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Cambio De Estación 6

Después de ese encuentro que tuvimos los dos, rápidamente Andrew volvió a ser tal como es de una manera muy rápida, lo cual me pareció algo raro. Nunca había visto a alguien recomponerse tan rápido, pero como los demás momentos lo deje pasar. La reunión se desarrolló de una manera rápida, dejando más de un cabo suelto, ya que como Luka no ha terminado el poemario quedamos a medias con todo lo que tenga que ver del poemario.

No pudimos quedar con ninguna fecha confirmada para el lanzamiento, ninguna fecha de impresión, nada de nada. Nunca pensé que Luka me dejaría tanto trabajo. Ya había pasado alrededor de cuatros días en los que no veía a Luka, según el necesitaba la concentración necesaria para poder terminar su trabajo. Por parte de Andrew, este mismo me ha estado evitando un poco, solo habla conmigo lo necesario y lo preciso. Además de que yo no podía con la tensión que se generaba cada vez que conversábamos. Simplemente no lo podía entender.

Tenia más y más trabajos atrasados por cierta persona, así que el estrés que estaba manejando estaba siendo demasiado, y más si le agregábamos a los hombres y sus actitudes. A veces pienso que son más complicado que nosotras las mujeres.

El día de hoy no me sentía muy cómoda porque tenía una reunión con Andrew, solo el y yo. Así que mi ansiedad estaba creciendo con el pasar de las horas. Después de publicar el poemario me tomare unos días libres para poder encontrar un estado de estabilidad emocional.

Estaba camino a la oficina de Andrew con unas cuantas carpetas del poemario. Toque el botón del elevador, en el cual se encontraban unas cuantas personas de la editorial, salude con amabilidad y subí al apartado metálico. Al llegar al piso de Andrew unas cuantas personas bajaron conmigo. Camine por el largo pasillo y al llegar a la puerta del susodicho toco con mis nudillos para después escuchar un “un pase”.

–Hola – entro despacio a la estancia y poco a poco me acerco más a su escritorio – ¿Cómo te encuentras?

–Hola – se voltea en mi dirección – Muy bien, mucho mejor ahora que te veo.

–¿Así sí? Que bien – trato de evitar mirarlo y concentrarme en mis papeles.

–Pero no te quedes ahí de pie, toma asiento Alice – rápidamente coloco mis cosas sobre su escritorio y tomo asiendo.

–¿En que quieres que hoy trabajemos? – voy directo al grano.

–Quiero que analicemos las estadísticas de lectores de Luka, quiero sacar una balanza de las personas que compraran el poemario, por lo que sé la gira fue un éxito entonces podremos sacar una estadística más real si nos basamos un poco más en ese aspecto.

–Estoy de acuerdo, pongámonos a trabajar.

Así que nos pusimos al trabajo. Con tanta labor por delante no tuve ningún problema de incomodada con Andrew, en cambio bromeamos un par de vez, por lo que la tensión estuvo por lo mínimo. Los números estaba saliendo favorables. Andrew casi que aseguraba el éxito tanto para la editorial como para Luka como escritor, y predecía que yo también saliera con los mismos pronósticos. La verdad teníamos unas cuantas horas de trabajo, en la tarde teníamos más reuniones por lo que la jornada estaba siendo día con día más agobiantes.

–Lis, en el estante que se encuentra en aquel lado – miro al lado derecho de la habitación – Se encuentra un ampo de estadísticas de ventas, ¿Me lo podrías pasar?

–Con mucho gusto – me levanto de mi asiento y camino al estante que no esta a más de diez pasos – ¿Cuál te paso?

–El azul, el ultimo a la izquierda.

Me pongo de puntitas para poder alcanzar el objeto, pero ni así y con los tacones no llego al extremo. ¿A quien se le ocurre hacer un estante tan alto? Solo a Andrew que mide como más de metro ochenta. Y yo aquí probando la injusticia de medir metro sesenta.

–¡¿Andrew no alcanzo?¡ ¡Que es esta inmoralidad de estante! – y por consecuente escucho unas risas a mis espadas. ¡Maldito lo hizo a propósito!

–Es divertido verte tratar de alcanzarlo.

–Más divertido será ver mi puño sobre tu rostro – y sus carcajadas dejan de cesar.

–Ya, no te pongas violenta – se acerca a mí, quedando de tras de mis espaldas– De verdad necesito ese ampo – él se extiendo detrás de mis espaldas.

Por cosa del destino, por cosa de cosmos y del universo cada vez que juega en mi contra, como si la situación fuera graciosa. Por cosas de la maldita gravedad de la tierra y el peso que ejerce para tenernos cerca del suelo. Andrew no puede mantener el equilibro de su persona, y al irse de espaldas toma uno de mis brazos tratando de volver a tomar el equilibro de su cuerpo, pero en vez de eso, lo único que logra es que yo también pierda mi equilibro y la inestabilidad de mis tacones para también desplomarme. Sin querer, que estas cosas pasen. Andrew me toma en sus brazos en un rápido movimiento para no lastimarme y dejar caer todo el peso en el suelo y sobre su cuerpo. y yo en una posición algo inadecuada.



E.D. Umaña

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En el texto hay: trabajo, romance, vida

Editado: 02.09.2019

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