia. 
Él sonido de la cisterna me saco de mis pensamientos, se oía el sonido del lavamanos y luego de un minuto la puerta se abrió. Me pongo rígido esperando que salga, y es una sorpresa ver a una adolescente salir de el baño. Su cabeza se encuentra gacha y todo su cabello negro cae en frente sin dejarme ver su rostro. Es pequeña y muy delgada, trae puesto una sudadera de un colegio y unos buzos. 

—¿Te encuentras bien? —Pregunté.  Mi voz logró asustarla, pero tremendo brinco que hizo que su mochila cayera al piso. Levantó la mirada en mi dirección y me quedé mudó.  

Demonios.  

Sus ojos me miran con pánico, pero eso no es lo que noto a primera vista, no, claro que no. Lo que veo son el color de sus ojos, parecen dos temas doradas y eso me deja un poco atónito nunca antes había visto a alguien de ojos como el oro. 

Su rostro es pequeño como ella, tiene la piel pálida y muchas pecas que tiñen sus mejillas y nariz. Ella se agacha para agarrar su mochila y luego da un paso atrás.  

“Mierda Cayden” —Me dije a mi mismo— “La asustas” 

—No quiero hacerte daño cariño —Dije tratando de endulzar mi voz—. Solo quiero saber si te encuentras bien. 

Ella me miro con recelo pero cuando vio que esperaba su respuesta pareció suspirar aliviada. 

—Sí… solo —Volvió a suspirar— Solo comí algo que me cayó mal. 

Y esa chica no dejaba de sorprenderme, su voz… es demasiado suave y angelical para ser real. 

¿De dónde salió está muñeca? 

—Oh —Dije un poco atontado— Me preocupe. 

Ella me miro extrañada, mordió su labio inferior y no dijo nada hasta después de unos largos segundos. 

—Gracias —Murmuro en un susurro—, pero no tienes por qué preocuparte, estoy bien. 

—Me alegra oír eso. Me llamo Cayden. 

Tenía una extraña necesidad de aclarar mi nombre, de que ella lo supiera. Aunque también estaba ansioso por escuchar el de ella. 

—Geraldine —Farfullo algo sonrojada, bajó la cabeza y yo ladeé la mía.  

¿Será siempre así de tímida? Por alguna razón me moría por averiguarlo. Di un paso al frente y ella se puso alerta, volví a asustarla. Extendí mi mano en su dirección.  

—Un placer Geraldine, Cayden Harrison.  

Algo abrumada asintió y aceptó el saludo, su mano se Encontraba helada en comparación a la mía. Luego me soltó y dio un paso atrás. 

—Yo… me tengo que ir. 

Quise detenerla pero fue más rápida dii media vuelta y salió corriendo.  Tuve ganas de correr tras ella pero ¿Para que? No la conocía de nada y correr detrás de ella Solo la asustaria más.  

Parece demasiado joven ¿Unos diecisiete? ¿dieciocho? No lo sé pero es Demasiado bonita y tímida, negué con la cabeza y al final termine volviendo al auto. Tengo una fiesta a la noche así que debo ir a cargar baterías. 

No podía quitar su mirada  de mi mente, creo que es por lo extraño de sus ojos…  
Hoy en la noche encontraría más chicas… pero en el fondo sabía que ninguna sería como ella. 
Lo que no sabía es que muy pronto volvería a verla. 

 



Mila Baez

Editado: 21.03.2019

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