Volver a creer. #1

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Capítulo 16.

Capítulo 16.

 

—Así que tu novio se fue de excursión ¿eh?

Me cruzo de brazos fulminando con la mirada a mi amigo.

— ¿Y? ¿A caso estás insinuando algo Ethan?

—No estoy insinuando nada —Dice defendiéndose—. ¿Pero no es raro que vaya? Tu novio irá a una excursión llena de chicas de último año y nunca antes había hecho algo parecido.

—Ay por dios —Digo mientras niego con la cabeza—, Keith no es de los que ponen cuernos idiota.

Estoy esperando a Cayden para ir a su cita ya que él quería terminar una llamada telefónica por lo que baje en la recepción junto con mi amigo a contarle algunas cosas y como siempre exagera.

—Oh vamos, una infidelidad en una relación es de lo más común —Si las miradas realmente mataran mi mejor amigo estaría bajo tierra hace mucho tiempo—, está bien me callo.

—Sí creo que eso será lo mejor —Digo luego de un rato—, sé que no lo soportas pero debes admitir que es un buen novio.

—Yo no admitiré nada —Dice encogiéndose—. Te mereces a alguien mejor.

— ¡Basta! —Exclamo cansada—, no quiero pelear contigo, nuestras discusiones siempre son por culpa de Keith, bueno solo por nombrarlo ya se crea una discusión.

—Es que tú ves lo que quieres ver, lo ves como lo mejor del mundo y no lo es o tal vez solo lo sea contigo —Se acerca para abrazarme aunque sepa que no estoy de humor—. Solo espero que no te des cuenta demasiado tarde.

Suelto un largo suspiro.

Un aclaramiento de garganta nos hace separarnos. Cayden nos mira sin entender pero rápidamente saluda a Ethan el cual está babeando por mi jefe.

—Buenas noches Ethan —Su voz suena más gruesa de lo habitual—. Puedes irte ya.

—Buenas noches Señor Harrison, ¿En serio puedo irme?

Mi amigo está por caer al suelo y no puedo evitar reír, Cayden me mira arqueando una ceja y yo solo niego con la cabeza.

—Sí, puedes terminar lo que sea que estás haciendo mañana.

Ethan tiene una sonrisa de las verdaderas, que nuestro Jefe sea apuesto y así de amable con él le suman varios puntos y puedo apostar que mi amigo está aguantándose las ganas de comérselo. Me acerco y cruzo mi brazo con el de Cayden gesto que lo tomo por sorpresa y también a mi amigo el cual frunce el ceño pero luego me mira divertido.

—Jefe es hora de irnos —Digo captando su atención—, su cita espera.

Él asiente mientras nos despedimos de mi amigo el cual cuando volteo en su dirección susurra un “Que hombre más caliente” “Disfrútalo” todo lo dice moviendo los labios sin emitir sonido, por suerte soy buena leyendo los labios. En respuesta solo ruedo los ojos y sigo caminando.

—Mi amigo está teniendo un flechazo por ti —Suelto de repente al abrocharme el cinturón.

Él niega con la cabeza mientras conduce hacia el restaurante.

—No lo creo.

—Pues te lo digo yo, le pareces caliente —Digo entre risas.

—No soy caliente —Dice incómodo y yo me divierto al verlo así.

—Eres caliente Cayden Harrison ¿acaso te incomoda que mi amigo te diga eso?

—No, me incomoda que cualquiera me diga eso en realidad —Se encoge de hombros pero luego voltea en mi dirección—, ¿Acabas de decir que  soy caliente?

Abro los ojos alarmada y luego miro hacia la ventanilla sintiendo mis mejillas arder. No puedo creer que acabe de decir que mi jefe es caliente.

—Yo… bueno es que lo eres, digo… mmm —Lo miro y siento que se me va el aliento porque no me mira con burla sino con intensidad—. De acuerdo, lo eres. No creo que ni siquiera necesite decírtelo puedo asegurar que ya lo sabes ¿Te viste en un espejo? Tienes un rostro precioso y esos ojos —No paro de hablar, mis palabras salen tan rápidas que hasta a mí me sorprende—, son los ojos azules más hermosos que he visto y yo que creía que los más hermosos eran los mío pero los tuyos le hacen una competencia justa. Y tu sonrisa es perfecta además de que tienes un corazón que es enorme y tú no te das cuenta de ello.

Al terminar de hablar vuelvo a respirar. Mierda, solté todo lo que pensaba olvidando el maldito filtro yo misma me sorprendo de todo lo que dije pero no me arrepiento porque ahora sé que Cayden no sabe lo bueno que es, que él está mal y con estas palabras puedo ayudarlo.

Él para de conducir al llegar a un semáforo en rojo y traga saliva.

—Tú… tú no puedes solo soltar eso y ya.

Pasa una mano por su cabello y luego lleva las manos hasta el volante  apretándolos con fuerza.

— ¿Por qué?

—Porque eso solo me confunde más —Dice encontrándose con mi mirada.

Siento un escalofrió en mi espalda y trago saliva al verlo mirarme con esa intensidad, siento que mi estómago se revuelve y no en el mal sentido. Lo único que está mal es que yo me sienta así cuando tengo novio.

Un bocinazo nos hace pegar un salto.

Ambos miramos hacia el frente y como si estuviésemos sincronizados tragamos saliva.

¿Qué me está pasando? El resto del viaje la pasamos en silencio.  Llegamos al Club luego de unos minutos y al bajarnos él se posiciona a mi lado.

—Gracias —Suelta de pronto.

— ¿De qué hablas?

—Por lo que dijiste, en serio gracias.

Algo sonrojada asiento y tratando de disimular le sonrío.

—No hay de que, Superman.

— ¿Nunca vas a superar eso verdad?

—No, ¿cómo quieres que supere a la persona que salvo mi vida?

Él rueda los ojos divertido.

Al ingresar al local Mel nos dice que la cita ya llego por lo que nos muestra nuestra mesa que tiene dos sillas sobrantes para Cayden y para mí y yo realmente no sé qué haré ya que estaré en medio de una cita y eso sin duda alguna será incómodo.

Saludo a la chica que al verla tiene mi aprobación, lleva un vestido floreado bonito y simple y su cabello suelto y largo que cae en ondas. Es muy bonita y en realidad me sorprende que una chica así de guapa este buscando pareja. Él también la saluda y nos disponemos a sentarnos, Cayden le explica que soy su asistente personal y que estoy aquí por si ocurre alguna emergencia en la Empresa. Ellos comienzan a hablar pero en un instante a otro él se tensa y entonces agudizo mi oído.



Mila Baez

Editado: 06.10.2019

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