Volver a creer. #1

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Capítulo 8

Capítulo 8.

 

— ¡Raizel levántate! —Los gritos de mi madre me hicieron removerme en mi cama—, ¡Ya vas diez minutos tarde!

—Mamá, tengo sueño… —Abrí mis ojos como platos—, ¡¿Qué?!

Me levanté de un salto, tome mi celular para ver la hora y me percate que estaba apagado.

No, no, no.

— ¿Qué hora es? —Pregunte alarmada.

—Las siete y cuarto… cámbiate mientras te preparo un sándwich que llevar para el camino.

Entro a trabajar a las siete y ya llegaba tarde, el Señor Harrison va a matarme. No me daba tiempo ni para ducharme me cambie de manera veloz colocándome una camisa azul cielo y una falda tuvo grisácea, me lave el rostro y cepille mis dientes con rapidez. Me coloque los tacones entre pasos y casi me caigo cono siempre. Tome la carpeta que era indispensable hoy y salí de mi habitación, sabía que mi cabello iba a estar completamente desordenado pero no importaba.

—Mamá me prestas el celular —Ella me lo paso sin preguntar nada. Marque el número de mi mejor amigo—, vamos contesta idiota.

— ¿Diga?

— ¡Ethan! Soy Raizel, quiero saber si el Señor Harrison ya ha llegado.

—Rubia ¿Dónde te metiste? —Pregunta—, no ha llegado todavía pero intento contactar contigo y no le cogiste el celular, Raizel.

Mierda, mierda, mierda.

—Necesito que vayas a la cafetería que está en la esquina por su desayuno.

— ¿Qué? ¿Desde cuándo soy tu chacha?

— ¡Oh vamos Ethan! Voy a deberte una grandísima —Mi voz suena suplicante—, porfa, porfa, porfa…

—No puedo dejar mi puesto.

—Porfa, porfa, porfa —Él suelta un bufido y murmura un “está bien” entre dientes—, ¡Gracias! ¡Te amo Ethan! Eres el mejor amigo de todos.

—Soy tu único amigo pero me quedo con el halago.

—Pide un café negro sin azúcar y una media luna —Digo mientras mi madre me hace gestos para que me apure—, yo voy corriendo.

Colgué la llamada, mi mamá pidió a uno de mis vecinos que me acercará a mi trabajo. Amo a esta mujer.

Mi vecino es amigo de mis padres así que cuando me subí al auto me saludo sonriente, al llegar a mi trabajo le agradecí un montón, baje de éste con mi carpeta en mano sin mi bolso porque lo había olvidado y una bolsa con un sándwich dentro.

Al entrar veo a Ethan sentarse en su sitio.

— ¿Fuiste por él?

—Aquí está —Dice mientras lo saca para ponerlo encima del mostrador—, acaba de llegar.

—Gracias Ethan, voy a ir corriendo —Murmuro tomando todo entre mis manos—, luego te cuento todo.

Subo al ascensor que vuelve a demorar un montón al subir, esto no me está agradando nada debo informarlo con el mantenimiento. Al salir las puertas se abren de una manera lenta y sin importarme mucho como luzco entro directamente al despacho de mi jefe. Tiro mi bolsa con el sándwich en mi escritorio y por poco cae al piso.

Este levanta la vista al verme, me percate de mi error.

—Oh no.

Doy media vuelta y salgo cerrando la puerta suelto un suspiro y la golpeo.

No escucho que me permita pasar y me pongo nerviosa ¿Se abra enojado? El café está algo caliente por lo cual lo cambio de mano.

—Adelante.

Entro con la mirada gacha sabiendo que había llegado tarde.

Dejo su desayuno en el escritorio y me siento en la silla de enfrente sin mirarlo a la cara, comienzo a juguetear con mis dedos.

—Lo siento Señor Harrison, sé que prometí no volver a llegar tarde —Me encojo en mi lugar—, en verdad lo lamento y si debo quedarme hasta tarde…

—Raizel, tranquila.

—Lo haré, pero le prometo que no volverá a ocurrir.

Él suelta un suspiro.

—Creo que debo encontrar una forma para mantenerte callada —Refunfuña—, la llame para avisarle que yo también llegaría tarde hoy y que usted no debía preocuparse del horario de llegada.

Mis hombros se destensaron.

—Lo que me molesto fue que mi asistente personal no fuera capaz de contestar mi llamada.

—Culpa mía, mi celular no tenía carga y no me había dado cuenta.

Él asiente, mira su desayuno.

—No llegaste temprano, pero por lo menos veo que si trajiste un buen desayuno.

Sonrío.

—Lo mejor para usted.

Sus labios casi se curvaron hacia arriba.

—Vaya a trabajar, Raizel.

—Como ordene capitán.

Di media vuelta, estaba satisfecha con esto. La próxima debía llegar más temprano.

 

👠👔👠👔
 


 

Los días comenzaron a pasar así como las semanas. Mi trabajo con Cayden iba mejor pero no estaba consiguiendo llegar antes que él. Pero tenía un plan para mañana que consistía en despertarme tres horas más temprano, sería muy difícil para mí pero debía aprender a llegar al trabajo temprano.

Es la hora del almuerzo por lo que me levante de mi escritorio, mi jefe salió un poco distraído y al verme frunció el ceño.

— ¿No vas a almorzar?

—Voy a salir ahora —murmuro asintiendo—, muero por comer algo de pasta.

Él se sorprende por mi respuesta y repito mentalmente lo que dije buscando algo raro. Cayden abre la boca pero vuelve a cerrarla, me mira y al fin habla.

—Yo voy a lo de mi hermana a almorzar, justamente preparo algo de pasta puedes venir si quieres.

Intente no mostrar mi cara de sorpresa pero fue inevitable.

—Yo no quiero incomodar… ¿A quién engaño? Soy incapaz de rechazar comida y menos si es pasta.

Sonrío, que mi jefe me tenga en cuenta por alguna razón me pone feliz.

Él asiente.

—Acompáñeme.

Asentí con la cabeza.

—Bueno Señor Harrison…

—Cayden, solo Cayden —Dice mientras entramos al ascensor—, es hora del almuerzo dejemos el formalismo, Rose.

Sonreí.

—De acuerdo —Murmuro recostándome—, no puedo creer que voy a almorzar con mi jefe ¡Ethan va a morirse de envidia!

Arruga el ceño.

—No creo que yo sea una persona que puedas alardear con tus amigos —Dice mientras afloja su corbata.



Mila Baez

Editado: 06.10.2019

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