Volver A Enamorarte

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Mi odioso, pero guapo compañero 2

Me gusta, si eso lo acepté el mismo día que lo conocí. Su actitud me encanta, esa personalidad que es capaz de hacerme reír cada momento. Cada vez que estamos en una reunión o junta, sobresalimos entre los demás, somos una buena pareja de trabajo. Pero como persona es un gran hombre, además de ser extremadamente guapo, su personalidad desvergonzada llamo mucho más mi interés y curiosidad.

Me sorprende que en 3 años que lo llevo conociendo no tenga novia, es un gran hombre y además somos adultos.

-Hey, bella durmiente, se aproxima la estación en la que nos bajamos- Glen sigue dormido en mi hombro y por más que le hablo no se despierta – Esta bien, tú me obligaste – y tomando un poco de aire, me preparo para mi siguiente paso - ¡QUE TE LEVANTES TE HE DICHO!

- ¡TE DIGE QUE NO GRITES CARAJO!

-Pero no entiendes que tienes el sueño muy pesado, y además de eso ya estamos por llegar.

-Por tu culpa voy a tener dolor de cabeza, ¿Qué no puedes ser menos escandalosa? – las puertas del tres se dejan abrir y nosotros nos encaminamos a salir de él.

-Eso jamás. Además, de que te quejas si tú mismo saber que te encanta mis maneras de levantarte –al decir esto veo como Glen se regresa en sus propios pasos para encontrarse al frente de mí.

-Primero: no me gusta tus maneras de levantarme, ya lo has hecho muchas veces y la segunda: a ti te encanta esto, así que procura no llamar tanto la atención.

Al decir esto veo como dirige sus manos a mis caderas y en cuestión de minutos me eleva del suelo dejándome como un saco de papas enzima de su hombro.

-Idiota, ¿Qué haces?, bájame enseguida, Glen por favor bájame – de su cuerpo oigo salir una carcajada ante mi indefensa posición.

-Te dije que no llamaras demasiado la atención, mejor diviértete un poco.

- ¿Divertirme?, ¿Lo dices en enserio?. Me tienes en tu espalda como un saco de papas, ¿Y tú dices que me divierta? – esta situación empezaba a ponerme histérica, y al pareces el hombre fornido que me tiene en sus hombros se dio cuenta.

-Ya está bien Karla, relájate. Vamos a la entrevista y después disfrutamos un poco de la cuidad, ¿Te parece?

-Está bien, pero tu invitas a la cena.

Y sin más nos dirigimos a la dichosa entrevista. Cuando terminamos no dirigimos a un centro comercias, al yo no conocer mucho esta ciudad, Glen se dedicó a enseñarme lo más hermoso de ella, y después de un largo recorrido, nos encaminamos a cenar.

- ¿Qué te parecieron las respuestas de la modelo? – veo como un tenedor enrolla un poco de pasta, para después ingerirla.

-No me creo ese cuento de que el hombre que sale con ella es solo un amigo, los fotógrafos de la editorial, han dicho que se notan muy cariñosos.

-Tenemos que armar un buen artículo de esto, ya que tenemos mucha respuesta de su parte y con las fotografías armaremos una conclusión para los espectadores.

Había que admitirlo. Glen era un genio para lo que hacía, como su compañera de trabajo nos complementábamos muy bien y eso hacia que el trabajo se hiciera más sencillo.

Después de la cena, nos dirigimos a la estación del tren que nos llevaría de vuelta a nuestra ciudad, la mayoría del camino hablamos sobre cosas triviales y los chistes malos de Glen (como siempre). Al volver a la editorial, ya la mayoría de los trabajadores se retiraron para sus hogares, en mi caso. Glen y yo teníamos que dejar parte del articulo montado y las ideas claras, y al momento en que llegamos empezamos a resolverlo.

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Siempre gracias por sus comentarios y "Me gusta" . 

Nos seguimos leyendo... 



E.D. Umaña

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En el texto hay: amor com

Editado: 11.07.2018

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