Volver a creer. #1

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Final.

"Lean la nota"

Final.

 

Seis meses después.

 

— ¡Feliz cumpleaños Raizel!

Sonrío y abrazo a Cam, la madre de Cayden.

—Gracias a ustedes por venir hoy —Le muestro donde está mi madre, se volvieron buenas amigas—, pasa, estás en tu casa.

Me alegra que toda la familia esté reunida, los Harrison y los Collins. Desde que vivo aquí con Cayden no he visto a toda la familia reunida y que estén todos me alegra. Mi mejor amigo se aproxima junto a mí y me jala para abrazarme con fuerza.

— ¿Cómo la está pasando mi cumpleañera?

—Muy bien, pero cuando mi novio regrese me sentiré mucho mejor.

Cayden tuvo que ir urgentemente a Estados Unidos para resolver cosas allá, hoy hace una semana que no lo veo pero me prometió venir a verme así que no tengo porque preocuparme, él sabe que mi cumpleaños es importante para mí así que solo debo esperar.

—De seguro esperas que tu regalo sea una noche caliente —Me guiña un ojo sin vergüenza.

—En realidad eso espero —Digo y él suelta una carcajada.

—Eres una golosa amiga mía.

—Aprendí del mejor.

Esther camina hacia donde estoy y me sonríe, la veo algo tensa pero no entiendo porque. Tengo entendido que ahora debe irle mejor que nunca debido a…

— ¡Felicidades cuñada! —Me muestra una bolsa de regalo enorme que me hace reír. Con lo que he comenzado a conocerla le gusta hacer regalos enormes—, espero que te guste.

Tomo la bolsa y la abrazo.

—Lo importante es que tú estés aquí.

Tomo un mechón de su cabello entre mis mano y ella me mira extrañada cuando lo olisqueo.

— ¿Desde cuándo fumas? —Pregunto extrañada.

Ella palidece mientras niega con la cabeza.

— ¿Qué? ¿Fumar? Odio los cigarrillos.

—Pero tú cabello…

—Solo fueron unos borrachos que fumaban cerca de la academia y tuve que ahuyentar, estaban asustando a mis pequeñas.

Asiento algo recelosa.

Ella se va caminando junto a mi hermano para sentarse en el sofá a hablar con él, alguien toca mi hombro y volteo con rapidez.

—Que bella estás —Dice mi hermana y yo sonrío.

Pensé que era Cayden.

—Gracias hermana, tú no te quedas atrás con ese hermoso vientre.

Mi hermana está a punto de tener a su bebé y todos estamos muy entusiastas por el nuevo miembro de la familia.

La invito a pasar junto con lo demás y me voy por una piña colada para beber, mi amigo no tarda en venir a animarme lo cual agradezco ya que mi humor está decayendo. Extraño demás a mi novio, es como si una mitad mía no estuviese conmigo.

— ¡Raizel faltan más vasos!

Asiento en dirección a mi madre y con un puchero salgo de la sala de Estar para ir a la cocina por unos vasos descartables, cuando los encuentro voy de vuelta a la sala y mi madre al verme se acerca para ayudarme.

— ¿Puedes traerme mi abrigo que deje en tu habitación? —pregunta mientras asiento—, comienzo a sentir algo de frío.

—Tranquila voy ahora mismo.

Ella me sonríe y yo subo escaleras arriba, frunzo el ceño al ver la puerta entre abierta pero mi corazón se acelera al recordar que mi madre no trajo un abrigo será que…

Corro hacia hacía nuestro cuarto y abro la puerta con entusiasmo suelto un chillido al verlo con un enorme ramo de tulipanes en la mano y no lo pienso dos veces y corro hasta él para abrazarlo con fuerza.

—Alguien está contenta por verme —Bromea y yo siento que voy  a llorar en cualquier momento—, no llores osita ya estoy aquí y no tengo que volver a ir en mucho tiempo.

Busco sus labios y lo beso desesperada, lo extrañe tantísimo.

—Te amo, te amo, te amo —Digo entre besos y él me estrecha entre sus brazos con fuerza.

—También te amo y no tienes idea de cuánto te extrañe.

Me alejo para tomar los tulipanes con una sonrisa, mi vista va hacia mi cama donde hay una enorme caja blanca con hoyitos que no se deja de mover y levanto la vista hacia Cayden.

—No me digas que… —Mi voz se pierde al oír un pequeño ladrido que me hace gritar de emoción.

Voy hasta la caja con el corazón en la boca y abro la caja para ver a un cachorrito pastor Aleman, la misma raza que mi pequeña Cat. Sin poder evitarlo comienzo a llorar mientras cargo al pequeño contra mi pecho el cual lame mi mejilla.

—Creo que ya sanaste la herida que te dejo Cat, y vi al perro y no pude evitar pensar en ti…

Vuelvo a bajarlo en la cajita y arroparlo con las sabanas que están allí adentro y volteo hacia la persona que está por adueñarse de mi de todas las maneras posibles, porque la manera en la cual amo a Cayden no tiene nombre.

—Cayden yo…

—Espera, no he terminado —Él rebusca en el bolsillo interior de su chaqueta y siento que me voy a desmayar cuando veo la cajita que tiene entre sus manos.



Mila Baez

Editado: 06.10.2019

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